P.O.V. Sasuke
-Es hora de irnos – comentó Hinata, Naruto se acercó a ella y la abrazó tan fuerte que parecía que a mi preciosa mate le costaba respirar, después se dirigió a mí mientras me sonreía cínicamente, más tarde me las cobraría con él en la manada.
Yo no pude evitar verla, quería asercarme a ella y abrazarla, su olor cada vez se hacía más presente en mis fosas nasales, vainilla, lavanda y bosque, una fragancia tan exquisita y adictiva, me debatí unos breves instantes en hacerlo, después de todo es "hasta cierto punto normal" al menos en los humanos que después de que conoces a alguien te despidas de beso y un abrazo, dios yo moría porque ella me besara y abrazara, el problema aquí emanaba en que no estaba tan seguro en que pudiera al menos soportar resistirme en reclamarla, ella lucía nerviosa, parecía sentirse vulnerable ante mi presencia, eso me excitaba demasiado en muchas escalas, entonces cuando al fin me había decidido en acercarme a ella para despedirme, ella abrió rápidamente la puerta de su abuelo, al parecer tenia llaves de la casa y se adentró en ella casi azotando la puerta.
-Eres un completo imbécil – comentó mi Alpha mientras negaba con la cabeza, yo suspire derrotado era verdad, era un completo imbécil había perdido la oportunidad de al menos sentir sus exquisitos labios sobre mi mejilla, o sentir la calidez por unos instantes de su hermoso y precioso cuerpo, Hina al parecer sintió un poco de lastima y me palmeo del hombro para después irnos los 3 en mi Jeep.
Durante el resto del trayecto camino a la manada, Hina y Naruto no hicieron ningún tipo de comentario, la verdad agradecí mucho que no lo hicieran, no tenía los ánimos para soportarlo, solo quería llegar a casa e idear una manera de lograr que ella se fijara en mí, de al menos cambiar esa idea errónea que había creado de mí y de que confiara en que yo no era un tipo raro, si no por el contrario sería quien velaría por su bienestar, su felicidad y por ella durante toda la vida.
Esa noche finalmente había comprendido como mi difunto hermano Itachi se había sentido al encontrar a Izumi, la sensación embriagadora de su aroma nublaba tus sentidos tal y como lo había dicho él, por ahora no había percibido el olor de ningún macho sobre ella, aunque era evidente pues mi hermosa mate era humana y a su alrededor vivía solo con humanos, o eso creo, pues aunque estuviera con algún imbécil (que en verdad espero que no), ellos no tienen la habilidad de dejar hedor sobre su pareja, pero de ser así, estoy seguro que mis instintos sobreprotectores me habrían hecho hacer justo lo que hizo mi hermano, pelear por lo que es mio, aun si alguno tendría que morir.
La luna siempre había sido mi debilidad como a cualquier lycan, ella tenía un especie de magnetismo que controlaba a cada uno de nosotros, y como no hacerlo si ella era nuestra diosa, ella velaba por cada uno de nosotros, desde antes de nacer ella ya tenía predestinada a nuestra pareja de por vida, la mía había tardado en llegar 96 años a mi vida, pero la espera había valido la pena, ella era todo lo que esperaba encontrar en mi pareja si es que la tuviera, es más ella era mucho más de lo que yo podía esperar, su cuerpo era tan esbelto y delicado, parecía cincelado por el mayor de los escultores, su rostro tan fino se realzaba aún más con sus hermosos ojos jade en los cuales proyectaba inocencia, paz y calidez, y sus labios rojos tan carnosos y apetecibles que no pude evitar de desear tocarlos, su cabello rosa, dios, la diosa luna siempre había sabido que las pelirrosas eran mi debilidad y ella era pelirrosa natural, cada vez estaba más agradecido con la diosa luna, esa noche soñé con ella, ella usaba un vestido amarillo pálido que se pegaba a su cuerpo, estaba sobre un lago y esperaba por mí, deben imaginarse que la mañana siguiente tuve que hacer un gran trabajo por intentar desaparecer mi notable erección, dios era una enorme tienda de campaña, definitivamente tenía que hacer algo para que ella no luchara en contra de sus sentimientos, porque aunque no estaba del todo convencido, estaba seguro de que ella, mi hermosa Sakura se sentía tan atraída a mí como yo lo estaba por ella, solo tenía que ayudarla a agudizar sus sentidos, porque dejaría de llamarse Sasuke Uchiha si no conseguía que ella me amara, lucharía toda mi vida si fuera necesario porque eso sucediera, y si conocen la determinación de un beta, creo que sabrán a lo que me refiero, pues lo conseguiría.
-Hora de desayunaaaaaar – escuche a Hinata gritar en la residencia, si eran épocas de elección, pues los lycans jóvenes demostrarían sus habilidades para ver si eran dignos o no de pertenecer al consejo, ser ejecutores o simplemente dedicarse a las actividades básicas que hacían los omegas, ese era el motivo por el cual estaba en la residencia de la manada, ya que yo solía tener mi casa, siempre me había gustado ser solitario, sobre todo desde lo que paso en el juicio de mi hermano, y a pesar de que durante años me había negado e incluso deseado en no encontrar a mi mate (gracias que la diosa luna no me escucho) había pensado inconscientemente en mi compañera y había creado mi casa algo grande, no tan ostentosa pero si con todas las comodidades para que a ella le gustara, era de dos plantas, con un garaje enorme, pues amaba los vehículos, tenía un Jeep, un lamborghini y una vieja camioneta Ford, una sala en color caoba de piel con un televisor de 65 pulgadas, cuando no estaba de turno me encantaba ver futbol americano o alguna serie de suspenso, una enorme cocina integral, un medio baño bajo las escaleras de espiral, una alacena enorme en donde guardaba mi fritura favorita, chicharrones, solía colocarles muchísima salsa de tomate, a la mayoría no les gustaba pero que más daba era mi casa y yo podía hacer lo que quisiera, en la planta alta habían 3 habitaciones, una habitación principal que era enorme, con un gran ventanal que dejaba entrever cada vez que aparecía la luna, con un baño completo, y una cama quinsay, me gustaba sentirme cómodo, el resto de las habitaciones eran más pequeñas pero aún así grandes, y un enorme patio trasero y una pequeña terraza, porque aunque estaba solo, deseaba inconscientemente o quizá no tanto algún día tener familia, engendrar unos hermosos y fuertes cachorros, ahora que había encontrado a mi preciosa mate los veía más claros, pero para ello tendría que trabajar duro en lograr convencerla.
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La Mate del Beta
Fan-FictionLos personajes no son míos, son de su creador Masashi Kishimoto, la historia es completamente de mi autoría. Tener el mejor título no significa ser el más poderoso. Sasuke Uchiha es el beta del Alpha de la manada Taka, desde que eran unos cachorros...
