(Natalia's P.O.V)
Y sí, todo mejoró.
Decidí que, después de tan hermosa gala, la gala 5, me tocaba relajarme un poco.
Mi cuerpo estaba sentado en la silla y mis ojos fijos en la pantalla del ordenador, observaban con nostalgia el nombre de esa canción.
She used to be mine...
Poco a poco recordé. Recordé aquél momento en el que ella se acercó, acarició mi mejilla y limpió mis lágrimas, las cuales fueron causadas por esa emotiva canción. Yo no pude mirarla a los ojos en ese instante ya que la sentía demasiado cerca y tenía miedo. Un miedo que siempre estuvo presente en mí: el miedo de que, al segundo de que mis ojos tomaran contacto con los suyos, ella tuviera acceso a todos mis pensamientos más profundos. Mis temores eran lo de menos, pero los sentimientos que tenía guardados hacia ella... Esos eran especiales, aunque prohibidos.
Por esa misma razón me rehusé a mirarla y preferí anclar mis ojos al techo de la habitación, aunque sabía que ella no hacía lo mismo. Me miraba fijamente, capturando las gotas que salían de mis ojos con su mano."Me alegro de que te guste..."
Y no solamente la canción, Alba Reche.
La melodía comenzó y dejé que el sonido entrara por mis oídos, cerrando mis ojos lentamente y respirando hondo. El corazón se me derretía al imaginarme el tacto de su piel en mi rostro, suave, delicado. Caricias tranquilas, tan calmas como ella.
- But she used to be... mine... - En cuanto la última palabra salió de mi boca, me derrumbé de nuevo. Bajé la cabeza, tapándome la cara con las manos.
Una presión en mi hombro me hizo dar un pequeño bote. Enseguida miré hacia mi izquierda, en dirección a la puerta y la vi. Allí estaba, parada a mi lado, mirándome con la cabeza ladeada y un brillo en los ojos que lo decía todo.
Negué. Negué con la cabeza y solté un par de lágrimas más. Ya era tarde, ya lo había visto todo. Sentía como perforaba mi alma en busca de algún atisbo que le diera pié para hacer lo que se le daba mejor. Besarme. Eso se le daba de putísima madre, y con perdón.
- Nat... - Su voz me acarició la cara con dulzura. Ella sonrió un poco y se acercó a mí, agachando su torso hasta dejar sus labios en mi oreja. - ¿Todo bien?... - Susurró.
Asentí segundos después, nerviosa y sorprendida por la actitud tan cercana de la rubia. Ella se alejó, aunque no mucho y sacó un papel doblado de su bolsillo. Era la carta que le había escrito. Me quede mirando la hoja durante un momento y después regresé a sus ojos.
- Yo también te amo mucho... - Me dijo con suavidad.
En ese momento, agradecí. Agradecí al karma o a lo que fuera, que todos estuvieran dormidos debido a la paliza que nos había dado el chat, y que a altas horas de la madrugada las cámaras estuvieran apagadas.
Gracias.
- Quisiera creer realmente tus palabras, Abli. Te juro que sí. Pero ya no sé qué pensar... - Expliqué temerosa por su respuesta. El pecho se me hundía ante la desgarradora sensación de que se molestara conmigo y me abandonara, como lo hizo días atrás. Ya no me levantaría jamás del todo.
Ella se humedeció los labios después de unos segundos de silencio, sentándose en mi regazo con una pierna a cada lado de mi cuerpo. Sus manos en mis hombros, lentamente subieron por mi nuca; sus dedos, enredándose en mi pelo, invitando a mi cuerpo a relajarse. No me resistí, ni me negué. No quería. Me encantaba sentirla cerca, en contacto conmigo. Tampoco tenía claro lo que pretendía; o no quería asumirlo para no llevarme un disgusto.
Se acercó a mí, sus ojos bajaron a mis labios y los míos hicieron lo mismo. Su respiración tranquila y cálida me subía la temperatura corporal lentamente. Se me erizó el cuerpo y ella soltó una pequeña risa tierna.
- Tranquila... Esta vez, vayamos poco a poco. ¿Sí? - No contesté, simplemente me deshice de todo lo que estaba pensando en ese momento y la besé.
Alba.
Albi.
Mi pequeño ser de luz...
- Quédate cerca, Reche.
[...]
(Alba's P.O.V)
- Y, básicamente, eso fue lo que sucedió... - Susurré, terminando de hablar.
Había amanecido y Natalia yo estábamos en mi cama, bajo la fina sábana blanca, que dejaba pasar la luz de la mañana con la suficiente fuerza como para vernos a los ojos. Semidesnudas y con las piernas enredadas, cara a cara. Ella me miraba fijamente mientras yo dibujaba figuras abstractas en su rostro con la yema de mis dedos, explicándole todo lo que había sucedido con Mikel.
- Voy a matar a ese cabrón. - Espetó ella en un suspiro. Yo reí con incredulidad y conecté mis ojos con los suyos. - Lo digo enserio. - Después de unos segundos sonrió, midiéndose el labio inferior. Yo simplemente la miraba concentrada en sus expresiones.
Arropando su cuerpo más cerca del mío, dio un beso en mi nariz y siguió un recorrido que la llevó hasta mis labios. Luchamos un poco, pero esta vez decidí dejarla tener el control, ya que yo había dominado en todos nuestros "encuentros íntimos". Bajó sus labios hasta mi cuello, incorporándose un poco para poder abarcar toda la zona. Por mi parte, llevé mi cuerpo a una posición más cómoda para ella, sacando mi cabeza de debajo de la sábana y colocándola contra el cabezal de la cama. Sujeté los cabellos negros de Natalia, enredando mis dedos en éstos e indicándole así que siguiera.
- Nat... Nat... - Mis suspiros pasaron a ser jadeos, intentando reprimir los sonidos fuertes para no despertar a los demás.
- Espera... - Me estaba pidiendo algo imposible siendo que tenía a una diosa en paños menores, encima de mí, besando mi piel con toda la sensualidad del mundo.
Solté un pequeño gemido de placer cuando mordió durante un segundo mi clavícula. Me rendí. - Sigue... Y no dejes marca... - Ella sonrió victoriosa y se metió debajo de la tela blanca.
Poco a poco sentí que el calor se apoderaba de mí. Lamentablemente, no llegó a perturbar mi zona íntima, más que nada porque si con solo los besos yo ya era ruidosa, ni imaginar con lo otro. Despertaría hasta a Cuenca.
- ¡Jo-der!... ¿Enserio? - Uno de mis gemidos hizo despertar a la tormenta rubia. María. - Qué, ¿nos habéis dado una semana de descanso y ahora regresáis con todo? - Se quejó. Era realmente graciosa.
- Déjalas a las pobres, que lo han pasado mal. - Miki explicó con una voz ronca y grave.
Debido a la vergüenza, me cubrí y quedé oculta, rodeada por los brazos de Natalia. Ella sacó la cabeza hacia el exterior y suspiró satisfecha.
- Me parece que hoy le pondrá menos aceite a la tostada. - Finalizó Marta, haciendo que todos los que estaban enterados de la situación se rieran con ganas.
Yo solo sabía una cosa. Estaba tan bien acurrucada contra su pecho que no quería moverme de ahí. Ella lo notó y no se apartó, acarició mi brazo y mi espalda con calma, riendo levemente ante los comentarios.
- ¡Alba Reche de Elche es la leche! - Gritó contenta, provocándome una risa ronca y tierna.
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¡Aquí otro capítulo! Espero estar llevándolo bien. Últimamente estoy ocupada y no tengo mucho tiempo, pero intentaré tenerla al día. ¡Os amo!
- Una peseta más. ✨🌈
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Stay Closer
RomanceAmo cuando estás cerca... / I love when you're closer... Porque siento tu calor... / 'Cause I feel your heat... Y cuando veo que te alejas... / And when you move off... Toda mi luz se desvanece... / All my light die away...