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NO ESTÁBA NERVIOSO. Para nada, había hecho esto cientos de veces y no es como que ahora se sintiera diferente o algo por el estilo, solo algo más emocionado.
Toco la puerta y la chica al abrirla lo dejo perplejo con su belleza.
— Hola. — Saludó con una sonrisa emotiva mientras que el solo atinó a saludar con la mano aún anonadado.
Después de varios segundos carraspeo saliendo de su trance.
— ¿Nos vamos bella dama? — preguntó en un tono burlón mientras extendía su brazo haciendo reír a la pelinegra.
— Con todo gusto príncipe Nicholas. — Le siguió el juego para después enrollar su brazo al del mujeriego más grande de Auradon.
Que Hades se apiade de su alma.
( 👑 )
Absolutamente todos los chicos en el equipo hacían lo posible para que Héctor no se acercara a Carlos en los entrenamientos pues la furia que habían sufrido los balones era poco comparado con lo que le quería hacer a Carlos. Que si bien no lo hacían mucho por el peliblanco, el entrenador al ver que no tenía espíritu deportivo lo enviaría a la banca de inmediato y eso no le convenía a nadie, pues Héctor siendo un semidiós era de las mejores defensas junto con Tarrant.
Las animadoras entrenaban a unos cuantos metros y todo iba "bien" hasta ahora. Toda la semana los jugadores le habían puesto una orden de restricción imaginaria al pelirrojo del peliblanco que ya ni se molestaba en esquivar los ataques que le proporcionaron para que no lo tacleara. Pero claro que ese día fue la excepción para su calma en los entrenamientos, pues si bien trató de ignorarlos lo más que pudo ahora Bianca por fin salió a relucir la porra que estuvo practicando toda la semana con varias chicas de las porristas y estas iban dirigidas a nada más y nada menos que Carlos.
Aquello desconcentro a Héctor a tal grado que ni siquiera noto cuando el silbato sonó anunciando la nueva jugada y un chico que jugaba en la defensa contraria lo derrumbó sin mucho esfuerzo.
Y así siguieron todos los ataques el resto del día hasta que terminó el entrenamiento. La jugada de los contrincantes en el entrenamiento fue irse contra Héctor aprovechando su estado de ánimo pues Tarrant estaba más concentrado que nunca y con él estaban seguros que no podrían.
Ya todos guardaban sus cosas para irse a los vestidores, cambiarse e irse a casa a excepción de Héctor que reposaba derrotado en una de las bancas agitado mientras tomaba agua hasta que sintió un fuerte apretón en su hombro derecho.
Giro desorientado encontrándose a un castaño con mirada dura.
— El partido es una semana y si no quieres estar en la banca mas vale que te concentres. — Le dio un golpe "amistoso" para después alejarse con Jay el cual no podía estar más feliz.