Veintisiete

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Final primera parte:

Era un dia lluvioso.

Todas las personas iban y se refugiaban en sus casas, aunque algunos, como yo, nos teníamos que ir rápidamente a cualquier lugar antes de quedar empapados de pies a cabeza.

Las personas en la cafetería a la que fui, me miraban de manera extraña, tal vez sea por mis vestimentas humedecidas por la lluvia.

Silenciosamente me fui a la barra y esperé a que aquellos ojos incómodos volvieran a lo que estaban haciendo.

- ¿Le sirvo algo? — preguntó el camarero.

- Una taza de café caliente por favor — ordené y vi como se disponía a mandar el pedido a la cocina.

Suspire tiritando, ya que el frío se apoderaba de mi cuerpo, aunque tenía una casaca puesta, pero esta no abrigaba nada y estaba toda mojada. Cerré los ojos cansado y me abracé esperando a que eso disminuyera el frío.

- ¿Le sirvo algo? — nuevamente la misma pregunta de otro camarero. No estaba escuchando respuesta por lo que supuse que me estaba preguntando a mi. Abrí los ojos e iba a contestar, pero alguien se me adelantó.

- Un café — dijo aquella voz suave.

Volteé a ver quien era sólo por pura curiosidad y me encontré con unos ojos negros sonrientes. Desvíe mi mirada algo avergonzado por mi imprudencia.

- Hola — el chico de aquella voz suave me habló y yo tuve que voltear nuevamente.

- Hola... — sonreí nervioso y parece que le gustó porque el también lo hizo — disculpa por observate sin permiso — la verdad no sabía por qué me estaba disculpando, pero lo hice.

- No hay problema — negó con la cabeza — mi nombre es Krist — yo asentí.

Krist estaba esperando algo y yo lo miré algo extraño hasta que un leve sonrojo se posó en mi mejilla al darme cuenta de que no le había dicho mi nombre.

- Lo-lo siento — solté una pequeña risa. No sabía porqué me estaba convirtiendo en una persona despistada con su presencia — Mi nombre es Singto.

- ¿Te agarró la lluvia también Singto? — preguntó viendo mi vestimenta mojada — comenzó como una pequeña llovizna y se hizo tormenta.

- Sí, no fue un buen día para salir, y pensar que hoy, segun la chica del tiempo del canal cinco, iba a estar despejado... Nos mintió de nuevo — Krist rió por mi comentario y yo hice lo mismo.

- Eres muy gracioso Singto — dijo cuando paró de reír — ¿No serás comediante o sí? — preguntó.

- Pues... si el trabajo en el que estoy, no empieza a producir dinero, tendré que meterme a comediante, auque si te hice reir, se supone que ya pasé la prueba.

- Apuesto a que es un trabajo de oficina — aseguró.

- Mmm... pues si tener una caja registradora en frente de ti y clientes quejándose de los precios elevados, se le considera un trabajo de oficina, Sip, soy oficinista — lo vi reir nuevamente y ya quería hacer que riera una vez más.

- Sus cafés — el camarero nos interrumpió y entregó los dos cafés — que lo disfruten.

- Gracias — dijimos al unísono como si hubieramos estado juntos desde que llegamos y ordenamos lo mismo.

- Lo siento.

- Eres un disculpon compulsivo — probó un sorbo de su café

- Lo sien- reí dandome cuenta de que ya había pedido muchas disculpas de lo normal.

Imaginario ↪Peraya Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora