Capítulo 34: Fútbol

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Llegue al salón y me senté sola donde siempre. Abrí mí libro de literatura y empecé a leer como todas las mañanas

Escuché la puerta cerrarse y levante la vista, frente a mí estaba Altaír y Argus unos pasos atrás. Cerré el libro y levante la cabeza

-¿Qué quieres?- le pregunté apoyando mí espalda en la silla y cruzando mis brazos sobre mí pecho

-Los Élite...- empezó a hablar y levante las cejas-... Son una peste y debes detenerlos

-¿Y por qué lo haría?

-Porque si no lo haces, todo terminará mal...

-¿En serio piensas que te tengo miedo?- me pare de golpe y apoye mis manos en la mesa

-Deberías- hablo Argus

-Es una lástima que no lo hago

-Hay cosas que no sabes de nosotros- hablo Altaír golpeando mí mesa con ambas manos y me levanté de golpe arrastrando la silla haciendo que sonará un fuerte chillido

-No Altaír...- empecé a hablar y golpee la mesa de la misma manera haciendo que nuestras caras quedarán muy cerca, ambos con miradas amenazantes-... Ustedes no saben nada de mí, ni de mí hermano o de cualquier chico Elite. No vengas con tus amenazas, reacciona rey, tu reino se está callendo poco a poco y no puedes hacer nada para evitarlo.- termine de hablar cuando la campana sonó y algunos alumnos entraron, Altaír se quedó mirándome con odio unos segundos hasta que se alejó bruscamente y camino a su lugar.

Victoriosa me senté de nuevo y mire al frente donde Elena, Kara y Dash me miraban confundidos, me encogí de hombros sonriendo y los tres se acercaron

-Antes de que digan algo...- interrumpí a Dash cuando abrió la boca-... Les cuento en el almuerzo

-Eres terrible Smith- murmuró Kara mientras el profesor entraba al salón

***

Las horas pasaron rápido y ya estábamos todos preparándonos para salir a la cancha de fútbol.

Mire a mí alrededor y mí vista quedó en Argus, hablaba con Trent, un chico del equipo. Ambos parecían enojados y se miraban fríamente, en un momento Argus me miró y corrí la mirada de inmediato hacia Elena que venía alegre.

-Toma- me extendió los pompones blancos y negros- Entraremos con ellos y luego los dejaremos para hacer la primer coreografía

-Esta bien- tomé los pompones y le sonreí a Elena, parecía muy feliz, nunca la había visto tan alegre y sonriendo

-¡Estoy muy emocionada!- chillo dando saltitos

-Calmate- reí- Deja un poco de energía para el juego

-Esta bien-tomo aire y rode los ojos- Voy a ver que todas ya están lista, estira un poco antes de salir.

-Claro- dije antes de que ella se fuera.

Minutos después la música empezó a sonar por el lugar y el futuro periodista deportivo de la escuela empezó a hablar. Primero entraron los de la escuela rival. Se escucharon gritos de aliento y algunos abucheos.

Cuando Peter nos presento, los chicos entraron corriendo y nosotras a su lado gritando y saltando. Ambos equipos se saludaron amablemente y nos quedamos quietos para cantar los himnos de ambas escuela

Si, como leyeron, las escuela privadas tienen su propio himno. Aún que son muy malas.

El partido empezó rápidamente y todos miraban ansiosos como jugaban y se golpeaba, mientras nosotras bailabamos y hacíamos acrobacias

El equipo contrario iba ganando la primera mitad. Algunas chicas subieron a las tribunas y repartieron megáfonos para hacer más ruido.

Hacíamos nuestra rutina de medio tiempo y la mascota de la escuela se nos unió, una pantera con corona.

El partido terminó y los reyes perdieron, por primera vez después de dos años. Todos estaban enojados y tristes por eso.

Altaír tiro su casco al piso muy enojado y empujó un par de chicos para salir de la cancha, Celina corrió detrás de él.

Los demás chicos parecían tranquilos y tomaban agua junto las demás chicas.

A mí no me sorprendía el resultado del partido, desde hace semanas veo los entrenamientos y realmente no parecían estar concentrados y en buena forma.

Los chicos estaban muchas veces distraídos y Altaír les gritaba mucho, escuché que algunos se irían si las cosas con Altaír no mejoraban.

***

Después de saludar a todos, salí de la cancha con mí bolso en el hombro y me fui a la salida, en el pasillo habían varios estudiantes con las caras pintadas algo tristes. Jordán me estaba esperando con la mirada fría, al verme se relajo un poco

-Estuviste muy bien- dijo cuando estuve frente de él, me tomo de la cintura y beso mí mejilla dulcemente

-Gracias- dije y le sonreí

-Vamos, te llevo a casa- me tomo la mano y caminamos por el pasillo hasta la salida-¿Irás a la fiesta?

-No, sabes que no me gustan las fiestas que hace Argus o Altaír.- dije algo obvio y sonreí-¿Tú irás?

-Todavía no lo sé...- dijo y salimos al estacionamiento-... Ya sabes, hay cosas que debo hacer.

-Si, lo se- bajé la mirada a mis pies mientras subíamos a su auto, en realidad era el de Patch, pero él le pidió la moto a Jordán y él le prestó su auto.-... Creí que los Brooklyns habían dejado de ser tan insistentes contigo, hace tiempo no te llaman

-No me necesitaban, suele suceder. Puedo estar meses sin trabajar y otras veces por su culpa desaparezco por semanas.- arranco el auto y salió rápidamente.

-No desaparecerás ahora ¿O si?- pregunté algo preocupada

-No lo sé, nada es seguro con los Brooklyns- fue lo único que dijo y no hablamos más en todo el camino.

Me despedí de él con un beso en la mejilla y entre a mí casa, vacía como siempre

Mamá trabajando

Ian con sus amigos

Subí sintiendo algo feo en el pecho, no quería que Jordán desapareciera, le tenia mucho cariño, no quería que nada malo le pasará.

Me duche y antes de poder acostarme a dormir un rato, recordé que Seth me iba a llevar a la playa. Mire la hora, 7:49.

Me levanté de un salto y fui a buscar ropa decente para ponerme. Shorts negros, top bordo y mis zapatillas blancas.

Íbamos a la playa, no debía prepararme tanto.

Me peine con los dedos y me puse perfume para no oler a perro mojado y listo.

Tomé mí mochila y guarde una campera de cuero por qué el verano estaba por terminar y el frío ya empezaba a sentirse.

Espere en mí cuarto unos minutos hasta que la bocina de la moto de Jassie se escuchó afuera de mí ventana. Salí por ella y baje con cuidado por una escalera que había puesto allí.

Mamá había venido cuando me estaba bañando a buscar no sé qué y cuando se fue cerró con llave pensado que no había nadie y me dejó encerrada, por eso salí por la ventana.

Había perdido mis llaves hace unas semanas, soy una imbécil lo sé.

Vi a Seth sobre la motocicleta mirando su teléfono y el casco en su brazo, me escucho acercarme y me sonrió

-Hola Princesa- dijo bloqueando su teléfono

-Hola sapo- lo saludé y bese su mejilla

-¿Cómo estuvo tu día? ¿Que tal el juego?

-Los reyes perdieron

-Eso es nuevo- comento algo sorprendido pero sin importarle

-Estan cayendo Seth, acostúmbrate- le sonreí y el río rodando los ojos, me subí detrás de él y rápidamente empezó a conducir a la playa.

¡No te odio Ian!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora