38. Preparativos para el baile

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-Tu caballero ha llegado, princesa.
-Ya era hora.
-Tenía esgrima.
-Entra.
-Bien, que haremos hoy??
-Te quedarás ahí, mientras te tomó medidas.
-No podemos hacer algo más interesante??
-El baile es la próxima semana, gatito.
-Tal vez sea más fácil tomarme las medidas, sin el traje.
-Esta bien así.
-Vamos, princesa, anímate.
-No te muevas.
Marinette no me dirigió la palabra, estaba muy concentrada. Anotó unas cosas en su cuaderno rosa (las medidas)
-Bien. Tal vez pueda hacer un chaque, no, mejor un frac, muy elegante, un corte slim. Qué opinas??
-Lo que tú quieras.
-Necesito tu opinión.
-No se me dan las modas.
-Eres hijo de un prestigiado diseñador y su heredero, pero no se te dan las modas.
-Correcto.
-Es un baile,así que algo no muy exagerado, pero más elegante que el slim, un esmoquin es la mejor opción.
-Ok.
-Negro, Azul o Gris.
-No sé.
-Bien, mañana iremos de compras.
-Ok.
-Entonces puedo hacer esto y acá esto. Un esmoquin tradicional, gris oscuro, casi negro, talvez una camisa azul, casi blanco y una corbata verde oscuro.
-Entonces vengo mañana, por ti.
-Iremos con Alya y Niño, nos vemos en el centro comercial.
-Hasta mañana.
-A las 11.
Me fui a dormir, a la mañana siguiente me arregle y llegue al centro comercial. Compramos los materiales, el vestido de Alya y el traje de Nino.
En toda la semana siguiente, en mis visitas nocturnas, Mari trabajaba en el traje y en el colegio estaba muy presionada por el evento. El jueves me entregó el traje y me recordó que mañana conocería a sus padres.
No dormí mucho pues estaba nervioso, en la escuela, Nino me dijo cómo causarles una buena impresión a los padres de mi princesa, no sabía sí tenía razon, pero no perdía nada, salimos varias horas antes, gracias al baile.
Me arreglé, Plagg se escondió detrás de mi saco, lo perfume para que no apestará a camembert, a él no le gustó mucho.
Salí de casa, compré una rosa y camine a la panadería, me transforme y toque la ventana de mi amada.
-Mari??-pregunté al ver que ella no abría.
-Entraras por la panadería y conversaras con mis padres, en lo que bajo.
No la vi pero si pude oír su voz,esa melodías voz, que nunca me cansaría de escucharla. Luego recordé lo que acababa de decir.
-No, tú vas conmigo.
-Todo saldrá bien.
-Te veo abajo, por favor, baja rápido.
Ella se rió.
-Habló en serio, te necesito.
-Bajaré rápido.
-Gracias.
-Y casi lo olvidó se tú mismo.
-Es fácil decirlo, eres asombrosa.
-Tú también, el héroe de París, modelo, esgrimista , mi madre estará encatada, sí le hablas en Chino.
-Deseame suerte.
-No la necesitarás. Ya los conoces.
-Tienes razón, aunque no hablamos nada.

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