△ Jungkook, Taehyung y Yoongi. Muchos problemas esperándolos, peligros del submundo, Drogas y más asuntos ilegales. Y por qué no un 'prostíbulo' que aparentemente ocultaría muchos secretos. ▽
#9 en "prostibulo" 23/6/2019
#26 en "beyondthescene" 30...
Mi cabeza se sumía en un malestar, estaba saturada de la vibración que le brindaba la música. Mis ojos empezaban a sucumbir ante esas luces color neón.
El calor me sofocaba, y las nubes de humo del cigarrillo le daban pie a mi posible embriague.
Busqué por una posible salida.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Alcé la mirada buscando entre cabezas de la multitud, sin siquiera divisar la delgada chica que rogaba por mi atención, presionando su "busto prominente" contra mi brazo. No fue necesaria que saliera la primera palabra, cuando yo ya era completamente consciente de las intenciones. Posó su mano en mi abdomen, no tardó en iniciar a dibujar patrones imaginarios sobre mi camisa.
─Oppa~... ─musitó. De su boca escapó un desagradable olor a alcohol. Tuve un pequeño colapso, en el que mi cerebro gritó "¡Es todo, me voy de aquí!". Y así mis piernas obedecieron, empujando entre todos esos cuerpos sudorosos hasta llegar con dificultad a la puerta que llevaba al patio trasero.
Tomé grandes bocanadas de aire, y mi alma volvió a mi cuerpo. El aire exterior me helaba la piel, muy por el contrario de allá dentro. Volví a sentir la serenidad, la música ya no llegaba a ensordecer mis oídos gracias a la inmensidad del patio. Mis piernas se tambaleaban de cansancio, por lo que decidí tomar asiento sobre la grama junto a unas hermosas flores para admirar de esa manera su sencilla belleza.
Mas, la poca tranquilidad que invadía aquel jardín quebró, debido a unos intensos jadeos provenientes de unos arbustos.
Solté una carcajada ahogada y cubrí mi boca. Mi curiosidad se despertó y mis pies actuaron solos. Con mucha cautela me dirigí a los dichosos arbustos dónde se montaban unas mismísimas 50 Sombras de Grey. Había prendas regadas alrededor del lugar, y nuevamente quise reír sin contención alguna. Me dejé caer en cuclillas cerca de los arbustos, y aparté unas cuantas hojas para así tener una mejor visión del espectáculo que protagonizaban aquellos.
Me pareció graciosa la manera en que el frágil cuerpo del chico de abajo temblaba de placer y gemía sin vergüenza. Sonreí divertido. Eso hice, hasta que comparé el cuerpo embestidor con el de... No, no podía ser.
¿No podía?
¡Pero mira nada más! Esos ojos lujuriosos que me miraron con deseo tantas veces, ahora buscaban descaradamente la desnudez de otro sujeto. Este chico con cara de zorra, con movimientos de zorra. ¿Valía yo menos que una zorra?
La temperatura de mis manos bajó de inmediato, y comenzaron a temblar frenéticamente. Sentí que mi corazón había dado un vuelco, y que a consecuencia un doloroso nudo en la garganta me impidiera tragar saliva para hacerme creer que lo que veían mis ojos no era real. No era real, ¿verdad? Otro mal sueño.
Pero no. Era muy real la agonizante sensación que me provocaba el que mis lágrimas se congelaran con el viento helado. Muchos sentimientos surcaron mi mente, ya no era yo. Sólo una parte que se desmoronaba poco a poco.
Me levanté, quería ver bien la cara de ese maldito. Quería que en su cerebro se quedara tatuado mi rostro, llorando, y a su vez con un odio intenso que probablemente nunca olvidaría.
No te daré una segunda jodida oportunidad ni en esta, ni en otra vida, Min Jae.
─¡Taehyung!
─Púdrete ─solté a duras penas, entre sollozos.
Era increíble el hecho de que hacían sólo treinta segundos no quería saber nada acerca de la descontrolada muchedumbre que hacía palpitar mis sienes, pero, ¿sabes? Ahora me moría por volver, me moría por ahogarme de licor, emborracharme hasta que no recordara nada de esta noche. Y fue verdad que al día siguiente no recordé la indigna manera en que me embuché de una botella de Soju; y maldije cuando me di cuenta que el único momento que quedó grabado en su totalidad fue el encuentro de mis ojos con esas figuras desnudas y vibrantes.
《 ◇ 》
Los días pasaron, Min Jae ya no me hacía la misma falta, el vivaz rencor que había despertado en mí la reemplazó. Era cierto, a veces lo extrañaba... Sus manos cariñosas y su manera de hacerme querer a mí mismo. Pero la incertidumbre de que nuestra relación prosperara era constante, él a veces era vacío y distante. Siempre tan sospechoso.
¿Cómo realmente me impresionó que me engañara?
─¿Pasa algo? ─preguntó por fin Jungkook, llevando una tostada a su boca. Hacía rato la mesa tenía un silencio incómodo, probablemente mi culpa. En cuanto a la pregunta de mi amigo, tan sólo bufé en respuesta, pero supuse que mis acompañantes no se conformarían con ese gesto. Me disgustó la mirada sugerente que se dedicaron entre ellos, como si yo fuera lo bastante ingenuo para no notarla.
─¿Aún pensando en ese idiota? El tal... ¿Cómo se llamaba? ¿Jin Mae? ─ahora era hyung quien se unía a la conversación. Kookie ahogó una risa, luchando por no escupir el almuerzo. Yo por mi parte traté de forzar una sonrisa.
Sabía lo que trataba de hacer Yoongi. Restarle importancia con humor, tratar de convencerme de que un novio de ocho meses no era relevante para continuar con mi vida. Sencillo, ¿no? Pero él sabía lo mucho que significaba para mí. Lo desperté en medio de la noche, me arriesgué de que mi rostro fuera golpeado en mayores ocasiones de las que podía contar con los dedos de mis manos y pies, sólo porque quería que me escuchara llorar cuando Min Jae daba excusas para no encontrarse conmigo.
Porque confiaba en él. Siempre tan lógico y maduro, calmado cuando la situación lo ameritaba.
Y también confiaba en nuestro Kookie, pero me sentía estúpido pidiéndole consejos a alguien menor que yo, probablemente con experiencia inferior a hyung y a mí. No, no era lo mismo.
─N... No es eso... ─Dios, en verdad no me gustaba a donde estaba yendo la conversación.
Me sentía mal, me dolía la cabeza.
Necesitaba salir de ahí, cualquier lugar estaba bien.
Todo me estaba superando, hasta el sonido del viento contra el metal de la casa me irritaba. No me iba a permitir explotar en contra de mis amigos, cuando ellos no habían tenido la culpa de nada
─Guárdenme algo de cena, creo que llegaré tarde.
Agregué sin más, poniéndome de pie para comenzar a ordenar mis cosas dentro de la sucia mochila que siempre traía. No alcé la vista hacia los semblantes de esos dos, que de seguro contenían una justificada confusión.
─¿Qué? Son las dos de la tarde ─dijo Jeon, alterado. No me detuve en mi acto de caminar en círculos a través de la minimalista sala, dando la impresión de que saldría por esa maldita puerta en cualquier momento─. ¿A dónde vas? ─los estudié a ambos por última vez. Jungkook lucía su adorable ceño fruncido, mientras que hyung, tan indiferente como siempre, se limitaba a contemplar su plato con desesperación. Abrí la puerta, dispuesto a largarme. Aunque preferí dejar que la voz de Jeon me detuviera en seco─ ¿Vas a salir a beber hoy de nuevo? Taehyung, ya viniste hecho una mierda ayer en la madrugada... Digo, está bien que te guste divertirte, pero, ¿no crees que se vuelve insano?
─No ─contesté inmediatamente, volteando sólo mi cabeza para mirarlos por encima del hombro─. Hoy nos sacaré de este basurero ─sonreí satisfecho, travieso, al ver la exagerada reacción de hyung, quién básicamente se atragantaba con el pan─. Arreglaré unas cuantas cosas.