Capítulo 13

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Una luz molestaba su sueño, era hora de despertarse. Bella remoloneó y giró su cuerpo palpando el otro lado de la cama, pero sintió vacío y, posteriormente, frío. Se le encogió el corazón, no había nadie más en esa cama que ella. Se incorporó cansada y expectante mirando a su alrededor. Pero su decepción pasó enseguida, en menos de dos segundos notó un hedor a café recién hecho y con atención escuchó cómo sonaba una canción en su comedor.

Se calzó las chanclas, terminó de abrir la persiana, aireó la cama y abrió la puerta asomándose poco a poco. Quedó parada en el marco de la puerta viendo la escenita que le recordaba a pocas mañanas anteriores. Alfred se encontraba vigilando la tostadora con total atención para evitar que esta volviese a salir en llamas. Rió interiormente.

"Este xiquet" pensó.

- ¿Qué? ¿Ya ha evolucionado la tostada y sale con aguacate y aceite ella solita? - preguntó de una manera jocosa llamando la atención del chico.

Alfred giró la cabeza mientras daba un leve respingo anunciando el susto que se había llevado.

Sus ojos abiertos como dos lunas tapados por sus gafas de pasta, el pelo desecho y el pantalón de pijama del revés hicieron que bella muriese de amor en ese instante.

Al verla, bajó la cabeza mientras reía, cogió una taza y se acercó a ella.

- ¿Quieres café? - le ofreció con una pletórica sonrisa mientras achinaba los ojos y le mostraba sus palas.

Esta asintió la cabeza mientras le guiñaba un ojo al chico. Alfred le cedió la taza y, tras darle un beso en la punta de la nariz, volvió a vigilar las tostadas que ya estaban hechas. Bella continuaba admirando la escena apoyada en el umbral de la puerta, no se había movido aún. Quería mantener en la retina ese momento, ese Alfred, ese sentimiento, la felicidad. Y la sonrisa no abandonó su rostro en ningún momento.

Incluso, cuando el chico tuvo problemas con el hueso del aguacate, esta fue con tranquilidad, lo cogió y le ayudó a quitarlo. Ambos untaron las tostadas y se sentaron a desayunar tranquilamente, como si no hubiese prisa, como si el tiempo no pasase, como si Formentera les esperase toda su vida.

La complicidad era palpable en el ambiente y la confianza traspasaba barreras inescrutables, ambos se sentían muy cómodos, más que nunca.

- ¿Nunca has probado el "nueces out"? - preguntó Alfred provocando una risa por parte de la chica. - es total, mira - se sentó enfrente de la chica cogiendo una nuez pelada - abre la boca y mira hacia arriba - le indicó.

- No voy a abrir la boca hacia arriba - comentó ella riendo.

- Bella - replicó cual niño pequeño - va, por fa - unió sus manos e hizo un puchero.

Una unidad de tres años tenían en ese momento.

La chica cumplió sus órdenes.

- ¿Ya? - preguntó obteniendo una respuesta afirmativa por parte del joven que lanzó la nuez al aire golpeándole a bella en el ojo.

- ¡Ay! - se quejó bajando la cabeza mientras se tapaba el ojo - ¿Qué clase de juego es este? - se quejó divertida.

- Nueces out, tiras las nueces para intentar que caigan en la boca, pero siempre van out - le explicó con obviedad - además - apuntó - tú tampoco has hecho nada para intentar que entrara - rió.

- Perdón, señorito, pero no sabía que una nuez me iba a sacar un ojo - se picó.

- ¿Te has picado? - preguntó muy seguro de la respuesta mientras se acercaba lentamente a ella.

- No - susurró muy cerca de sus labios - aunque - se acercó esta - creo que se me da mejor otro juego.

- ¿Ah, sí? - preguntó en tono pícaro el chico mientras sus alientos ya comenzaban a mezclarse de lo cerca que estaban.

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⏰ Last updated: Sep 17, 2019 ⏰

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