04

985 101 17
                                        

Por la mañana, Taehyung era quien acostumbraba a preparar el café.

Seguí con mis ojos cada movimiento de manera inevitable. Mientras hacía aquella tarea diaria, el sinvergüenza tan sólo llevaba puesta una camisa muy grande para colmo mal abotonada cubriendo su torso. En verdad, hacía tiempo que éste había perdido el pudor.

Me detuve en su pecho semi-descubierto, y mi mirada viajó hasta posarse en sus labios

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Me detuve en su pecho semi-descubierto, y mi mirada viajó hasta posarse en sus labios. Me pregunté a mi mismo si él creía que estaba lo suficientemente ebrio para no recordar claramente lo que pasó aquella noche.

No podía negar que tenía mis lagunas mentales, pero aquel momento lo recordaba claramente. Había sido sin duda una bomba, una que dejo un serio desastre en mi mente y que consecuencia la escena se repetía una, y otra, y otra vez.

Besé a Tae, ¿cómo podría dejar pasar esto por alto?

Llevé una mano a mi frente, la frustración se volvía insoportable sobre mi conciencia. Desde hacía media hora, el ruidoso par compartía una charla entre risas, y no me podía irritar más el hecho de que Kim luciese tan imperturbable, como si nada hubiese ocurrido.

Taehyung se dio la vuelta para servir la vaporosa bebida en nuestras respectivas tazas, y como resultado, Kook fijó toda su burlona atención a mi mudo comportamiento.

—¿Qué te pasa? —preguntó el Jungcoco ese, sin embargo siendo prudente con su tono de voz. De seguro iba a soltar algún comentario que era conveniente que Kim no escuchase— Llevas media hora viéndole el culo a Taehyung con cara de enfado. ¿Te enoja el culo de Tae? Es porque lo tiene muy grande, ¿verdad? ¿O es sólo por ser un culo? Dime, hyung, ¿tienes algo en contra de los buenos culos? —rió de su propia gracia como todo un subnormal.

—¡Eres un imbécil, Jeon! —exclamé sin expresar ningún gesto de diversión, provocando que así Taehyung nos viera disimuladamente por sobre su hombro. Me levanté de mi silla sin cuidar mi propia fuerza durante esa acción, por lo que rompí el ambiente con el sonido de la mesa al rodarse.

Mierda, ambos me estaban observando tan jodidamente extraño. Debía decir algo, o no evitaría preguntas justificadas que por obvias razones no quería responder.

—¿Quieres ponerte un pantalón, Tae? Nos estás incomodando a todos —no pude decir algo más torpe. Ahora Jeon reaccionaba a la situación con un asombro de comedia. Taehyung me estudiaba, perplejo y extrañado, como si de observar a un bicho raro se tratara. Me mantuve firme, aunque deseara esconderme, no podía dejar que mi personalidad imponente se viera abrumada.

—¿De qué hablas, hyung? No hay una parte de mi cuerpo que ustedes dos no hayan vist...

—¡Ahh! ¡¿Quieres callarte?! —le interrumpí alzando la voz— ¡No me eches eso en cara! ¡Ya tengo suficiente insomnio como para tener que visualizarme tu polla antes de irme a dormir!

Jeon no pudo contener ni un solo segundo más las carcajadas que oprimía desde hace rato, y creo que lo que más le hacía gracia, era que yo me mostraba realmente enseriado cuando escupía esa serie de frases absurdas.

Le Plume House 🍂 KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora