Capítulo 20: El efecto Draco.

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Se habían comunicado con Newt, mediante los mensajes que Ron había inventado, a los cuales bautizó "Firequik". El magizoologo les envió un pequeño dibujo del lugar donde debían ir, apenas llegaran a Manhattan. Ya que ninguno de ellos habían ido jamás a América.

Tras sacar las prendas de vestir que habían quedado en el fondo, y volver a hacer los bolsos, Draco comenzó a ejercitar esa nueva habilidad mental. Se concentró solo en Harry, y sin ningún problema ingresó a su mente. "Este chico jamás aprenderá oclumancia" pensó. Había sido tan fácil como decir Nox.

En ese momento Harry le estaba dando de comer a Teddy. Draco pudo percibir la felicidad que crecía en su pareja cuando realizaba esas tareas. Harry era como una especie de energizante a pesar de todo lo que había pasado en su vida, él seguía creyendo en cosas buenas, como apostar en la familia. "¿Y si debo morir cuando llegue el momento de enfrentar a Vladimir?" pensó tristemente el mago de cabello blanco. Esa sensación helada recorrió la columna de Draco.

La risa de Harry y Teddy lo trajeron de nuevo a este mundo lleno de luz. Y no pudo aguantar la necesidad de besarlo. Se acercó por detrás, y lo besó en la parte baja del cuello.

Harry se sobresaltó, pensando que alguien estaba jugando con su cabeza. Ese contacto se había sentido muy real. Y les echó un vistazo a todos los que estaban en la cocina. Cada uno de los presentes realizaba sus quehaceres sin prestarle ninguna atención. Hasta que en un momento, su mirada se posó en su novio que lo observaba desde una pequeña habitación donde tenían los electrodomésticos y artículos de limpieza. Draco sin salir de su mente le dijo "Por fin notas mi presencia" y sonrió. Harry le dio el último bocado al bebé, y fue a su encuentro. Tras un beso fugaz, le preguntó.

- ¿cómo hiciste eso? –

Draco podía llevar a otro nivel la manipulación mental. Ya no era solamente leer o cerrar los pensamientos. O incluso colocar una imagen como lo había hecho Riddle. Tampoco se podía hablar de posesión. Ya que Harry estaba perfectamente consciente de sus acciones.

- ¿Puedes hacerlo de nuevo? –

- Creo que sí. Ve y siéntate de nuevo. – una vez que Harry tomó asiento, experimentó la sensación más erótica extrasensorial de su vida. Era como si todo aquello que colocaba Draco en su cerebro lo estuviera haciéndolo de verdad. Podía sentir como sus manos acariciaban cada parte de su cuerpo. Y por supuesto esto hizo que la temperatura comenzara a subir. Tanto, que en un momento, Hermione se acercó a él y le toco la frente pensando que tenía fiebre, por sus mejillas encendidas y los grandes lamparones de transpiración debajo de los brazos.

- Quédate tranquila. Estoy bien. Solo tengo calor. - Harry la tranquilizó. Ella emitió un simple "Ah" y tras agitar su varita salió de la punta un aire fresco que Harry agradeció con alivio.

Draco no tenía idea de cómo lo hacía. Pero lo sentía muy natural. Como si hubiera nacido con ese don. Más adelante intentaría conectarse con varias mentes al mismo tiempo. Esa idea lo entusiasmaba demasiado. Pero en un par de horas deberían salir para continuar con el viaje que había sido interrumpido por la pérdida de Andrómeda.

Tras seis horas de viaje de Londres a Nueva York, los seis jóvenes más el bebé, aterrizaron en el aeropuerto de La Guardia. Y se dirigieron al lugar indicado en el mapa que les había enviado Newt mediante el Firequik.

En ese momento todos se hallaban de pie observando una imagen icónica en el piso del Central Park. Por lo menos para los que estaban al tanto del mundo muggle, era muy conocida. En el centro de un circulo compuesto de venecitas blancas y grises, rodeada de cientos de flores de colores, se podía leer la palabra "Imagine". No solo era una palabra o un tema musical. Era una entrada mágica desde hacía varias décadas.

Contigo, SIEMPRE! [Drarry] Segunda ParteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora