-Vaya pinta…
-¿Tienes hielo?
-Uf nena ¿pero qué te pasa? – sonrió sacando hielo del congelador, lo cogí y lo deslice por mi cuello. -Te juro que ahora mismo necesito echar un buen polvo.
Ella se rió y se sentó a mi lado en el sofá.
-¿Qué te ha pasado en la mano? -Me atacaron. -¡¿Qué te atacaron?! ¡¿Y no nos dijiste nada?! -Tranquila, no fue nada. Ithan volvió a salvarme… -Vaya, realmente parece tu caballero andante. Sí… -Ese tío te tiene pillada. Alú, sabes que yo no suelo hacer caso a las habladurías pero no se, aléjate de él. -Beli. -Ay amiguita, cuéntame. -Es que no puedo quitármelo de la cabeza, es uf… algo no se… animal, instintivo. Jamás había sentido algo así. Tú lo sabes. Me quedo sin aliento cada vez que lo veo, se me acelera el pulso, me bloqueo. -No tiene buena pinta, no él claro – sonrió. -No. -Son algo raros…
Guardé silencio y recosté la cabeza en el sofá.
-¿Una peli? -Sí, vale…
Puso la peli y empecé a morderme las uñas cuando los protagonistas empezaron a liarse, Beli sonrió divertida y volvió a mirar la pantalla, acabé durmiéndome y mi imaginación empezó a gastarme malas pasadas, sólo veía sangre, luego a nosotros en el bosque, algo o alguien nos acorralaba, estaba aterrada pero me ponía al frente para protegerlos. Oía a mi tío diciéndome que tenía que protegerme, cuerpos, muerte, mordiscos, retazos de películas y luego yo y Ithan… hubo una voz que pronuncio mi nombre, fue todo tan extraño, sentí sus manos en mi piel, gemí y me desperté sobresaltada. Beli me miró preocupada.
Salimos a dar una vuelta y nos sentamos a tomar algo, se me aceleró el pulso cuando les vi a los seis entrar en la cafetería.
-Dios… - murmuré echándome el pelo hacía atrás, miré mi reflejo en el espejo.
Tenía el pelo negro largo y brillante con reflejos azulados, los ojos entre gris-azulados, según como parecían plateados, brillantes, claros, raros. Me pasé la lengua por los labios carnosos llenos, suaves y nerviosa volví a mirarles y los saludamos.
-Vaya, hola, volvemos a vernos – sonrió Jess mirándonos. -Eso parece, sentaros con nosotras si queréis – la miró Beli con un suspiro tras mirarme.
Ella miró a los demás y luego se sentó junto a mí, mientras el resto iba sentándose tras juntar una mesa. Yo miré a Ithan y luego aparte la mirada temiendo que viera el fuego arder en mí.
Quería dejar de mirarlo, olvidarlo… odiarle si hacía falta.
Hablamos durante horas todos, nuestras miradas seguían cruzándose y Beli me miraba dándome de vez en cuando un golpecito por debajo de la mesa, acabé quedándome sola con ellos cuando Beli tuvo que volver a casa.
-¿Tienes hambre? – me preguntó Adam -No ¿y vosotros? -No, tranquila – sonrió – Somos de poco comer. -Vale… -Tu amiga es agradable. -Sí, mucho. Es única. -Como tú – dijo Jess. -No, que va – reí divertida. -Mira a tú alrededor Alú, ves como nos miran, sabes todo lo que se dice de nosotros y sin embargo aquí estas, no nos diste la espalda, viniste directa. -Pero eso no es nada, hay gente que es así. -O quizás lo hacen porque sienten algo, miedo. -Tonterías – sonreí – Sois un poco extraños pero eso es todo, vuestra forma de hablar, de moveros, vuestra piel, vuestros ojos… no se… pero ya esta, la gente suele tener miedo a lo que es distinto. -Sí… -¿Y tú no nos ves distintos? – enarcó una ceja Pol. -No – me encogí de hombros viendo el reflejo de mi propia piel pálida. -Ya… -Esto es un poco sugeneris chicos… -Bueno… ¿quieres ir a dar una vuelta o algo? -Pues… - de nuevo esa sensación, unos ojos fijos en mí, miré alrededor ellos vieron el cambio en mí rostro, estaba a la defensiva.
Enfadada cogí el móvil, un tono, dos, por fin mi tío lo cogió.
-Di a tus hombres que dejen de vigilarme ¡estoy harta de tus juegos de espías! Déjame vivir. -Alú ¿De qué estás hablando? No tengo ningún hombre vigilándote, no me hace falta, respeté tu decisión de intimidad ¿Qué pasa? -¿De verdad? -Sí, Alú ¿Qué pasa? - insistió -Nada – me froté la frente -¡Alú! ¡¿Dime qué ocurre?! ¿Te vigilan? No te muevas de donde estés, enseguida voy. -¡No! No hace falta, no pasa nada, estoy bien. Estoy con amigos. Me llevaran a casa tranquilo. -¡¿No estarás con ese chico?! ¡Alú, aléjate de él, no me gusta! Es peligroso, ya sabes que no me equivoco…
Colgué el móvil pues la voz se oía perfectamente, me había ruborizado.
-Lo siento – carraspeé.
-¿Qué ocurre?- me miró serió Adam
-Nada.
-Di, no nos vamos a reír.
-Llevo días con las sensación de que alguien me vigila, creí que al igual mí tío… es igual, es complicado.
-¿Y no podría ser quién te ataco? – me miró Ithan.
-No lo sé… - suspiré bebiendo mi coca cola y pensé que al igual mi tío tenía razón - Necesito aire, tengo que ir a un sitio – Necesitaba desquitarme y eso lo conseguiría de dos modos y uno estaba descartado, así que…
-¿Quieres qué te acompañemos?
-Como queráis – me encogí de hombros.
ESTÁS LEYENDO
Golpes del Destino
ParanormalAlú tenía una vida normal y corriente, hasta que un día en el bosque, siente una presencia que la observa y la acecha. Un nuevo grupo que hace estremecer al resto de sus compañeros, regresa a Granollers y ella se ve irremediablemente atraída por uno...
