Capítulo 13

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Capítulo trece| Nicotina

Lo sentía en su ser,en su interior.
Era como un ardor,le daba una sensación de comezón en la piel.

Lo necesitaba.

Necesitaba más de aquella sensación de calma y de paz.

Giselle había decidido dejar de fumar,oficialmente.
De hecho,llevaba dos largas y tortuosas semanas sin recibir una pizca de nicotina en su débil ser.

Aunque lo valía,creía que su esfuerzo valía totalmente la pena al observar a su hija;Lizie se comportaba más como una hija y ella ahora era más una madre,o al menos lo intentaba.

Había comenzado con el tratamiento y su hija la acompañaba cada que podía,ahora la joven rubia se centraba más en sus estudios y dejaba atrás las fiestas.

Aunque no perdía del todo contacto con su amigo de pelo llamativo,ya no asistía a las fiestas y se pasaba las tardes con su amigo Jason cada que Giselle debía permanecer en el médico.

Aún así,la mujer sentía esa necesidad olvidada,empujando y queriendo volver.

Por que se había vuelto adicta al cigarrillo.
Se había hecho adicta,al igual que su esposo alguna vez lo fue,a un suicidio lento y placentero.

Aunque sabía que ya no solo era ella,tenía a Lizie ahora.La apollaba cada que parecía tener indicios de una recaída.

No había sido fácil,para nada.
Fueron necesarias dos semanas más de discuciones,mentiras y verdades a la cara para que por fin Giselle accediera a mejorar,a sanar.

¿Todo ese esfuerzo por ambas tirado desconcideradamente a la basura? ¿Lo valía? Esa era una pregunta constante en ambas mujeres.

Pero siempre evitaban el tema y ocultaban las dudas y tentaciones en una caja fuerte dentro de su mente.
Reprimían los deseos.

Quizá ambas sabían que eso solo haría que después el caos se desatara y arrasara con todo su falso esfuerzo.

Quizá solo decidían ignorarlo y atrasar el momento,creando presión.

Y quizá,sólo quizá,ambas esperaban con ansias que ese momento llegara.

Las dos buscaron actividades o distracciones para remplazar los malos hábitos del pasado.
Elizabeth usaba el estudio de excusa y se forzaba demasiado,Giselle por otro lado prefería pasar su tiempo viendo tutoriales y aprendiendo a tejer o hacer cualquier manualidad.

Excusas,excusas.

El tiempo corre y la presión crece.

Como gas,atrapado en una botella,queriendo salir en cualquier momento.

Ya comenzaban a sentirlo,la presión.

Incómodo,sentían incómodo el cuerpo,pesado y rogando por lo que quería.

Causando un cosquilleo en los dedos de las manos,sudando frío y dando escalofríos en la columna.

La comezón,eso era lo peor de todo,en opinión de Giselle.Odiaba esa sensación,como un recordatorio de que una caja de cigarrillos a diario podía calmar una ansiedad imaginaria.

¿Ambas estaban enfermas? No lo sabían,muy aparte del cáncer que invadía celosamente a Giselle.
¿Tenían una adicción? Eso era seguro,lo que era cuestionable era si podrían superarlo,pero ¿lo harían?

Tenían tantas dudas y muy pocas respuestas.

Cuatro semanas más;han avanzado bastante.

Las sonrisas forzadas eran ahora una rutina.
Las dos vivían en una psicósis.

Y más preguntas se añadían a la lista,¿tenían que soportar más? ¿Agonizaban por un deseo o una necesidad? ¿Era necesario soportarlo? ¿Podrían hacerlo? O mejor dicho,¿querían hacerlo?

Su voluntad se desmoronaba como si de arena se hablase.

Era la octava semana desde que ambas mujeres habían renunciado a las adicciones,todo lucía bien.
Giselle mejoraba bastante,añadiendo el hecho de que ahora su hija tenía una colección de bufandas y suéteres. Elizabeth era un prodigio en la escuela,además de sus múltiples pretendientes y nuevos amigos.

Pero la presión en la botella seguía ahí.

La sonrisa forzada era más notable y la incomodidad con ellas mismas era mayor.

No fue hasta el cumpleaños de Larry,que Alice luchó por salir.
No fue hasta que Alice volvió a la jugada,que Giselle probó un poco más de su placentera muerte.

¿Todo ese esfuerzo valió la pena?
Ambas pensaban que sí,hasta que volvieron a probar la tentación.

Un sorbo más,otra calada.
Más sonrisas de gato y más humo relajante.

Quizá no pararían nunca.
Quizá deseaban no hacerlo.
Quizá se acercaban a la muerte.

Y quizá,sólo quizá, ambas lo sabían.





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