-Lo quiero a él, padre- dijo señalando al castaño.
- Él es un hijo de Dios - hablo Hades
-Bien, lo haré pecar.
"La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella."
-Oscar Wilde
EDITANDO
KookTae
Prohibida su ad...
"Ahora que haré con este dolor, que no quiere alejarse de mi interior."
Los días pasaban y el castañito seguía igual. No recordaba a JungKook, ni a Jin, ni a HoSeok. Este último se aprovechó de eso y la decía algunas mentiras blancas.
El doctor les recomendó que el castaño pasara momentos con los chicos para que pudiera llenar esas lagunas, ellos decidieron tener al castaño algunos días en la casa de alguno de ellos. Primero fue Jin puesto que vivían en el mismo departamento, el tiempo con el mayor fue muy divertido. Los chicos estaban consientes de HoSeok sobre todo JungKook pero no podía alejarlo porque Tae sospecharía.
Tenía que ir con HoSeok al departamento de este y quedarse algunos días, después haría lo mismos con JungKook, hasta que lograra recuperar sus recuerdos.
El castaño entró al departamento de HoSeok.
— Bienvenido.—
Días después El castaño se sentó en algún sillón y cerró los ojos cansado. No había logrado recordar nada y eso le frustraba. El sufría, siempre se sentía incompleto, incorrecto, abandonado, triste. El dolor en su pecho se extendía por todo su cuerpo, estaba cansado de lidiar con aquel dolor y no encontrarle ninguna explicación. ¡Maldición, sentía un maldito hoyo que estaba consumiéndolo!
HoSeok no pudo hacer nada más que contemplar la belleza de TaeHyung. Estaba locamente enamorado de aquel joven. Haría algo tonto y arriesgado pero no podía evitarlo. Los días qué pasó con el castaño lo hicieron feliz, después de todo, todos tenemos derecho a ser felices aunque los sentimientos no sea más que una simple mentira.
Se acercó a TaeHyung y besó sus labios, el castaño abrió los ojos sorprendido.
— H-hoseok, y-yo no q-quiero.— susurro bajando la miraba.
Pero el mayor no hizo caso y lo besó nuevamente, reclamando sus labios salvajemente.
No...
El castaño se apartó, apuntó de irse pero HoSeok tomó su muñeca y lo tiró en el sillón. Ahora estaba acostado y no sentado. HoSeok se subió en él y suspiró a escasos centímetros de sus labios. El cuerpo del menor se tensó.
¿Por qué se sentía tan culpable?
Su pecho dolió aún más cuando los labios de HoSeok tomaron los suyos.
Sus ojos picaban.
— No quiero.— puso sus manos en el pecho de HoSeok intentando alejarlo pero sólo consiguió un gruñido de su parte que lo hizo callar.
Se sentía tan débil...
HoSeok comenzó a besar el cuello del castaño. Escuchando protestas y jadeos.
— P-Por favor, no quiero.—
— Se sentirá bien, lo prometo.—
El castaño negó con la cabeza sollozando.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.