-Lo quiero a él, padre- dijo señalando al castaño.
- Él es un hijo de Dios - hablo Hades
-Bien, lo haré pecar.
"La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella."
-Oscar Wilde
EDITANDO
KookTae
Prohibida su ad...
2 semanas habían pasado ya, todo parecía tan monótono para el pelinegro. No tenía como divertirse pues lo que había dicho lo estaba cumpliendo, su polla solamente sería para TaeHyung. Pero, ¿cómo haría para que ese "ángel" dejara un momento a solas al castaño?
¿Cómo quitar del medio a HoSeok?, ¿cómo hacer libre a TaeHyung?, ¿cómo hacerlo pecar? Preguntas que no lo dejaban de rondar en su cabeza y es que aún no hablaba de una cosa importante con el castaño: él era el hijo de Hades. Tan sólo imaginarse al castañito asustado por ello, lo hacía sentir realmente mal.
En cuestión al amorío que NamJoon tenía con el mejor amigo del castaño, le contó todo, se lo tomó bastante bien. Bueno quiso matarlo con un sartén, pero aún así se lo tomó bastante bien. Después de esa "lucha" Jin le prometió ayudarlo con TaeHyung. Jin quería ver a TaeHyung feliz, y en sus años como amigos jamás había visto ese brillo en lo ojos del castaño aquella noche en el bar. Haría todo para que su pequeño fuera feliz.
— Oye, HoSeok está afuera.— NamJoon movió el hombro de JungKook para que reaccionara. El pelinegro abrió los ojos como platos. ¿Que coño quería?, ¿acaso quería follar? No, el pelinegro estaba reservado para alguien más. — ¿Qué crees que quiera?— preguntó el pelinegro — ¿Follar? — Yo también lo pensé.... espera no, yo quiero a TaeHyung y no le sería infiel.— el pelinegro hizo un puchero adorable. — Aún no son nada. — ¿y qué? — JungKook eres hijo de Hades, practica eres el pecado en viva imagen. No seas hipócrita y follate a ese chico si así lo deseas.— sonrió lascivo. — NamJoon, es un jodido ángel guardián. Vaya que venían directo del infierno. — Nah mentira, no hay nadie en espera.— el moreno se hecho a reír al ver la cara del pelinegro. — Eres un maldito demonio, hijo de puta, hijo de la chingada...— los insultos del pelinegro cesaron cuando el timbre del departamento sonó. — ¿Tú crees que...— el moreno ni siquiera pudo terminar de formular la pregunta, la posibilidad era tan tonta. Pero Dios sabe jugar, sabe jugar muy bien.
JungKook se dirigió a la puerta, suplicando mentalmente que no fuera la persona que ellos creían.
Abrió la puerta y el pelirrojo se hallaba al otro lado de esta, JungKook trago saliva.
— ¿Puedo pasar?— pregunto inocentemente. Para ser un ángel era más un demonio. El demonio más hijo de puta.
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— Jin, ya te dije que no saldré a ningún lado, deja de insistir.— el castaño bufo molesto. Jin estaba a punto de hablar cuando alguien tocó el timbre de su departamento. Lisa estaba al otro lado de la puerta esperando ansiosa con un pastel en mano y un pequeño presente para TaeHyung.Cumplían 3 años de noviazgo.
TaeHyung abrió la puerta y Lisa pasó sin pedir permiso. Dejó el pastel sobre la mesa más cercana y se giró para poder ver a TaeHyung. Lo abrazo y le dio un dulce beso en los labios. TaeHyung la miro confundido, la miraba de Lisa se volvió triste al percatarse que TaeHyung había olvidado una fecha tan importante. — ¿Lo olvidaste? — Lisa yo...— habló mirando al piso. — Si, lo olvidé.— dijo armándose de valor. TaeHyung nunca olvidó su aniversario con la castaña. — ¿Hay alguien más?— sabía la respuesta pero aún tenía la esperanza de que lo negara. Sus ojos se llenaron de lágrimas. El castañito bajo la miraba avergonzado. — Si.— hablo bajo, deseando que Lisa no lo halla escuchado. — Ten. — Lisa extendió su brazo y le entregó el pequeño regalo que preparó para él. El castañito lo tomó con tristeza. — Feliz aniversario mi amor. Besó sus labios, pero estaba vez el beso se sentía diferente al primero. Este beso estaba lleno de nostalgia, recuerdos, y a un amor que había llegado a su final. Tenía un sabor a sal, debido a la lagrimas que bajaron hasta los labios de Lisa. Lisa se separó levemente de TaeHyung y lo miró a los ojos. Ambos se miraron, esos ojos que en algún momento significaron tanto para el castañito ahora estaban vacíos y sin vida. — Luchare por ti.— Lisa le dio una sonrisa triste y se fue.
— Yo no quería...— el castañito comenzó a sollozar. — Hyung, duele...— sollozó una vez más cayendo al suelo mientras tocaba su pecho. Cada palabra, cada sonrisa, cada llanto, cada caricia, cada beso, cada momento. Se habían ido, su primera relación se había ido. No podía sentirse peor. Sin tan sólo no se hubiera dejado llevar por sus deseos, por el momento.
— Puedo hacer que el dolor pare.— Jin tomó la cara de TaeHyung entre sus manos y limpio las lágrimas de su rostro.
— Hágalo, duele mucho.— se acurrucó en el pecho del mayor buscando consuelo.
Jin tomó la mano de TaeHyung y lo llevo al estacionamiento. Subieron y TaeHyung encendió el radio. Dejándose envolver por las tristes melodías, se soltó a llorar.
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