El castañito estaba muy confundido y asustado, las palabras de HoSeok lo asustaban, ¿por qué no podía estar con JungKook?, ¿era sólo por que eran del mismo sexo?, él no quería ir al infierno tan sólo por amar.
Le asustada de sobremanera el pensar que podría terminar allí.
El pelinegro sostenía la mano de TaeHyung fuerte como si temiera que se fuera.
JungKook estaba seguro que HoSeok le advirtió de él, pero también estaba seguro que no le había dicho nada en concreto.
Entraron al lugar que se se hallaba iluminado únicamente por un rojo fosforescentes haciendo el ambiente más lujurioso.
— ¿Quieres un trago?
— Sí.— contestó TaeHyung sintiéndose un poco incómodo. JungKook se alejó y fue directo a la barra.
Por esta noche estaban a salvo de HoSeok.
TaeHyung tenía un mal presentimiento pero sin embargo no iría a ningún lado porque le gustaba la sensación que le provocaba el estar junto a JungKook, la sensación de hacer lo que él quisiera, la sensación de dejarse llevar, la sensación de ser libre.
El castañito observó a lo lejos una pareja dándose besos, quienes disfrutaban de su amor sin restricciones.
Bufo molesto, él ambién tenía derecho de amar libremente sin importar el sexo. Y es que en realidad ya había aceptado el hecho que le gustara JungKook, sabía que estaba mal, sabía que sería criticado por la sociedad y sabía que Dios lo castigaría. Pero eso no podía valerle más mierda. Así es, con JungKook se sentía seguro de si mismo y lo más importante... con JungKook era feliz. Pero quería más, quería mucho más.
~Envidia.
— Te trague algo que no contiene mucho alcohol.— JungKook le susurro al oído haciéndole estremecer y que un jadeo saliera de su boca.
—¿Te apetece algo más fuerte?— JungKook tomó las caderas del castaño y las pegó a él, haciendo que el trasero del castaño lograra sentir la creciente erección del pelinegro.
— S-sí.— susurro casi en un gemido apenas perceptible para el oído humano.
JungKook sonrió y se alejó de nuevo dejando el vaso de alcohol en la mesa vacía que estaba al lado del castaño.
— Ese hombre me va a causar un paro cardíaco algún día.— habló Tae mientras tocaba su pecho tapándose con los latidos desenfrenados de su corazón. — ¿Cómo es que se aparece de la nada cuando estoy pensando en él?. —
Se sentó en la mesa en donde se encontraba el vaso y siguió observando a la feliz pareja.
"¿Acoso tienen hambre?, ¿por qué se están comiendo a besos?. Por Dios casi se están follando y nadie les dice nada."
"¿Y por qué nadie me come a mi?" Pensó frustrado y molesto.
Algún lujurioso escuchó aquel pensamiento: JungKook.
El pelinegro sonrió lascivo al parecer podría tener a TaeHyung en sus redes.
Camino al lugar en donde el castaño se encontraba y comenzó a besarlo de una manera simplemente descarada, todos los presentes los observaban incluso la pareja que Tae observaba momentos antes. Algunos con asco, otros con deseo, pero sin duda todos sentían envidia. Ese par eran simplemente hermosos físicamente.
Todo se encontraba en silencio, incluso la música dejó de resonar en el lugar, todos estaban extrañamente curiosos.
El castañito abrió la boca para que JungKook jugara con sus lenguas.
JungKook se sentó y cargo a Tae poniéndolo arriba de su erección provocando que un gemido resonara por todo el lugar. TaeHyung comenzó a mover sus caderas de manera lenta, tortuosa, exquisita, excitante, experta.
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Te haré pecar
Fan-Fiction-Lo quiero a él, padre- dijo señalando al castaño. - Él es un hijo de Dios - hablo Hades -Bien, lo haré pecar. "La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella." -Oscar Wilde EDITANDO KookTae Prohibida su ad...
