7.- Trata de explicarlo

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Merison, la hija de diecisiete años de edad del CFO de Bradley & Taylor, había sido detenida por conducir ebria. Se suponía que debía estar a buen recaudo en su cama en un retiro en su colegio, pero en realidad estaba a diez kilómetros de distancia cuando estrelló su Mercedes contra un poste de teléfono. Tres de sus compañeros de campamento estaban en el coche y habían sufrido cortes y contusiones que requirieron un viaje en ambulancia al hospital.

Cuando la policía registró su coche, añadieron posesión de cocaína a la lista de cargos contra ella y le recitaron sus derechos. Fue en ese momento en el que Sandra pensó equivocadamente que su belleza y su dinero podían sacarla del problema y se le propuso al oficial que la estaba arrestando, ofreciendo sexo, dinero, o ambas cosas. Había usado ambos para rescatarse a sí misma de aprietos en el pasado, por lo que Camila podía decir, y había creído que el guapo joven oficial de policía sería una presa fácil. A pesar de las esposas, que fueron ceñidas inmediatamente alrededor de sus muñecas, su sabiduría adolescente le dijo que sólo necesitaba aumentar la apuesta.

Se volvió beligerante y luchó con el oficial mientras él la llevaba a la patrulla. Estaba tan borracha que se tropezó, cayendo al suelo, y se cortó la rodilla, lo que sólo la hizo enojarse más. En el momento en que llegó al hospital, los cargos en su contra había crecido hasta incluir el resistirse al arresto, agredir a un oficial de paz, y soborno. De acuerdo con la historia clínica, Sandra continuó despotricando mientras estaba siendo examinada en busca de lesiones adicionales. Se había negado a pasar la prueba del alcoholímetro en el lugar del accidente y se indignó cuando la enfermera descorrió las cortinas y le entregó un vaso de plástico transparente. Debido a que era menor de edad y estaba acusada de un delito grave se requería, por ley, un test de drogas. Su indignación fue total cuando fue reducida y se le introdujo un catéter. Sólo los resultados de su análisis de orina finalmente la hicieron callar. Estaba embarazada.

Camila pasó lo que debería haber sido una noche de pasión tratando con ésta adolescente arrogante, borracha, y su también pomposo padre. No pudo convencer a Thomas Merison de que el derecho penal no era su especialidad. Él seguía insistiendo en que ella sacara a su "pequeña niña" de esta "situación", como él lo expresaba. No sólo se negaba a tratar con el hecho de que su hija tenía un problema grave, sino que estaba desesperado por mantener el episodio acallado. Ni él ni la empresa querían todo esto en los periódicos.

A Camila no le gustaba ser utilizada y pensaba que Sandra debía enfrentar las consecuencias de sus acciones. Finalmente acordaron hablar con el fiscal de distrito sobre la reducción de los cargos si Sandra ingresaba en una clínica de rehabilitación y se mantenía limpia y sobria por dos años.

Camila se sintió sucia cuando estuvo junto a la chica desaliñada en la comparecencia de la madrugada. Bajo la amenaza de sanciones financieras por parte de su familia, Sandra se había tranquilizado, pero no había perdido la arrogancia. Fue puesta en libertad bajo la custodia de su padre y una cita establecida con la corte. Camila estaba disgustada aún cuando Lauren llamó.

- Aún no puedo creer que fui parte de eso.- La risa de Lauren se desbordo desde el teléfono hacia su pecho, debilitandola.

- Por lo menos algo bueno salio de esto-

- Por favor, dime qué, porque ciertamente no puedo verlo.-

- Un aperitivo.- El tono de Lauren era sugerente.

- ¿Un aperitivo?-

- Sí, un aperitivo.- Su voz se hizo suave y ronca. -Tu me diste una vista previa de lo que, espero, está por venir. Esa pequeña muestra hace que te desee más ahora de lo que lo hice entonces.-

- ¿Es así?-

- Sí, Consejera, es así.- dijo Lauren firmemente, sin dejar dudas de sus intenciones.

Ven A Buscarme (Camren)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora