XIV

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Jimin cerró la maleta con firmeza, aunque por dentro estaba hecho pedazos. Miró alrededor por última vez… la casa ya no se sentía como un hogar. Solo era un eco de lo que alguna vez fue.

En ese momento, Jungkook apareció en la entrada, con la voz tensa y el rostro sombrío.

—¿Adónde vas?

Jimin no se molestó en mirarlo.

—Nos vamos. Corea es mucho más seguro… allá no pasa esta mierda de la depuración.

Pero antes de que pudiera decir algo más, la voz de Yoon lo interrumpió.

—¿Por qué hablas en plural, papá?

Jimin se giró lentamente hacia ella, confundido.

—¿Eh?... Porque tú irás conmigo.

La niña lo miró con decisión y negó con la cabeza.

—Yo quiero quedarme con mi appa.

El gesto le atravesó el pecho como una lanza.

—Yoon, ya estás demasiado grande para hacer esto —dijo, forzando la calma.

—Bien… entonces vete. Yo me quedo —se cruzó de brazos, caminando hasta Jungkook y abrazándolo con fuerza.

Jimin parpadeó, incrédulo, sintiendo cómo la rabia y el dolor le ardían en la garganta.

—¿Es en serio? —preguntó con los dientes apretados.

—Sí —replicó Yoon sin soltar a Jungkook.

Un silencio denso llenó la sala. Finalmente, Jimin caminó hacia la mesa y dejó un sobre con papeles encima.

—Los papeles están ahí. Quiero que estén firmados cuando regrese.

Sin mirar atrás, abrió la puerta y salió.

El aire del cementerio era pesado. El cielo nublado parecía acompañar el dolor que llevaba en el pecho. Jimin caminó entre las lápidas hasta llegar a esas cuatro... sus cuatro corazones perdidos.

Se dejó caer de rodillas frente a ellas. Al principio solo respiró con dificultad, conteniéndose. Pero luego, sin poder evitarlo, gritó. Un grito profundo, seco, nacido del alma… de la rabia, de la impotencia, del amor que ya no tenía a dónde ir.

Las lágrimas empezaron a brotar lentamente, quemándole las mejillas.

—Seguramente tú sabrías qué hacer en esta situación… ¿no es así, Namjoon? —dijo entre sollozos, acariciando la piedra fría con los dedos temblorosos—. O tú… tú me harías reír con cualquier tontería, junto con Hueningkai… ¿no, Hobi?

Su voz se quebró aún más.

—Y tú… tú solo me abrazarías, Jin… como lo hacías siempre. Sin decir nada, solo estarías ahí…

Se abrazó a sí mismo, con los ojos cerrados y el corazón desbordado.

—Los extraño tanto… —susurró—. Todos me dejaron. Y ahora... no sé qué hacer.

El viento sopló suave, moviendo las flores marchitas que había dejado días atrás. Por un momento, Jimin sintió como si una presencia lo envolviera… una caricia en el aire, un murmullo en su pecho.

Y supo que, aunque estuvieran muertos… nunca estaría completamente solo.

Y supo que, aunque estuvieran muertos… nunca estaría completamente solo

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Las pequeñas gotas de agua comenzaron a mojar el rostro de Jimin

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Las pequeñas gotas de agua comenzaron a mojar el rostro de Jimin. El cielo se nubló y, sin pedir permiso, la lluvia cayó con fuerza… como si el mundo llorara con él.
Caminaba rumbo a casa, empapado, con una sola intención: acabar con todo esto.

—Vámonos, Yoon —dijo, apenas cruzando la puerta.

—Papá… estás muy mojado, hay que…

—Hazme caso. Vámonos.

—Pero ya te he dicho que…

—¡Me vale una mierda lo que hayas dicho! —gritó, su voz quebrada por el dolor—. Tú te vas conmigo, no voy a dejarte aquí. No quiero perderte. ¡A ti no, por favor! —la abrazó con desesperación, como si en ese momento fuera lo único que lo sostenía en pie.

—Pero…

—Haz caso, hija —intervino Jungkook desde la entrada—. Lo dice por tu bien.

Yoon lo miró. Después, con los ojos llenos de lágrimas, se acercó y lo abrazó con fuerza.

—Promete que irás a visitarnos…

—Lo prometo… te amo, hija.

—Y yo a ti, papá.

Se separó lentamente y salió de la casa, dejándolos solos.

El silencio entre ellos era un eco doloroso de todo lo que habían sido.

—Desearía poder cambiar las cosas —murmuró Jungkook, mordiendo su labio.

—Debiste haber pensado bien en las consecuencias de tus acciones —dijo Jimin, sin mirarlo.

Se giró para salir, pero Jungkook sostuvo su mano. Lo atrajo hacia él con suavidad, pero con desesperación en los ojos.

—Te amo. Sé que no puedo detenerte… solo te pido que nunca olvides que fui, y seré, la persona que más te ha amado. Moriría de amor por ti.

Y entonces, sus labios se encontraron en un último beso. Breve. Doloroso. Inmortal.
Pero Jimin se separó al poco tiempo, su mirada vidriosa.

—No hagas esto más difícil.

—Entonces no te vayas…

—Adiós, Jungkook.

Y se fue.

Esa noche, ambos lloraron hasta quedarse dormidos.
Uno en una cama vacía, el otro en un asiento de avión.

Fue un día cualquiera en el que se conocieron.
Un día de depuración en el que se enamoraron.
Un día de desastre en el que se entregaron por completo.
Un día de verano en el que unieron sus vidas.
Y fue un día de lluvia en el que se dijeron adiós…
sin cruzar miradas,
sin verse a los ojos.

Porque el amor no siempre es color de rosas.
No siempre es un cuento de hadas.
A veces, el amor es una pesadilla que se vive en carne propia…
y que te sumerge en un abismo del que nunca terminas de salir.












Alegdbts-

Penúltimo :'3 estubo corto el capítulo perdón :'c

Espero que les haya gustado galletitas , muchas gracias por leer y votar :3 .

Map of the soul :7 una obra de arte  😍😍😍

48 horas para SobrevivirHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora