Hola, aquí estoy de vuelta con un nuevo capítulo. Hago todo lo que puedo para ser constante y actualizar. Ya empecé esta historia, así que a terminarla. Perdonen cualquier error ortográfico que puedan encontrar, reviso lo más que me es posible pero a veces se me escapa uno que otro. Sin más que decir por el momento, disfruten la lectura.
Capítulo 4: "El trato"
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De vez en cuando la vida nos enseña que no todo es malo. A veces incluso en la peor desgracia puedes encontrar momentos de calma, y darte cuenta que existen personas, que llevan tiempo a tu alrededor, a las que no conocías del todo bien, en el fondo. En ocasiones son esas personas las que te enseñan las mayores lecciones.
Estaba en un lugar demasiado iluminado, apenas con abrir ligeramente los ojos la luz la cegó. Rápidamente levantó un mano y la puso frente a su cara, con el fin de regular la cantidad de iluminación que le llegaba. Comenzó a parpadear rápidamente, una y otra vez hasta que se fue adaptando al entorno. Cuando la luz ya no la cegaba, se enderezó, se quedó allí sentada y descubrió que había estado recostada sobre pasto. Miró a su alrededor y notó que estaba sobre una colina, a lo lejos podía ver varias más. Todas llenas de esa mezcla de verde con dorado, producto de la luz que venía del cielo. Finalmente se puso de pie y siguió observando con atención, no había nada más, ni siquiera árboles, sólo colinas cubiertas con pasto y más pasto. Comenzó a sentirse angustiada. ¿Dónde estaba? El hecho de no saberlo la empezó a asustar. De repente una voz la sorprendió, una voz cuyo origen no podía determinar.
— Al fin despiertas, hija — dijo la voz, una voz masculina pero que sonaba pasiva y comprensiva.
— ¿Quién dijo eso? — comenzó a dar vueltas asustada, al no entender qué estaba ocurriendo.
— Tranquila, no tienes nada que temer, estás a salvo por el momento hija mía — volvió a hablarle la extraña presencia.
— ¿Por qué me dices así? —.
— Todos los dragonianos son mis hijos — respondió.
— ¿Qué? ¿A qué te refieres? — preguntó cada vez más confundida.
— Por el momento puedes descansar, sé que la estás pasando mal, pero prometí no interceder por ustedes nunca más — explicó la voz con tanta naturalidad — sólo tienes que resistir, tarde o temprano te aseguro que la vida te va a sonreír —.
— ¡No entiendo nada! — se quedó quieta y se llevó las manos a la cara en un gesto de desesperación — ¿quién diablos eres tú? —.
— Yo soy...el Dios Dragón —.
Entonces despertó. Abrió los ojos y sólo vió la superficie rugosa y desigual del techo. Se quedó así sin moverse, sólo mirando, con los ojos bien abiertos. Poco a poco regresó a la realidad, su realidad. Fue recordando lo que había pasado en las últimas horas, y de nuevo el sentimiento de miseria, ira y frustración la invadieron.
Hiccup había estado sentado en un pequeño banquito que el mismo trajo, junto a la cama. Había un pequeño buró a un lado, donde había dejado un plato con comida, el cual todavía humeaba, no había pasado tanto tiempo.
Decidió quedarse esperando a que ella despertara, para ofrecerle el alimento, con el riesgo de que ella muy probablemente se lo tirara encima. Miraba hacia abajo, pensativo acerca de todo lo que había ocurrido. Por esa razón no notó que la joven ya estaba despierta y muy conciente. Por fin después de casi 10 minutos de puro silencio, ella cerró los ojos y soltó un fuerte y muy sonoro suspiro. Ese sonido alertó automáticamente a Hiccup, quién se levantó de golpe y la miró.
— ¿Princesa? ¿Estás despierta? — preguntó mientras se acercaba un poco más.
Ella abrió los ojos y lo miró.
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El secuestro
Fanfiction(En progreso; actualizada al capítulo 12) La princesa de Berk ha tenido una vida normal, llena de responsabilidades. Pero pronto descubrirá que en esta vida hay más de lo que ves. Luego de ser secuestrada, descubrirá que la gente que la rodeaba no e...
