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Capitulo V. Tipo raro

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P.O.V Sasuke

Naruto había tomado de la mano a mi mate para ayudarla a subir al vehículo, mi lobo y yo no pudimos soportarlo, así que gruñimos, vi como sus hermosos ojos jade nos observaron curiosa, supongo que gruñir para los humanos no es algo común, diablos, tenía que aprehender a controlarme, pero los celos me habían invadido al ver que él tomaba su mano y no yo, siendo que ella era mía, aún sin que ella lo supiera.

-Basta Sasuke estas sobreactuando, ya, esta bien, no volverá a pasar, como diablos iba a saber que ella sería tu mate – comento mi Alpha y al instante Hinata nos dijo que nos calláramos, era evidente que su prima no sabía sobre la existencia de nosotros, esto sería problemático, mi lobo y yo teníamos tantas ganas de reclamarla, de estar con ella después de tanto tiempo haberla buscado, pero si lo hacíamos ahora probablemente nos temería y eso la diosa luna sabía bien que no lo deseaba.

-Esto será una locura – comentó Naruto y se subió a mi lado, en el asiento del copiloto, me observó y se encogió de hombros.

Siempre he tenido muy buena visión, es obvio que es una cualidad que tenemos los hombres lobo, pero no podía tener suficiente de ella, la veía a través del retrovisor y realmente estaba ansioso por estar a su lado, por abrazarla y sentir la calidez de su piel, su exquisito aroma que ahora habían nublado mis sentidos y sobre todo y no por ello menos importante quería encontrar la manera en hacerla sentir cómoda, poder explicarle que la había buscado por años y que al fin al encontrarla no la dejaría marchar de mi lado, ella era mía y yo suyo, aún y cuando ella aún no lo entendiera.

Después de que Hinata nos llamo idiotas, durante el trayecto a casa del abuelo de Hina, quien es un omega de la manada Hyuga, una manada vecina y aliada de la nuestra, íbamos en un completo silencio, escuchábamos el viento y algún otro insecto como grillos o cigarras, ella observaba fascinada los árboles, los conejos que saltaban entre los arbustos, ella a pesar de venir de una ciudad concurrida amaba la naturaleza.

-Estas embelesado – susurró mi Alpha, diablos me había descubierto viendo como observaba a mi hermosa mate, eso sin duda significaba una cosa, había encontrado una excusa para fastidiarme.

-Y bien... ¿tienes novio Saku? – pregunto Naruto, me miró de reojo y sonrió con arrogancia, quería fastidiarme y lo había conseguido, sin embargo ansiaba su respuesta no sabía nada sobre ella, excepto que daría mi vida en un abrir y cerrar de ojos sin pensarlo, ella ahora era mi mundo no importara lo que pasara.

-No has respondido a mi pregunta Saku – volvió a insistir Naruto, maldito rubio le haría pagar una vez que llegáramos a la manada.

-¿Tú siempre sueles ser así de imbécil? – contraataco mi hermosa mate, Hina y yo no pudimos evitar reír, nadie le hablaba así a Naruto y solía salir ileso, Naruto se cruzó de brazos haciéndose el ofendido y me miró irritado – ojala sea un grano en el culo contigo – me dijo a través de la conexión que teníamos, yo soló sonreí satisfecho, mi chica solía ser la mujer más hermosa y tierna, pero tenía agallas eso sin duda me había vuelto loco aún más de lo que ya lo estaba por ella.

Llegamos finalmente a la casa del señor Hyuga, era una casa sencilla pero acogedora, Sakura lucía demasiado con clase y refinada, deseaba tanto que accediera en acudir a la mansión de la manada, pero ella había insistido en estar en casa de su abuelo, algunas ocasiones había escuchado como la prima de Hinata (de quien no quise poner tanta atención porque no creí que fuera mi alma gemela) era una joven inteligente, carismática, hermosa (lo cual dicho adjetivo no hacía justicia realmente a su belleza) y sobre todo sencilla, a pesar de que por el trabajo del padre de Sakura (quien solía ser un medico cirujano de renombre).

-¿Segura que no quieres quedarte con nosotros? – preguntó Hinata, mientras Naruto y yo bajamos sus maletas de mi vehículo.

-Estaré bien, y aunque tenía ganas de verte mucho Hina, ha sido el abuelo el motivo por el cual he tomado estas pequeñas vacaciones, quiero estar con él estos días antes de que regrese a casa.

-De ninguna manera – diablos no pude evitar decirlo en voz alta, todos voltearon a verme, Hinata estaba molesta, mi preciosa Sakura se veía confusa y el idiota de Naruto sonreía, mi desgracia parecía que le divertia.

-Tu amigo es raro – escuche que le susurro mi chica a Hinata, Naruto soltó una carcajada, lo suficiente para despertar a toda la manada.

Lo que me faltaba, no había dado una buena impresión a mi princesa, ahora pensaba que era un tipo raro y eso que no sabía de que era un beta.


La Mate del BetaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora