Capítulo VIII

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Diferente

Sakura paso a mi casa con una maleta repleta de ropa, otra con maquillaje y una pequeña con accesorios; me sentía como Cenicienta antes del baile, salvo que yo no sería la chica que bailaría con el príncipe. Pasamos la mañana completa eligiendo el atuendo perfecto, nada me queda bien a mi parecer, este cuerpo no me beneficia en nada.

—Elige uno —repitió Sakura, alzó dos vestidos: uno blanco con flores rosa, y uno lila—. Cualquiera se vería bien en ti.

—Corrección: cualquiera se vería bien en ti. ¿Acaso no me has visto?

—Hinata, ¡por favor! No es momento para esto. ¿Qué no quieres salir con él?

—¡Claro que quiero! Pero mirame, no soy su tipo. 

Dejo los vestidos sobre la cama y camino a mi, me tomo por los hombros, y dijo: —Te marcó a ti, sé que piensa que soy yo, pero todo este tiempo ha estado hablando contigo; eres su tipo, por eso pidió esta cita. Sólo hace falta abrirle los ojos, y yo te ayudaré, pero también tienes que ayudar.

En algún momento, nuestro vínculo se había transformado, ya no éramos socias, sino algo más; de alguna forma sentía confianza total en ella, y ya no era más una molestia, o una más del trio SIT. Pese a que nuestra amistad era secreta, al menos para mi, es perfecta.

—Gracias.

~•~

Horas más tarde, mamá entró en la habitación para avisar la llegada de Kiba, el cual se quedo con la boca abierta al verme desfilar por mi cuarto en mi nuevo atuendo.

—¿Quién eres tú? ¿Qué has hecho con mi amiga? —ironizaba sin dejar de verme. Yo no podía dejar de sonreír, en verdad no parezco yo.

—Ves —dijo Sakura entrando a la pieza mientras se acomodaba los aros en las orejas—, te queda muy bien ese vestido.

El vestido lila se ajustaba en la parte del torso y caía como cascada en la parte de atrás, los tirantes dejaban ver mis brazos, y el escote mostraba un poco de mi pecho. Sakura me peino, elevo mi cabello en un moño y enmarco mi rostro con dos mechones y mi flequillo. El rosa en mis labios fue su toque final. En cambio, ella se puso unos jeans, una blusa roja que mostraba los hombros, se paso el cepillo por el cabello, y agregó algo de maquillaje a su conjunto; para mi, se ve muy bonita. Ella es de la clase de chicas que con cualquier cosa que se ponga, destaca.

Me miré una vez más en el espejo sin poder creer lo que veía: en verdad esa soy yo. Nunca había usado ropa tan ajustada, y mucho menos un vestido que realzaba mi busto; Kiba decía que yo usaba ropa holgada para ocultarlo, y que si no lo hiciera y lo presumiera, me borrarían de la lista de los perdedores u olvidados. Tenía un poco de razón, pero prefiero ser una perdedora a que nunca más me vuelvan a mirar a los ojos.

Antes de salir, tome un suéter y lo enrede en mi bolso. Sakura negó con la cabeza, y sin decir nada salió detrás de Kiba; me despedí de mamá quien me prestó las llaves del coche y me hizo prometer que llegaría antes de las diez, y que no probaría ni gota de alcohol.

—Iremos al cine, mamá, no es una fiesta —replique, y salí de la casa.

~•~

Apenas unas cuadras antes de llegar al lugar acordado, los nervios me invadieron; Sakura pareció darse cuenta y empezó a hablar de Sasori, dijo que era un chico único, de pocas palabras y muy sexy. Esto último hizo que riera, tanto que casi me paso un alto. Estacione el auto, y miré a Sakura.

—Tengo miedo.

—Todo irá bien.

—¿Y si me descubre?

—Hinata, ya lo habíamos hablado. ¿Te vas a echar para atrás después de todo lo que has hecho?

—... Quizá —intente sonreír. Sakura me palmeó el hombro y salió del auto.

—Vamos.

Respiré profundo y salí del coche y la seguí despacio entre los demás automóviles del estacionamiento hasta llegar al lugar acordado donde ya nos esperaba Naruto y su amigo.

Mierda...

Continuará...

PcS
2•Dic•18

Perdedora Con SuerteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora