Amigos
Recuerdo lo último de esa noche. Sus ojos comenzaron a abrirse y posicione mi mano sobre sus párpados. Volví a besarlo en la comisura de los labios para evitar escuchar su voz. Sabía lo que diría. No entiende mis palabras. Sakura puso su mano en lugar de la mía. Me miró sin entender.
—Temo perderte —dije al borde de las lágrimas. Y me aleje sin volver atrás, pasando los recuerdos por mi mente, y las sensaciones por mi cuerpo—. Te diré la verdad, sólo espera un poco.
~•~
Miré por la ventana. Intente volver en el tiempo, como si se pudiera. Intente recordar mi vida antes de decidir poner aquel anuncio y venderme como tutora. Nunca imagine las consecuencias de mis actos. Vivía en una constante rutina, escuela por la mañana y casa por la tarde; visitas regulares de Kiba, y platicas convencionales del odio hacía todos. Un cartel jamás visto por un posible interesado, cambió mi ya resuelta vida.
Volví al presente. Observe mi alrededor: todos con los ojos en el libro, moviendo el bolígrafo con sutileza por el papel; la profesora escribía en la pizarra el próximo trabajo. Frunci el ceño, no tengo intenciones de escribir un ensayo del medio ambiente.
La clase llego a su fin. Salí al último, como ya era costumbre. Camine por los pasillos hasta mi casillero, allí aguardaba Kiba cabizbajo. Ignoré su presencia. Guarde los libros, y saque algunos para hacer los deberes más tarde. Kiba seguía en silencio.
—¿Sucede algo? —pregunte divertida golpeándole el hombro.
Levanto la mirada. Sentí la sensación de ser perforada por sus ojos. Sentí que me miraba por primera vez en mucho tiempo.
—Me estas asustando —mordí mi labio inferior a espera de su respuesta.
—No sucede nada —habló al fin relajando el rostro en una sonrisa—. ¿Acaso no puedo ver a mi mejor amiga cuando quiera?
—No si pareces querer asesinarla —cerré el casillero retomando el paso a la salida, con él a mi costado.
—¿Estudiarás con Sakura?
—Sí. Se la debo, a hecho mucho por mí.
Sentía su mirada, sin embargo, no aparte la vista del frente.
—Has cambiado.
—¿A qué te refieres? —me detuve a unos pasos de salir del edificio.
Señalo mi conjunto de ropa.
—Antes no eras capaz de vestir ropa de tu talla.
Sí, mi mundo ha cambiado.
~•~
Sakura terminó los últimos problemas de matemática avanzada, me pasó la hoja y sonrei al ver los procedimientos y resultados correctos. Esperó mi aprobación y se apresuro a llegar al armario. Me incorporé con cautela sobre la cama, mirándola ir de un lado a otro de esa pequeña habitación.
—¿Qué pasa? —pregunte confundida.
—Ino hará una fiesta hoy. Me ha invitado y no puedo fallarle, además estará Sasori ahí —se probó un vestido frente al espejo—. También puedes venir.
—¿Tú y yo juntas, en una fiesta?
—Sí, ¿qué tiene? —ahora, se probó unos jeans y una blusa escotada.
—¿Olvidas con quien hablas? ¡Hola! Ellos me consideran una marginada.
—Eres mi amiga, sabrán entender —volvió a probarse el vestido.
—Esta bien.
~•~
No recuerdo mucho de esa fiesta después de llegar ahí, salvo desfilar junto a Sakura por el enorme pasillo y terminar separadas porque sus amigas querían hablar con ella, y porque unos chicos me llevaron a una mesa extraña donde me hicieron ingerir una cantidad considerable de alcohol.
Al día siguiente, mi padre no me dirigió la palabra, y mamá me susurró al oído que ella abogo para no castigarme por llegar ebria a casa, pues no es prudente privar al hijo de su libertad. Le agradecí.
Salí de casa. Siendo sábado por la mañana, quede con Kiba de ir al parque: era nuestro turno de limpiarlo. Subí al auto, aún con jaqueca, y antes de encenderlo, tome el teléfono para revisar si Kiba mando algún mensaje. La piel se me puso de gallina, el móvil estaba en la aplicación de llamadas. Casi muero al ver el historial: ayer en la noche le marque a Naruto. Una llamada de casi diez minutos. Me pregunto sí...
No lo pensé más y lo llamé.
Continuará...
PcS
15•Dic•18
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Perdedora Con Suerte
FanfictionEl mundo en que vivimos es un asco. Si no eres como el resto te repudian, te desprecian, te hacen sentir miserable; el humano es así, hace cualquier cosa para alimentar su estúpido ego. Pero lamento decirles que no soy más que otra perdedora más, ir...
