5. Si los errores fueran malos no habrían buenas familias.

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Taliyah

Las dos íbamos en un auto, hacia un pequeño pueblo pero que tenía la tecnología y comunicación suficiente para parecer una ciudad, nosotras crecimos en un lugar donde compartíamos la vida con la naturaleza por lo que vivir en la ciudad a veces se nos era estresante.

Mire a Yin... Era la primera vez que la veía tan nerviosa, podía notar su sudor y sus manos temblorosas, sino fuera por sus lentes de sol juraría que sus ojos también eran de algo de miedo.

— Deberías... Confiar en nuestros padres.— Mi comentario solo la hizo sentirse más incómoda.

— Taliyah, no estoy en la posición como para decir que confío en mamá y papá... Es decir, ellos no me tendrán piedad por esto... Y más porque estúpidamente y exactamente les prometí que esto no pasaría, aún si te suena absurdo.— Eso me había sorprendido... ¿Que fue lo que se prometieron a mis espaldas?

— ¿Porque no me dijiste? Tal vez no sea un mal castigo... ¿No?— Ella trago duro y detuvo el auto en señal rojo, dejó escapar un suspiro y se quitó sus lentes, su mirada era de tristeza... Me había equivocado.

— Ese castigo ya está decretado... Sólo, debo cumplirlo cuando se los diga... Eh dejado que la gorrión cuide de un nido a mi merced de naturaleza...— Aquella frase solo me dió un poco de ternura aún en la situación en la que la dijo.

— Tranquila, deberán entender mi opinión... Además, esto no me afecta del todo, voy a terminar mis estudios... Y si no puedo viajar por el mundo... Pero al menos sabré que voy a amar y cuidar a alguien.— Acaricie mi estómago... Estaba muy feliz.

— Dos semanas desde que viste al padre y sigues estando tan optimista... Espero que cuando el lo descubra no sea un idiota.— Yin comenzó a conducir de nuevo... Ya estábamos muy cerca del lugar.

Al poco tiempo estábamos enfrente de nuestro hogar, donde habíamos pasado un poco de nuestra niñez y adolescencia... Donde crecimos. Al bajar del auto solo sentía melancolía​, quería llorar en esos momentos por todos los recuerdos.

Yin cerro el auto y se colocó a lado de mi tomando mi mano.— Estás lista para ver a Yusuke más grande.— Me había sorprendido, lo había olvidado... El único hijo de sangre de nuestros padres.

— Oh dios mío, olvide el regalo para Yusu... Se lo había prometido.— Comenté un poco preocupada.

— Tranquila, aquí lo tengo.— Ella saco el tablero de damas y ajedrez diseñado con Samuráis, a nuestro padre y Yusuke siempre les habían encantado.

— Gracias, pensé que sería ahora la muerta yo.— Comenté haciéndola reír.

— ¿Alice? ¿Taliyah?— Las dos nos soprendimos... La voz era suave pero sabíamos que podría gritar en cualquier momento.

— ¡Mamá!— Dijimos Yin y yo al insonio, nuestra madre con su cabello albino donde vestía un vestido suelto color verde y unas sandalias se acercó a nosotras y nos dió un gran abrazo.

— Las extrañamos tanto.— Las dos correspondimos aquel abrazo con una gran sonrisa.

— Lamentamos... No haberlos visitado en un largo tiempo...— Respondió Yin ella era la hija de nuestra madre.

Nosotras no siempre fuimos hermanas, en un principio yo vivía con mi padre y ella con su madre... Hasta que un día se juntaron así comenzando una familia juntos y con nosotras en ella, éramos una familia diferente en sangre pero aún así nos queríamos.

A Beautiful Deception [KaynxTaliyah]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora