-Siéntete como en tu casa Gus.-le dije abriendo la puerta.-¿Te puedo llamar Gus?
-Sí, claro.
Asentí con la cabeza.
-Bueno... ¡cuéntame!
-No hay mucho que decir. Solo estoy aquí para complacer los deseos de mis padres.
Reí.
-¿Y se pueden saber cuáles son?-le pregunté ansiosa por la respuesta.
A simple vista parecía un chico majo y gracioso, pero algo más debía pasarle para pasar el verano en un campamento como este.
-Posiblemente, ser más sociable.-echó una mirada rápida a toda la habitación.-Sí. Creo que va a ser eso.
Si me hubiera dicho otra cosa, a lo mejor me la hubiera creído, ¿pero esto? ¡Si él es el que lleva el alma de la fiesta!
-No te creo.-le dije sonriéndole.
-Pues créeme. Es la pura verdad.-tomó una gran vocanada de aire antes de proseguir.-Se puede decir que soy una persona que no suele abrirse mucho a la gente a la primera. Y también a la segunda. Y a la tercera vez...
-Eso nos suele pasar a todos.-le dije frenándole.
Se encogió de hombros, como respuesta a mi contestación.
-La cosa está en que me cuesta mucho abrirme. Pienso que no soy nada interesante y que a la primera de cambio se van a cansar de mí. O que me tomen por pesado. Y eso a mi familia le preocupa.-suspiró.-Les preocupa que no tengas tantos amigos como los demás. Les preocupa que un viernes por la noche me quede en mi casa jugando a videojuegos. Ya sabes... ¡cosas de padres!
-¿Tú te sientes bien contigo mismo?
-Te diría que sí, pero sería mentir. Por lo que no. Aunque les diga a mis padres que prefiero quedarme en mi casa, mi interior me dice que salga.
-¿Y por qué no lo haces?-le pregunté curiosa.
-Pues porque por un lado me gustaría y por otro no. Yo no voy en el mismo rollo que mis compañeros.
Miré el exterior del campamento a través de la ventana.
-¿Fuman?
-Beben.
-Eso no te impide que no puedas ir con ellos. Mientras tú sepas lo que quieras hacer, lo demás da igual.
Resopló.
-Ya, pero cuando ellos están borrachos y hablando con cualquiera, estoy yo, en un rincón deseando que llegue la hora de irme. Mi sitio no está ahí, lo tengo más que comprobado.
No sabía si había sido yo o él, pero me acababa de perder. Decía que quería salir, pero después me respondía diciendo que su sitio no era ese. ¿Entonces?
-¿Y qué prefieres hacer?-pregunté.
-Hacer cosas interesantes y divertidas. No sé, que un día quedemos para ir a la playa o a subir la montaña. Pero no solo para fumar o beber. ¿Me entiendes?
Asentí con la cabeza.
-Durante toda tu vida conocerás a gente con tus mismos gustos y alguna que otra afición, y otra que van a otro rollo. No te desanimes porque seguro que pronto podrás hacer todas esas cosas que quieres hacer.
-¿Y mientras?
-Disfruta con tus amigos. Aunque no hagan lo que a ti te gusta tienes que aprender a estar con personas con gustos diferentes. Parece mentira, pero esas situaciones te ayudan a madurar. Si no fuera por ello, no hubieras pensado realmente lo que quieres en tu vida. ¿Has fumado alguna vez? ¿Bebido?
Negó, efusivamente, con la cabeza.
-¿Te han ofrecido?
Esta vez asintió.
-Y tú aún así te has negado, ¿no?
-Si.
-¿Ves? Has aprendido a tomar tus decisiones, y aún así sigues siendo amigos de ellos. ¿Y sabes qué más? Que eres una persona muy madura, que no hace las cosas por simple moda. Y eso, pocas personas lo hacen.
-¿Entonces por qué me llaman soso y aburrido? ¿Por qué?
-¿Soso y aburrido por tomar tus propias decisiones?-reí con mi mayor carcajada.-¿Pero qué están escuchando mis oídos? ¿En serio?
-Y también me llaman boquerón, por no haberme liado con nadie.
Volví a reír, esta vez mucho más fuerte.
-Que pena que aún estando en este siglo, se siga poniendo etiquetas. Pasa de esos motes, o como quieras llamarlo, cada persona tiene su tiempo para hacer las cosas. Hacerlos antes o después no te obliga a ponerte una etiqueta. ¡Recuerda eso!
>>La gente que bebe o fuma, les puede parecer la leche, pero todo eso trae consecuencias. Y mucho más cuando empiezas desde bien joven. El alcohol te afecta al hígado, un órgano muy importante en nuestro cuerpo. Y el tabaco, los pulmones, los cuales sin ellos no podríamos respirar. ¿Tan divertido es dañárselos? Cuando alguien tiene algún problema, en vez de hacerle frente, ponerle las cosas sobre la mesa, se emborracha o droga para olvidar todo por un momento. Lo que no saben es que, cuando se pasa el efecto, todo vuelve a estar igual que antes. Con los mismo problemas sin solucionar. ¿Entonces? ¿Para qué sirve? ¿Para sentirse bien durante un rato? ¿Ya está?
-Visto de esa manera...
-¡Y de cualquier manera! No es sano hacer este tipo de cosas siendo tan jóvenes. Hay muchas otras preocupaciones que fumar o beber. Por ejemplo, los estudios. ¿Qué quieres ser?
-Ingeniero.
-Estudia y disfruta. Solo puedo decirte esto.
Y dicho aquello, me acerqué a él y le di un par de palmadas, suaves, en la espalda.
Como respuesta, se levantó y se dirigió hacía la puerta. Estaba contenta del resultado de esta conversación, y de lo mucho que he aprendido de las nuevas etiquetas que suelen ponerle a la gente. ¿Boquerón? ¡No podía creérmelo!
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Como siempre, ¡espero qué os guste! Y también deciros que me podéis encontrar en Sweek. Subiré lo mismo que aquí, pero si queréis echarle un vistazo... ¡Bienvenidos sois!
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1,2,3... ¡Quiérete!
Teen FictionDesde bien pequeña me gustaba ayudar a las personas, sobretodo dándoles consejos para quererse a uno mismo. Sabía que de mayor quería trabajar haciendo esto y decidí abrir un campamento. No es un campamento normal, en el cual haces actividades todos...