Tengo la sensación de que está cerca.
De que sus sentimientos por mi no han cambiado.
Aún siento su piel temblar ante mi tacto y como sus uñas se clavan en mi espalda.
"Extraño tanto eso"
Él es mío.
- ¿Porqué lo hiciste? — me reclama como si todo fuera mi culpa — es nuestro amigo y tú lo golpeaste.
- ¿Acaso no te das cuenta? — él me miró sin entender — tú siempre le gustaste y por eso canta tus canciones favoritas cuando te ve.
- Estas loco.
- Claro que no. — me acerqué de manera intimidante — siempre quiere estar a tu lado y tú se lo permites.
- Eso no es verdad, además, tú no tienes nada que ver conmigo te recordaré. — sus palabras eran dolorosas para mi. No sabía cuanto odiaba que en ese momento yo no estuviera dispuesto a confesar lo nuestro. — Así que ya deja de fastidiar.
Estaba a punto de irse cuando lo detuve. Intentó soltarse toscamente, pero yo era más fuerte que él y logré que dejara de forcejear.
- Sueltame — su rostro estaba cerca al mío, ya que lo tenía retenido como si lo estuviera abrazando de manera que sus brazos estaban sujetos.
Su respiración era entrecortada. En sus ojos veía la molestia que sentía en ese momento, pero no se apartó.
Sin embargo, lo que hice después, no le gustó mucho... Al principio.
- P'Singto, sueltame ¡ya! — lo seguía observando y al parecer eso le molestaba más — dije que me suel- mis labios se estamparon a los suyos.
Como dije antes, su forcejeo se hizo más fuerte y luchó por no seguir mis intenciones, pero cuando sentí como sus manos se aferraban a mi camisa, empecé a soltar la presión.
El beso fue lento hasta que sus manos se posaron en mi cuello y ahora era él quien llevaba el control.
Profundizó el beso haciéndolo más intenso que mi deseo por poseerlo una vez más incrementaba mientras hacía que enredara sus piernas en mis caderas y lo empujaba a una de las paredes de la habitación.
Los dos queríamos lo que estaba sucediendo, lo sabía.
Lo arrastré hasta la cama y fuimos uno hasta que nuestras fuerzas se agotaron.
Marqué toda su piel blanquecina como aquella vez que tuvo que aclarar porqué tenía un "chupetón" en el cuello cuando estábamos grabando aquel episodio del programa de nuestros amigos.
Todos creyeron que fue por un golpe casual, pero la realidad era otra.
- Eres mío — repetí mientras lo marcaba.
No respondía, pero si dejaba espacio para que besara su piel expuesta.
Subí mis besos hasta su mejilla y la sentí humeda.
Estaba llorando.
- ¿Porqué...? — susurró mientras sollozaba — no quiero estar contigo y-y aquí me tiene nuevamente.
Al ver sus ojos llenos de lágrimas me hizo sentir el ser más culpable de este mundo.
Besé sus mejillas nuevamente intentando limpiar sus lágrimas hasta que me acerqué a sus labios.
Este beso fue diferente.
No era necesitado.
No era apasionado.
Más bien era temeroso.
Lo besé con el temor de que este fuera el último beso que le daría en esta situación. No pensé que me afectaría tanto estar alejado de él.
Todas mis acciones fueron por protegerlo y ahora lamento tanto no haber cuidado como debía su corazón.
Muchas veces me dijo que si sacábamos a la luz nuestra relación y no nos aceptaban, estaríamos juntos para cuidarnos mutuamente de todo aquel daño exterior. Le dije que era mi pequeño soñador, pero que a la primera oportunidad diría todo, porque yo lo quiero conmigo.
Sin embargo, el miedo me ganó y terminé haciendo pedazos todo lo bonito que construimos en estos dos años.
Hice caso a personas que no debía y cuando vi su rostro al encontrarme con aquella chica y no desmentir lo que se estaba especulando sobre lo sucedido esa tarde con ella, dio por finalizado nuestro romance clandestino.
Sé alejó de mi completamente y a pesar de que parecíamos los buenos amigos de siempre, algo en nosotros murió y muchas personas se dieron cuenta.
Krist me miró fijamente a los ojos mientras nos separábamos del beso.
- No más. — aquellas palabras terminaron por romper lo último que quedó de nosotros.
- Krist...
- No puedo más. Por favor dejame — intentó levantarse, pero se lo impedí — Si me amas tanto como dices, me dejaras ir para siempre.
- Siempre te amaré — dije una verdad de la que jamás me arrepentiría.
Le di espacio para que saliera.
Recogió sus prendas, las cuales estaban regadas en algún lugar de la habitación, sin mirarme.
Todos sus movimientos eran rápidos y desgarraron cada parte de mi alma.
Cuando terminó, se dirigió rápidamente a la puerta, pero no salía.
Su cuerpo estaba estático en la entrada.
- Yo también te amo — soltó y salió rápidamente de la habitación.
Cerré los ojos pensando que en algún momento se acabaría esta pesadilla.
"No me dejes"
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Imaginario ↪Peraya
FanfictionAquí pondré unas pequeñas historias ficticias sobre este shipp. . . . No al plagio plsss... ☘ Publicado: 20 de julio del 2018 ☘ ☘ Finalizado: 30 de marzo del 2020 ☘
