ESCRITORIO

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Bien, primero tienes que acomodarte, presta atención a lo que tengo que contarte porque ni yo mismo me lo creo aún...

Siempre me ha gustado la pintura, el arte en general y por lo mismo he ido comprando varios cuadros para tener en mi casa, para poder admirarlos todo lo que yo quiera, pero algo pasó con mi última adquisición, en él se veía a una bella joven inclinada sobre un escritorio tallado lleno de papeles y flores, daba la impresión de que ella estaba verdaderamente interesada en lo que estaba escribiendo, inclinada sobre su carta recién comenzada, cómo si en cualquier momento fuera a dirigirte una mirada de reproche por estar espiándola y haberla distraído. Me sentaba en el piso del pasillo a contemplarla, pensando para quién sería la carta, para un familiar, un amigo o un enamorado que se encontrara lejos. La observé tanto que al poco tiempo ningún objeto de la pintura me era ajeno, conocía la posición de todo lo que ahí se encontraba... Y ojalá no lo hubiera hecho.

Seguramente ya estarás pensando cuál de las muchas opciones que hay en tu mente es la que sucederá, hay muchos libros con temáticas parecidas y seguramente ya sabrás por dónde va la historia, pero te debo asegurar que nunca sabrás el miedo que se sufre cuando en verdad pasa.

Al principio era solo un pequeño objeto que desaparecía o cambiaba de lugar, pensé que eran imaginaciones mías y lo dejaba pasar, pero hubo un momento en que no pude negar lo inevitable, en vez de una pluma sobre la carta lo que ella sostenía era un sobre. Me alarmé bastante, me asusté, pensaba que me estaba fallando la cordura, llegué a la conclusión de que fue por contemplar tanto tiempo esta pintura, así que lo cubrí con una sábana, pero en cuanto me descuidé la sábana apareció doblada bajo el cuadro y entre medio una pluma decorada con algunas joyas y de aspecto antiguo. No había nadie más que yo en la casa, era ilógico, la muchacha ya no tenía ni la pluma ni el sobre en la mano, no podría haber sentido más miedo ni aunque quisiera ¿Qué hacer con el cuadro entonces?

Decidí ponerlo bajo llave en la bodega y la pluma en el cajón de mi velador, una cosa es doblar sábanas y otra es abrir puertas, luego encontraría una solución permanente así que mis días empezaron a tornarse normales, fingiendo que el cuadro no existía ni acercándome a la bodega hasta dar con una solución definitiva...

El problema es que hoy, cuando desperté, lo que vi fue una nota fuertemente clavada en mi pared con la pluma de la joven, escrito allí estaba un "DEVUELVEME A MI HOGAR" en perfecta caligrafía y goteando una muy roja tinta.

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