Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

Capitulo VIII. Mi último día de vida

3.2K 299 13
                                        

P.O.V Sasuke

-Sasukeeeeee, vamos Uchiha no seas flojo y baja con el resto – escuche gritar nuevamente a Hinata, dios no se como esa niña tan tímida y seria se logro convertir en la mujer escandalosa que era ahora era y en un gran dolor de cabeza.

Suspire con frustración, me di una ducha fría rápida, eso me ayudaría un poco a bajar la calentura dado el sueño que había tenido con mi hermosa Sakura, y también para no tardar tanto y evitar hacer enojar a la luna de la manada, me puse solo un pans y baje descalzo bajando de dos en dos los escalones.

-Uchihaaaa te enfermaras un día de estos si sigues bajando así – comentó Hinata, yo solo rodee mis ojos y ella me lanzo una mirada desaprobadora, definitivamente hacia un muy buen papel para ser la luna de la manada, actuaba como la madre de todos y siempre se preocupaba por nosotros.

-Diablos Hinata, olvidas que soy un Beta – conteste mientras le arrebataba un pedazo de tostada con mermelada que justo momentos antes Sugetsui se había preparado.

-Heeeeey – me reclamo Sugetsui yo solo sonreí con arrogancia.

-El que seas un Beta o un unicornio te aseguro que es lo mismo, pescaras un resfriado – me enfrento, escuche como varios chicos se reían voltee a verlos enfadados y todos se callaron al instante, todos saben que el beta es el elemento más fuerte de una manada pues su fuerza es igualada a la de el Alpha.

-Ya te dije, nosotros no nos enfermamos como ustedes los humanos tan fácilmente – explique – además he quedado con algunos cachorros en que los vería esta mañana a las afueras del lago, ya voy tarde por cierto – palmee la cabeza de Hinata, sabía que esto la hacía enojar, después le quite la nueva tostada que se había preparado Sugetsui y Sali corriendo de ahí, escuche como el peliblanco se equejaba, estúpido cara de pez, eso le haría entender que no podía intentar pelear conmigo mientras estaba dormido.

Tome una ramera gris que tenía en el respaldo del sillón, junto con mis vans negros, y me dirigí así rumbo al lago a unos 5 o 7 minutos de donde estaba la mancion de la manada, ahí había quedado de verme con algunos miembros de mi grupo que querían practicar más, la verdad es que realmente lo necesitaban.

P.O.V Sakura

-Realmente no esta tan lejos el trayecto señorita, solo tendría que ir directamente hacia donde esta el lago – me explico Lee, yo asentí el sujeto era agradable, aunque siendo honesto el resto de sus compañeros me hacían sentir incomoda -podríamos acompañarla si usted gusta, hemos quedado de vernos ahí con un par de colegas para un entrenamiento.

-Eso sería maravilloso – comenté y Lee asintió con una enorme sonrisa haciéndole un ademán a sus amigos que nos siguieran.

Durante el trayecto descubri que todos ellos tenían un tatuaje de media luna y un sol.

-¿Pertenecen a alguna secta religiosa o algo así? – tenía curiosidad, al parecer no entendieron a que me refería así que señale el tatuaje.

-Oh eso, es un secreto – comentó Lee seriamente, yo solo asentí y seguí caminando – lo siento era una broma – rió Lee cuando vio que me había puesto sería – en realidad es algo así como de si una secta como tu lo has dicho, ¿tu tienes tatuajes? – quizó saber al instante yo negué rotundamente, una vez quise hacerme uno cuando tenía como 13 años, pero después que mis padres me castigaron durante dos meses la fiebre del mismo había desaparecido.

-Hemos llegado nosotros a nuestro destino hermosa, tu solo tendras que irte derecho sobre ese pequeña vereda y llegaras dentro de poco, solo ten cuidado hay pequeños montes de tierra falso.

-¿Montes de tierra falso? – pregunte pero ya era tarde, los extraños chicos se dirigían corriendo hacia el otro extremo del lago, bueno al menos me habían sido de ayuda trayéndome hasta aquí, solo tendría que seguir en línea recta no, que tan difícil, ah definitivamente la próxima vez esperaría a que Hina fuera por mi a casa del abuelo.

Segui caminando por un breve tiempo cuando debido a la humedad que había sobre el piso me hizo casi resbalar, mis carísimos zapatos channel habían quedado arruinados, definitivamente debía haber traido un par de tenis, justo con ese pensamiento no me di cuenta que volvi a pisar en un lugar lleno de lodo, me di media vuelta para quitarme los zapatos y mejor andar a pie pero en ese momento sentí como la tierra se hundió tal y como fueran arenas movedizas, lo cual no sería posible dado que era un pueblo y no el desierto, o en el pueblo también existían arenas movedizas eso no podía saberlo, trate de aspirar todo el aire posible a mis pulmones antes de que me viera sumergida completamente, era un gran problema ya que jamás había aprendido a nadar, era definitivo que iba a morir pues era evidente que nadie me iba a salvar, no podía creer que así acabaría mi último día de vida.


La Mate del BetaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora