-¡Naruto-kun!
Hinata no tardó en llevarse las manos a la boca. Esa pequeña boquita que le volvía completamente loco y que había hecho en él muchas cosas maravillosas, que, de solo recordarlas, su cuerpo era capaz de ponerse a mil y sí, crearle una peligrosa erección en esos momentos.
El motivo por el que su novia estaba completamente escandalizada era mucho más sencillo de lo que los demás podían pensar. Aunque prefería que eso fuera para ellos solos que no para los demás.
Aunque había una cierta parte implicada en el asunto y era uno de los dos morenos del equipo siete.
Cuando el paquete llegó a su casa no lo había abierto, sospechando qué era y esperó a que Hinata fuera de visita para abrirlo. Cuando abrió la caja con tremenda cantidad de juguetes, Hinata apenas pudo reprimirse y fue completamente adorable.
-Esto... tiene que ser una equivocación. ¿Verdad? -cuestionó ella con la voz tomada por la timidez-. Tú no...
Naruto fingió mirar el remitente y el destinatario.
-Pues viene a mi nombre y el que lo envía es alguien conocido, así que sí, es mío.
Hinata se acercó para mirar también. Estaba colorada y al roce de sus hombros, Naruto pudo notar el calor que emanaba, erizándole la piel al completo.
-Dios mío... -jadeó sorprendida-. ¿Por... por qué?
-Imagino que Sai quería que nos divirtiéramos algo.
Por no decir lo mucho que él se había divertido en casa del otro ninja investigando a cuenta de ellos. Naruto no tenía ordenador en su casa y Sai sí, así que tuvo que pedirle el favor tras verlos. Sai y él se plantaron toda una noche buscando juguetes para ello y había sido terrible para su mano y muñeca las reacciones que consiguió.
La idea de Hinata chupando un falo de juguete lo había calentado mucho. Con ella tumbada en la cama, desnuda, con sus senos aplastándose contra las sábanas y su trasero ligeramente levantado mientras se apartaba un mechón coquetamente.
Casi explotó cuando la imagen cambió a otro rosado con púas extrañas frotándose entre sus senos mientras mostraba con cierto temblor, su sexo al mantener las piernas abiertas. Esa rosada obertura que lo volvía loco.
Y aquello creció hasta el punto de verse utilizando uno que parecía una seta sobre ese lugar que le mostraba, escuchándola gritar mientras demandaba clemencia y se retorcía entre orgasmos seguidos (esas debían de ser las maravillas de una mujer). Incluso se atrevió a imaginar uno atravesando su trasero y sexo a la vez.
Al final de sus fantasías, Hinata caía rendida, rodeada de diversos juguetes. Y había sido tan vívida la cosa que no pudo refrenarse en gastarse muchos ahorros y comprarlos. Puso la dirección de Sai por error y este se los había vuelto a enviar a él para mantener el misterio del asunto.
Se volvió hacia ella, emocionado, pero Hinata estaba justo al contrario de lo que había esperado. Se mordía el labio inferior y las lágrimas habían comenzado a llenar sus ojos. Alarmado, sacudió las manos.
-¡Hinata-chan! Tranquila, si no quieres no hay por qué utilizarlos o algo... ttebayo...
Hinata bajó la mirada hacia sus manos, que removía inquietas entre sus muslos.
-Es que... es que yo... -balbuceó.
-Sí, sí -alentó él sin mucha esperanza. Si su novia le odiaba y el resto del mundo se enteraba de lo pervertido que era... sería su fin.
-Yo... Yo...
-Sí... ¿tú?
Cerró los ojos con fuerza y soltó con tanta fuerza la siguiente frase que Naruto pensó que se había quedado sordo. Completamente.
Sin embargo, cuando se lanzó contra él con tanta fuerza para esconderse entre sus brazos y tirar la caja con los juguetes hacia atrás, estaba seguro de que sí había escuchado bien y, hasta ese momento, no se dio cuenta de lo celoso que podía sentirse por un juguete o lo orgulloso que sentía por escucharla decir algo así.
Mientras la besaba, se recordó enviarle esa caja de vuelta a Sai.
¡Es que yo sólo quiero sentir a Naruto-kun, no quiero que otra cosa me de placer que no sea él!
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Secrets intims
FanfictionBasado en mi fic de Fanfiction, es la continuación que será subida a partir de ahora aquí.
