Alma Humillada

24 3 0
                                        

Yo te conocía, sabía tu nombre, el cual, era hermoso, como tu, conocía a tus padres, sabía por que te habían llamado Ana, y también sabía por que tu padres te decían Anita, cariñosamente. Tu madrastra, única adulta con quien vivías, tras la muerte de tus padres, nunca te llamó de esa forma, se limitaba a llamarte insecto, y ponía bajo manifiesto una falta de amor y un gran resentimiento escondido y reprimido.

Sabía que tenías tan solo 18 años de edad y que aún tenías un largo camino por recorrer, que debías madurar en muchos aspectos y que eras aguerrida, que no te dabas por vencida fácilmente, sin embargo, eras una persona manipulable, volátil y frágil, cosa que en unión con tus amistades cegadas por la envidia te hacían una persona que debía dar un vuelco a su vida para mejorar.

Hermosa obsesiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora