Esa mañana Nikita estaba centrada frente a su imponente escritorio de cristal, bastante concentrada en las imágenes que proyectaban dos computadoras de alta gama y una tablet. A su lado, un gran ventanal de dimensiones extraordinarias le daba la maravillosa vista de todo San Francisco, pero eso le podía importar menos. Su posición como parte de la Coalición Gobernante, le exigía estar al tanto de las últimas incidencias de su raza y manejar asuntos que otros no podían realizar.
Se preparaba para una reunión con Kaleb Krycheck y Anthony Kyriakus, quienes junto a ella, regían los caminos de la raza Psy como tiempo atrás lo hicieron siendo parte del Consejo, organismo que falló junto a sus demás miembros porque no supieron adaptarse al nuevo Status Quo, no como lo hicieron ella y los letales caballeros antes mencionados.
Algunos decían que ellos tres habían acabado con el Consejo, que se habían aliado para controlar la Red e instaurar esa nueva dictadura disfrazada de falsa democracia, la cual permitía que lideres de otras razas tuvieran voz y voto dentro de sus filas aliándose con el Colectivo Empático. Algo bastante lejos de la verdad, ya que al único que le interesaba controlar la Red era Kaleb Krycheck, mientras que a Anthony lo único que le interesaban eran su clarividentes.
Ella era una mezcla de ambos, pues, ella era bastante pragmática, jamás fue estúpida y amaba el poder, y era impensable para ella quedarse en un lado dónde perdía más de lo que estaba obteniendo en ese momento.
Así que esa mañana, acorde a lo que debía estar haciendo dentro de su nueva posición, creaba los nuevos estatutos económicos que debían seguir los Psy y así tratar de controlar el mercado bursátil que tanto fluctuaba en esos días.
-Consejera Duncan, el Consejero Kyriakus ha llegado -la voz tranquila de Sophia, su asistente y más confiable colaboradora se escucho por los altavoces. A Nikita no le molestó que ella usara el termino Consejero, todavía era difícil desligarse del título. Ya pensaría en otro nuevo término para el cargo que ella ostentaba.
-Hazlo pasar- le pidió, continuó haciendo anotaciones y solo levantó la vista cuando la puerta de su oficina se abrió para dar paso a Anthony.
-Buenos días -la saludó él, tan fríamente cortés como siempre.
-Buenos días- respondió ella dejando el lápiz que estaba usando sobre el cristal.
Esa mañana Anthony vestía un traje azul plomizo hecho a medida y una corbata gris. Con el cabello hacia atrás y en su lugar, la perfecta pulcritud Psy hecha persona, solo que Nikita podía notar mejor que nadie otros detalles que no encajaban, una mirada cansada y apagada. No había dormido.
-¿Algún problema?- se atrevió a preguntar. No era de su incumbencia pero ella también había tenido una noche dura, con las crisis económicas y las protestas no se tenía descanso pero Anthony manejaba esos asuntos junto a sus clarividentes y a veces podía tomar más que una noche completa.
Él respondió un par de segundos después, aunque en realidad debía de haberse indignado por su implicación de debilidad, pero lo que sintió fue como si una brecha entre los dos se cerrara otro poco más. Como si su confianza en él le permitiera hacer ese tipo de preguntas sin necesidad de mostrar una doble intención.
- Nada de que preocuparse, todos hemos estado muy ocupados y mi presencia es necesaria para que todo continué de la mejor manera - le dijo mientras se acercaba a uno de los sillones cercanos al escritorio y se desabotonaba la chaqueta para sentarse.
-No es bueno extralimitarse -reconoció con una brusquedad que era bastante habitual en ella y a pesar de saber que no debía meterse más de lo debido.
Anthony se detuvo en seco al oír sus palabras. Acababa de escuchar de parte de la mujer más fría y calculadora que conocía una expresión de preocupación por su bienestar. Si no lo supiera diría que estaba imaginándolo. Giró hacia ella y dando un pequeño paso hacia adelante se le acercó.
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Lonely, too Long
FanfictionNikita y Anthony, poderosos Psy de un Silencio perfecto, dueños de grandes imperios y empresas, aprenderán que tal vez es hora de elegir una salida a la larga soledad de su existencia. Fanfiction de Psy-Changelings, serie de libros de la autora Nal...
