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Los tres caminaban con prisa, la fábrica ya se vislumbraba a lo lejos, pero Hoseok comenzó a tambalearse. Su respiración era entrecortada, y el sudor le empapaba el rostro. Finalmente, cayó de rodillas al suelo, exhausto.

—Hobi... —susurró Jimin, agachándose junto a él.

—Estoy... estoy bien. Sigamos —intentó responder Hoseok, aunque su voz temblaba.

Jungkook no esperó más y lo ayudó a ponerse de pie, sosteniéndolo por el brazo para que pudieran continuar. Sin embargo, algo captó su atención. Sus pasos se detuvieron en seco al ver una figura más adelante. Sus ojos se abrieron con incredulidad y furia: ese rostro… ese maldito rostro lo perseguía en cada pesadilla desde que tenía memoria. El asesino de sus padres estaba frente a él.

Aquel hombre no venía solo. Lo acompañaban una mujer y dos niños, uno de ellos apenas un crío. Jungkook no pensó. Se adelantó, con el arma en la mano.

—No queremos problemas… —dijo el hombre, nervioso, levantando una mano en señal de paz—. Sólo déjanos pasar.

Pero la voz de Jungkook ya hervía de odio.

—Hijo de perra...

El hombre frunció el ceño.

—¿Qué?

—¿No me recuerdas? —escupió Jungkook, apretando el arma con fuerza—. Soy Jeon Jungkook… mataste a mis padres, desgraciado.

La tensión se cortó en el aire. La mujer y el chico mayor, al ver el arma apuntando a su acompañante, sacaron las suyas. Sin embargo, Jimin ya tenía su mira puesta en la mujer, y Hoseok apuntaba al muchacho sin temblar. Era un enfrentamiento inevitable.

—¿Ahora me recuerdas? —insistió Jungkook, dando un paso más.

El hombre lo observó con una mueca torcida antes de soltar una risa burlona.

—Oh… claro que sí. Jeon Jungkook, hijo de una prostituta y de un estafador —dijo, con tono venenoso.

—¡Cierra la maldita boca! —gritó Jungkook, el dedo temblando sobre el gatillo—. No sabes cuánto esperé este momento…

El hombre lo miró con arrogancia, sin siquiera parpadear.

—¿Y qué esperas? Vamos, mátame.

Un sollozo rompió la tensión. El niño más pequeño, con lágrimas rodándole por las mejillas, se adelantó apenas un paso, mirando a Jungkook con sus ojitos inocentes.

—P-por favor... no mate a mi papi, señol —suplicó con un puchero—. Es mi héloe...

Y entonces Jungkook se congeló. Como un puñal en el pecho, el recuerdo lo golpeó.

Flashback

Estaban en casa. Jimin servía la comida mientras Jungkook distraído jugaba con los palillos. Yoon, con apenas seis años, revolvía su plato con aire pensativo. Luego, de la nada, levantó su tenedor como si fuera una espada.

—Appa, Jiminie… si algún día se pelean con alguien malo… yo los voy a defender —dijo con convicción infantil.

Jimin se echó a reír, dejando el tenedor en la mesa.

—¿Tú vas a defendernos, pequeñita?

—¡Sí! Porque ustedes son mis héroes. Y los héroes se protegen —contestó con una sonrisa resplandeciente.

Jungkook se inclinó para besar su frente.

—Entonces nosotros también te vamos a proteger siempre. Prometido.

—¡Siempre! —repitió ella con orgullo.

El eco de esa promesa le quemó el alma. Jungkook miró al niño delante de él, pequeño, vulnerable… igual que Yoon. Sus manos temblaron y el arma descendió poco a poco.

—No por ti —le escupió al asesino—. Por ese niño. Porque él no merece perder a su héroe… como yo perdí a los míos.

Y sin decir nada más, dio media vuelta. Jimin, con el corazón apretado, lo siguió sin soltar el arma. Hoseok esbozó una débil sonrisa, aún tambaleante, mientras los alcanzaba.

El arma tembló en sus manos. Jungkook bajó lentamente el cañón. Su respiración era pesada.

—No por ti… —dijo, sin dejar de mirar al hombre—. Por ese niño. Porque él no merece perder a su héroe… como yo perdí a los míos.

Dio media vuelta. Jimin lo siguió, y Hoseok también, aún tambaleante.

Pero el hombre se quedó inmóvil, helado, con los ojos fijos en la espalda de Jungkook mientras este se alejaba.

La voz de su hijo menor lo sacudía por dentro, y una grieta se abrió en su pecho: culpa.

Genuina.

Devastadora.

El eco de aquel "Es mi héloe" lo desarmó más que cualquier bala. La imagen de Jungkook, de pie, temblando y eligiendo no matar, lo taladró en lo más profundo. Por primera vez en años, sintió el peso real de lo que había hecho. No solo el crimen, sino el legado de dolor que había sembrado.

Y ese niño... su hijo... lo llamaba héroe. ¿Cómo podía volver a mirarlo a los ojos?

No dijo nada. No pidió perdón. Pero quedó clavado en ese lugar, como si sus pies se hubieran hundido en cemento. Porque, a partir de ese momento, tendría que cargar con esa mirada… y con la elección que no mereció pero que le fue concedida.

Y ese fue su verdadero castigo.

—A veces, ser un héroe… es saber cuándo no disparar —murmuró.

Y así, sin mirar atrás, desaparecieron entre las sombras del camino. El reloj seguía corriendo, y Yoon seguía esperando.





Alegdbts-

Mil disculpas por no  haber actualizados
:'c espero que les haya gustado y como dije esta segunda temporada no va a ser tan larga así que ya casi termina :'3
Muchas gracias por esperar y por leer ❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤🙏😭

Mil disculpas por no  haber actualizados:'c espero que les haya gustado y como dije esta segunda temporada no va a ser tan larga así que ya casi termina :'3Muchas gracias por esperar y por leer ❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤🙏😭

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48 horas para SobrevivirHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora