Capítulo 13

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En el club nocturno, con el cigarrillo entre mis labios y el vaso de wiscky en una mano, observo el blanquecino techo alumbrado de colores asemejados al lila

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En el club nocturno, con el cigarrillo entre mis labios y el vaso de wiscky en una mano, observo el blanquecino techo alumbrado de colores asemejados al lila. Pienso en Sakura y temo que ella pueda perderse, que olvide por completo lo poco que había quedado de su humanidad. Ellos no me importan, pueden consumirse en el fuego de mi esposa cuando llegue el momento indicado.

—¡Hey! ¡Sasuke! —bajo la cabeza y me encuentro con un animado peliceleste. Ya no lleva el parche sobre su ceja de hace unos días, la herida que yo le cause— ¿Estas solo?

Aspiró una bocanada del cigarrillo y señalo con un leve movimiento de cabeza el sillón consiguiente al mio. Mi mejor amigo esta acompañado de dos mujeres del club.

—Jodido, Naruto —rie socarrón—, ¿y tu?

—Distracción —respondo sin mucho interés, el me ofrece unos de sus puros y lo acepto.

Suigetsu toma asiento a un lado de mi. Sus ojos están visiblemente rojizos y su nariz esta bastante irritada.

—¿El Inuzuka o Hidan? —interrogo. Cualquiera de esos dos compra y vende distintos tipos de droga y dada la relación que sostienen el peliceleste es fácil deducir que alguno de ellos se lo provee.

—Hidan —rasca su nariz y ríe—. ¿A tu esposa no le molesta que estés aquí?

—Solo bebo y fumo ¿que hay de malo en eso?

—Bueno, aquí hay mujeres, a mi esposa no le agrada para nada mi presencia aquí.

Que hipócrita, es claro que a Karin no le agrada, mas de una vez lo encontró con distintas mujeres.

—No juegues con fuego, Suigetsu.

El peliblanco suelta una carcajada satírica.

—Lo mismo te digo, Sasuke.

Por un leve lapso tenemos una lucha de miradas. Este drogado, pero es un estúpida excusa y sin embargo tampoco vale la pena.

—Me voy, dile a Naruto que tuve que marcharme —tome el saco sobre el respaldo del sillón y camine fuera del lugar.

A veces tengo pensamientos extraños, como si todos fueran conscientes de los planes de Sakura.

¿Remordimiento? No, es algo parecido al éxtasis.

Estaciono el auto frente la mansión y al salir el personal pide mis llaves. En la entrada esta Matsuri con el semblante levemente preocupado, cuando nuestros ojos chocan ella baja la cabeza.

—¿Que ocurre?

Matsuri duda y cuando levanta el rostro niega culpable.

—Su hermano esta aquí... —no le doy tiempo de terminar la oración, camino apresurado subiendo las escaleras.

Apariencias【SASUSAKU】Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora