Fermin era un hombre mayor, un psiquiatra y de vez en cuando era medico de turno. Era muy solitario, porque su mujer había muerto y con ello sus deseos de una vida feliz y plena. Usualmente el recordaba sus años de juventud.
Cuando podías sentirte libre de hacer casi cualquier cosa. Y de ultimas estaba escribiendo un libro. Para el la vida misma era solo trabajo nada mas, pero necesitaba argumentos para decir el porque esto. Por que no tenia muchas ideas en mente.
Normalmente le gustaban las emociones fuertes y su trabajo psiquiátrico no se la daba demasiado. Era miserable a mas no poder, así que no le quedo mas que querer suicidarse. Su muerte no sería nada dolorosa realmente ya que pensaba tirarse de un edificio muy alto.
Pero su ultimo deseo fue pasar un ultimo día de trabajo. Tan solo eso, al fin y al cabo no eran turnos tan largos. Llego al trabajo como siempre, el día paso normalmente hasta que llego su ultimo paciente.
Era un muchacho de 16 años llamado "Erick". El no esperaba nada interesante viniendo de un maldito niño que pocas veces decía algo bueno de su familia. Solo se hacia la victima de una forma muy estúpida.
Fermin lo despreciaba en secreto, pero lo extraño empezó cuando Erick le empezó a decir que un estudiante de primaria deseaba su muerte. Decía que lo mataría, le enviaba mensajes a su casa, lo molestaba en Internet, le robaba la comida y lo golpeaba repetidamente.
Durante esos diálogos el doctor irritado le dijo al joven:
"No juegues conmigo niño, tú tienes 16 años y en estos grados tan altos que estas como no puedes darle una paliza y listo"
Pero el joven le respondió muy rápido:
"Yo, ya me defendí de el, yo ya lo mate varias veces" En voz muy alta contesto.
"Pero el niño bastardo seguía apareciendo, lo golpeaba y lo molestaba sin parar. Le quitaba sus navajas y le tiraba cosas encima lastimandolo frecuentemente".
El muchacho dijo que nadie le decía nada al niño por lo que hacía, y que a él tampoco le decían nada cada vez que golpeaba al otro muchacho.
Erick no sabia el nombre de su agresor, por lo que a la salida de clases lo siguió para al menos hablar con sus padres, pero no le dio resultados. Cada vez que el salia de su salón para buscar al niño siempre desaparecía.
El le contó a sus padres acerca de este suceso, pero los padres no le creían. El psiquiatra obviamente no le hizo caso. Solo se hacia la victima como siempre, pero la historia que el le contaba era bastante buena y lo estaba entreteniendo.
"Bueno si un fantasma te hace daño, debo suponer que es verdad, muéstrame un moretón si es que te golpearon"
Erick mostró todas las partes donde el había sido golpeado, pero Fermin no veía nada de nada. Y el muchacho insistía en que estaban allí, que el las veía, llego al punto de llorar por eso.
"Ya basta Erick, deja de actuar, vete de esa escuela, yo no puedo ayudarte en nada. Voy a renunciar a este trabajo"
Obviamente Fermin mentía en este punto, pues el planeaba suicidarse en ese mismo día.
"El esta en mi casa doctor, tiene que ayudarme, nadie me cree, me dice que coma el fruto de la vida, una especie de objeto gris, no se que hacer, me va a matar doctor!"
Erick estaba totalmente paranoico, Fermin tuvo que llamar a otras personas para calmar su estado. Salio rápidamente de la sala para dirigirse a su casa. Estaba frustrado por ese niño, y justo cuando estaba en su casa, unos minutos antes de cometer suicidio ocurrió algo en su interior.
