Que empiece la función

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Angela

¿Han tenido momentos incómodos? De esos que quieren inventar una excusa tonta y salir corriendo...

Pues puede que yo esté teniendo uno ahora mismo. Desde que Ryan bajo y nos analizamos mutuamente solo nos presentamos y ahí quedó todo. O sea es qué hay que admitir que Ryan feo no es. 

Tiene una tez bronceada, con unos ojos azules medio oscuros, con el pelo lacio y negro. Es más alto que yo, se ve que trabaja su cuerpo en el gimnasio y se le nota que tiene unos abdominales.

—Pensé que mi guardaespaldas iba ser hombre—. Alzo una de mis cejas y él se apresura a mover la manos como si eso evitara que yo piense que puede llegar a ser un poco machista. —No es que tú estés mal, pero es que mi madre no especificó que iba a ser una chica.

—¿Piensas que por ser mujer no voy a poder cuidarte y salvar tu culo como se debe?

—Yo no dije eso, y para ser sincero no creo que nadie pueda cuidarme bien. O sea, este trabajo es suicida. ¿Por qué aceptaste esto? Es como ir directo a tu tumba—. Lo veo frustrarse y eso me hace analizarlo más a fondo.

—¿Por qué te preocupa lo que pueda pasarme? O sea, es obvio que mi trabajo es arriesgar mi vida para salvar la de otros. Así que mi muerte ya ni me preocupa—. Me encojo de hombros y lo veo directo a los ojos.

Es obvio que prefiero no morir, pero desde que decidí ser guardaespaldas mi vida siempre está en riesgo. Eso no es nada nuevo.

—No quiero que mueras por mí, por salvarme. La vida es algo importante y no quiero ser el responsable de que la tuya se apague—. Confiesa y hago una mueca porque la verdad me gustaron esas palabras.

Ningún cliente se había preocupado por mi vida, así que esto es un sentimiento nuevo.

—Si... pues no creo que eso se pueda evitar en un momento de ataque máximo. Te prometo que yo pelearé por protegerte y para tratar de proteger mi vida.

—¿Sabes qué? Te lo haré más fácil. Vete a casa y déjame a mí con este desorden. De todos modos no creo que sobreviva—. Mi ceño se frunce y niego mientras me acerco.

—No pienso dejarte aquí solo. Me estás subestimando más de lo que crees. Soy muy capaz de protegerte y llevarte al puto tribunal a declarar. Así que no pongas en dudas mis capacidades—. Sus facciones se endurecen y sus ojos azules se ponen más oscuros cuando me mira, enfrentándome.

—Ya dije que te fueras.

—Y yo dije que me pienso quedar te guste o no.

Estamos tan cerca que casi nuestras narices se rozan. Su respiración es acelerada por el enojo y yo solo lo miro seria para que entienda que no pienso irme y que va a tener que aguantarme por un buen tiempo.

—Tu realmente no entiendes la gravedad del asunto, esto no es un juego. Me están literalmente cazando para aniquilarme por una información que ni siquiera yo quería.

—Bueno, pues tengo suficientemente tiempo para que me informes sobre esas cosas.

Resopla frustrado y cuando trata de volver a hablarme se detiene al verme analizar los alrededores. Mis sentidos se agudizan en cuestión de segundos y saco una de mis armas para ponerle el mirador infrarrojo. Tomo a Ryan de un brazo y lo obligó a pararse detrás de mí. Trata de quejarse, pero le doy un golpe en el estómago para que se calle. Comienzo a mirar por todas las esquinas de la casa, ventanas y puertas para descubrir que hay como dos personas en espera de atacar.

—Hay dos hombres a fuera—. Susurro y escucho como Ryan maldice. —No han entrado porque de seguro hay explosivos, así qué hay que correr rápidamente hacia la planta de arriba y saltar por...

Guardaespaldas (EDITANDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora