Zayn-.
Lo sé, me había tardado demasiado en ir a perseguir a Scarlett. ¿Saben cuando me di cuenta de que en verdad quería salir con ella y no con la tipeja esta llamada Polly? Cuando la besé y este beso se tornó en estúpido y sin sentido. Sus labios no eran conocidos, ni deseados por mí. Su rostro era como el de cualquier persona, desconocido y simple para mí.
-Lo siento -murmuré cuando me separé de ella- pero no puedo hacer más esto contigo.
- ¿Por qué no? -preguntó acercando su cintura a la mía y rodeando mi cuello con sus brazos alargados y flacuchos.
- Porque no me interesas -respondí y ella se encogió de hombros- lo siento, no quiero herirte, pero definitivamente esta noche no será.
- No te preocupes, detrás de ti hay infinidad de personas que quieran estar conmigo -miré a mi alrededor y todos me miraban.
- Genial... ahora soy famoso por acá -dije respirando profundamente.
- Ya vete... ¿qué no ves que tengo una habitación esperándome?
- Oh, lamento haber interrumpido en tu horario, mejor me voy -dije besándola por última vez. Ella se separó de mí, me sonrió y luego se fue.
Me separé de todos allí y salí a respirar un poco de aire fresco. Noté la forma en que Johnny abrazaba y besaba a Scarlett en la cabeza, haciéndome enfurecer. Tardé minutos en recuperarme de esa imagen tan triste. Mordí mis labios y comencé a pensar en los pros y los contras de todo lo que en mi corazón pasaba.
Regresé adentro y noté que Joseph hablaba con Anna, por fin se había atrevido. Ella sonreía tímidamente y él también sonreía. Le tomó su mano y le besó el dorso dejándola allí mientras se despedía de ella.
¿Por qué es tan fácil querer a una desconocida y odiar a tu mejor amiga? ¿Por qué no puede ser así de fácil estar con alguien a quien verdaderamente quieres? Respiré profundo y pensé en Scarlett, ¿qué estará haciendo ahora? ¿Se estará aprovechando de ella? Perro maldito, lo mataré si le toca siquiera un pelo.
.... Actualidad....
Ahora me encontraba sentado en la terraza de la habitación de Scarlett. Disfrutaba de un cigarro y miraba hacia el cielo encapotado. Hoy hubiera sido un día especial si ese estúpido de Johnny no hubiera aparecido.
Ahora mi chica se iba con un tipo que era mucho mejor hombre que yo y que estaba seguro que la podía querer. Me desmoroné algo entristecido por esto. Me terminé una cajetilla entera de cigarros, pero quería algo más fuerte. Algo que de verdad me hiciera sentir mejor. ¿Aquí en la casa habrá una gota de alcohol? Son hombres, algo debe de haber. Bajé las escaleras y me encontré con una escena demasiado tierna. Scarlett se estaba quedando dormida en los brazos de Johnny, mientras él solo miraba cómo ella comenzaba a respirar pausadamente. ¿Por qué no era yo quien la sostenía? ¿Por qué tuve decirle que la quería? ¿Por qué ella me rechazó? Estas y muchas preguntas más venían a mi cabeza. ¿Por qué ella podría estar con alguien a quien a penas conoció y conmigo que me conoce de toda la vida no puede ni ver?
Entré a la cocina y tomé una botella grande de vino. Tomé una copa y luego la volví a dejar en donde estaba. Sabía que no la necesitaría en un par de minutos. Regresé a la habitación y me senté de nuevo en la terraza. Tomé la botella y me la pegué en la boca. Pasaron unos minutos más y bajé por otra botella, pero no fue de vino. Era de vodka. Johnny se la pasaba aún con Scarlett en sus brazos. Ella estaba acurrucada en sus brazos mientras que le susurraba algo a su oído.
Molesto tomé mis cosas y decidí subir a la habitación. Me terminé las botellas y me tiré en la cama para poder dormir un rato. Respiré profundo y dejé que Morfeo me meciera en sus brazos.
Johnny-.
Noté que el idiotita se estaba poniendo borracho. Pues antes era muy sutil al espiarnos, ahora se tropezaba en las escaleras al caminar. Scarlett llevaba más de media hora dormida, así que la tomé en mis brazos y la llevé al cuarto de Joseph.
La recosté y la cubrí bien para que no se resfriara o algo así. Luego de besar su frente y alejarme un poco de ella. Sonreí y me di la vuelta. Me encontré con Zayn parado en la puerta.
-¿No estabas dormido ya? -pregunté cuando lo vi. Él apretó los labios y luego desvió la mirada hacia Scarlett.
- Le tocas un solo cabello y te dejaré sin dientes -amenacé molesto. Zayn se dio la media vuelta tambaléandose entre el pasillo hasta llegar a su puerta.
- Estaré durmiendo en su cama para el final del verano -respondió y sentí cómo la furia embargaba todo mi cuerpo. Cerré los puños y él dio un portazo haciéndome rechinar los dientes de la molestia. Él no se le acercaría a Scarlett. Aunque fuera lo último que hiciera.
Tú no vendrás, aún.
Mr. Brightside- Mcfly (Cover)
Jelousy, turning sense into the sea, swimming through sick of lullabies, shocking on your alive but is just the price I pay, destiny is calling me, open up my eager eyes... cuz I'm Mr. Brighside.
Scarlett-.
Cuando desperté noté que yo no estaba en mi habitación y además que alguien rodeaba mi cintura. Me comencé a mover y escuché el gruñido de alguien.
-¿Qué? -dije moviéndolo para ver su rostro. Solo era mi hermano- Oh, solo eres tú...
- Sí, solo yo, así que deja de moverte, ¿quieres? -pidió acurrucándose en su almohada. Me le quedé mirando y él volvió a abrir los ojos.
- ¿Qué? -preguntó y yo me acerqué más a él.
- ¿Qué piensas tú de que yo salga con Johnny? -pregunté cautelosamente. Joseph se mordió los labios y negó con la cabeza.
- Es mi mejor amigo y confío en él -susurró- es demasiado mayor para ti, pero si te gusta por mí no hay problema -dijo cerrando los ojos.
- De acuerdo y... ¿Qué piensas de que yo llegara a salir con Zayn?
- No, nunca, jamás -dijo él amenazante y frío.
- ¿Por qué no? -pregunté interesada.
- Aguanté que lo trajeras, pero sabes que yo aún no olvido la forma en que él te trató. Lloraste a mares por meses y además él siguió tratándote como basura durante mucho tiempo más. Claro que no permito que salgas con él.
- Solo era una duda no quería que te alteraras -admití.
- ¿Qué te hizo pensar siquiera en estar con él? -preguntó intrigado y se sentó en la cama cruzando sus pies frente a él. Yo también lo imité.
- Esta noche me dijo que me amaba -susurré y él entrecerró los ojos- lo sé yo tampoco puedo creerlo.
- ¿Qué hiciste? -preguntó y yo mordí mis labios.
- Entré en pánico, le dije que no lo dijera si realmente no lo sentía -pausé- pero se la pasó afirmándomelo, diciéndome que era cierto y que no lo podía ocultar más.
- ¿Ahora? -preguntó- ¿Justo ahora se siente amenazado?
- ¿De qué hablas? -pregunté realmente confundida.
- Ahora sabe que tú puedes tener algo con "Johnny" por eso él se siente amenazado. Pero la cuestión es por qué te quiere conservar a su lado si él realmente no es así. Es demasiado orgulloso como para aceptar cuando alguien realmente le gusta.
- Osea que le gusto realmente pero hay algo detrás de todo eso -murmuré y Joseph coincidió.
- La pregunta es: ¿qué?
Nos quedamos serios por un minuto. Me recosté en la cama y él también lo hizo. Miramos el techo y suspiramos al mismo tiempo.
-Solo cuídate... ¿quieres?
- Claro -susurré- ¿por qué nunca me dijiste que tu compañero de casa era realmente agradable y sexy?
- Porque sabía que estarías con muchas ansias de conocerlo, así que mejor te dejé con la duda para que él te conociera primero.
- Sí, y me sorprendió la cantidad de cosas que tú le platicas -dije dándole un codazo.
- Eres mi hermanita, la que me llena de orgullo, ¿qué esperabas? -preguntó y yo sonreí alagada.
- ¿Qué pasó con Anna? -pregunté y noté una sonrisilla traviesa saliendo de los labios de mi hermano.
- Supongo que en su casa -respondió- empacando.
- ¿Empacando? -pregunté curiosa- ¿se va?
- Sí -respondió mi hermano rebosante de alegría.
- ¿A dónde y tú por qué sonríes? -pregunté curiosa, esa sonrisa no era muy normal en él a menos que yo fuera quien la causara- ¡Dime!
- Anna vendrá conmigo a Londres por dos semanas -murmuró y yo sentí como un rayito de felicidad iluminaba la habitación.
- ¡Ah! -grité tirándome sobre él- ¡Qué genial ya tengo cuñada! -dije y él me tiró a un lado.
- No es tu "cuñada" solo es una chica que posiblemente me haga muy feliz si va a Londres conmigo en tres días... dijo que les diría a sus padres y si no la dejaban que se escaparía conmigo pero honestamente, yo me quedaría aquí las dos semanas solo por ella.
- ¡Aw! -dije y lo abracé- ¡Eres tan estúpidamente cursi!
- ¡Cállate! -dijo él riendo- Desearías conseguir a un hombre como yo -dijo haciendo un puchero haciéndome reír.
- No es mentira pero tampoco es verdad -dije sonriendo de lado. Él me rodeó con sus brazos para luego darme un golpe en el hombro.
- ¡Duérmete ya! -pidió y yo sonreí. Joseph me dio la espalda y yo también se la di a él. Abracé una almohada y dejé de pensar en todo lo que me rodeaba. Estaba quedándome profundamente dormida cuando escuché mi celular timbrar. Me enderecé para buscarlo, pero noté que no era en esta habitación.
Caminé cuidadosamente hasta mi habitación y noté que era desde dentro desde donde sonaba. Puse la cara en la puerta y escuchaba aún mi celular con la misma canción de Lies de Mcfly.
Mordí mis labios y temerosa abrí la puerta. Al meter primero mi cabeza me llegó el olor a alcohol y cigarrillo. El olor era tan apestoso y fuerte que me mareó y me obligó a retirarme de la habitación.
Una vez recuperada. Me puse la manga de mi mano derecha en la boca y nariz y entré. Zayn estaba tirado en cama con un montón de botellas a su lado. El cenicero estaba lleno de colillas de cigarros y el encendedor estaba abierto y tirado en mi cama. Molesta me acerqué a él, pero resbalé pues había una gran vomitada allí.
-Idiota -dije molesta, me levanté del suelo y me limpié en el baño. Cuando terminé salí busqué mis tennis. Una vez vestida lo levanté pero él no parecía reaccionar. Le di unas cuantas cachetadas y me di cuenta que su temperatura corporal no estaba bien. Apoyé su rostro en mis piernas y pude ver cómo temblaba incontrolablemente.
- ¿Zayn? -dije asustada. Lo comencé agitar y le di otros cuantos golpes en el rostro. Al ver que no reaccionaba. Fui por algo de agua y le limpié el rostro. Lo levanté como pude y lo apoyé en mis hombros, justo como cuando lo traje del club a mi casa.
Llegué al pasillo y noté que todo estaba en completo silencio. Bajé rápidamente las escaleras y se me calló al suelo. Dolorida y realmente asustada tomé sus brazos y comencé a arrastrarlo. Al llegar a la puerta principal la abrí y corrí hacia el frente. Abrí la puerta trasera de la camioneta y corrí de nuevo a la casa.
Zayn temblaba y yo asustada y con toda la fuerza del mundo, lo levanté de nuevo y lo subí como pude a la parte trasera. Ya allí corrí a casa por mi cartera y sus papeles.
Encendí la camioneta y aceleré a fondo al hospital más cercano pero: Oh sorpresa, no estábamos en Londres. Estábamos en América, donde conducen del lado derecho y donde no sé dónde está un maldito hospital. Transitaba por una calle desconocida cuando vi un taxi.
Me detuve al instante y me paré frente a él para detenerlo.
-¡Ayúdeme a llegar a un hospital, es una emergencia! -pedí realmente asustada.
- ¡Claro, sígueme! -dijo el señor.
Subí de nuevo a la camioneta y Zayn ya había dejado su rastro en él. Abrí todas las ventanas y conduje con rapidez en esta máquina poderosa de Johnny.
Al cabo de unos minutitos de viaje llegamos al hospital Mercy de Nueva York. Me estacioné en emergencias y un montón de personas en batas blancas y azules sacaron a Zayn de la perte trasera.
-La sala de espera está en la entrada -me gritó una residente.
Estacioné la camioneta y luego corrí hacia la sala de espera. Me senté allí y repentinamente comencé a llorar. ¿Qué rayos hiciste? ¿Por qué no reaccionas? ¿Qué fue lo que te pasó?
Estuve esperando por varias horas a que alguien me diera informes de él y luego de un rato un doctor joven y de bonitos ojos llegó a mi lado.
-Tú eres la que venía con el chico, ¿cierto? -dijo sentándose a mi lado. Yo asentí asustada y él suspiró- ¿cuál es tu nombre?
- ¿Qué tiene, cómo esta? -pregunté preocupada.
- El muchacho tuvo una congestión alcohólica -murmuró- de milagro el chico no está muerto -asustada llevé mis manos a la boca y las lágrimas se abarrotaron en mis ojos.
- ¿Es tu novio? -preguntó y yo negué con la cabeza.
- No, solo es un buen amigo -respondí temblorosa- por cierto, mi nombre es Scarlett Bouvier y mi amigo es Zayn Malik -dije.
- Británicos, ¿cierto? -dijo y yo asentí- bueno, ahorita tu "amigo" está en proceso de desintoxicación. Es una etapa dolorosa pero sobrevivirá.
- Gracias... ¿puedo verlo?
- Sí -dijo y se levantó. Yo caminé a su lado y me llevó por un pasillo largo, lleno de recepciones y muchas personas. Luego de subir unas escaleras llegamos al área de los pacientes.
Fuimos hasta la habitación más alejada y me abrió la puerta. Él estaba recostado, lleno de chupones y sensores. Así como de intravenosas en ambos brazos. Me acerqué a él y el doctor se retiró de la habitación. Zayn estaba dormido pero parecía sufrir y es que la desintoxicación era la cosa más terrible que le podían hacer. Suspiré y me senté en un banquito frente a él. Su rostro era tan duro, sus mejillas estaban coloradas y su frente goteaba sudor.
Zayn-.
Me sentía pésimo me dolía horriblemente la cabeza y me dolía todo el cuerpo. Tanto que era obvio que no quisiera ni abrir los ojos. Todo me daba vueltas, preferiría estar muerto que estar justo como me siento ahora.
-Me gustas más cuando estás dormido -escuché que decían, pasaron diez largos segundos antes de darme cuenta de quién era y a qué se refería-. Eres mucho más tranquilo y pacífico. Me gustan tus pestañas, son tan grandes y espesas -susurró Scarlett- pudieras verme atraves de ellas y yo nunca me daría cuenta. Me encanta tu voz y extraño que cantemos juntos. A veces recuerdo cuando nos cortamos las manos y me gustaría volver a ese día, todo era tan sincero entre nosotros. No peleábamos, no mentíamos, no llorábamos... quisiera regresar al momento en el baile en el que me dijiste que me amabas, para yo poderte responder lo que en verdad sentía.
¿Abro los ojos o dejo que termine? ¡Por Dios! Scarlett estaba confesando sus verdaderos sentimientos hacia mí. Entreabrí los ojos y cuando me di cuenta ella pegaba sus labios a los míos.
¡Oh Por Dios!
Sentí que mi corazón se agitaba y el sensor que medía mis latidos lo anunciaba claramente. Ella puso su mano en mi mejilla y me pegó más a sus labios. Eran tan dóciles, tan ligeros, tan tibios. Eran aún mejor que como eran en mi sueño. Pensé en corresponderle el beso, pero ella se daría cuenta de que yo estaba despierto y me aprovechaba de la situación. Frustrado me mantuve quietecito, pero saber que era ella quien estaba haciéndolo y no yo me hizo sentir feliz y orgulloso.
-También te amo -susurró en mis labios.
De acuerdo esas palabras definitivamente no me las esperaba, eso jamás pensé escucharlo y menos de ella para mí, mientras me besaba. Se suponía que yo estaba inconsciente y que esto de ninguna forma me enteraría pero por Dios. Era tan glorioso, tan literal, tan emocionante. Me puso de tan buen humor que el dolor de mi cabeza desapareció. Mi pecho se infló en un suspiro que no pude evitar soltar. Cerré los ojos satisfecho y una pequeña sonrisita se formó en la punta de mi boca. ¿Cómo era posible que saber que ella me amaba me hiciera tan feliz?
Abrí lentamente los ojos y ella estaba a mi lado tomando mi mano. Mis ojos dolían hasta para eso tenía que hacer un esfuerzo inhumano.
-Hola -susurré y ella me apretó la mano.
- Hola -respondió.
- ¿Qué pasó? -pregunté mientras limpiaba con mi mano lentamente algo de sudor que corría por mi mejilla, o eran ¿lagrimas?
- Te dio una congestión alcohólica -susurró- por poco y hubieras muerto.
- ¿Enserio? -dije totalmente sorprendido- No recuerdo nada.
- ¡Claro que no! -me gritó molesta- ¡Casi morías idiota...! -dijo con ojos llorosos- ¡Pensé que te perdería!
- ¿Enserio me gritas porque estás preocupada o porque estás enojada? -dije curioso, preocupado y calmadamente.
- Por las dos cosas -respondió y sus lágrimas comenzaron a caer-. Hiciste una estupidez tremenda. ¿Para qué tomarte nueve botellas de vodka y dos de vino? ¿Cuál era tu problema o necesidad?
- Ninguno es solo que -me dieron ganas de vomitar y sentí que todo me daba vueltas. Ella puso un riñón (botecito) para vomitar en él. Cuando terminé ella me dio un vasito de agua y me limpió la boca con una sanita.
- Me siento terrible -pronuncié.
- ¡Qué bueno! -dijo ella frunciendo el ceño.
- Lo siento -murmuré mirándola fijamente. Ella desvió la mirada y la plantó en el suelo. Nos quedamos serios un rato más y yo no podía separar la vista de su rostro.
Era tan suave, tan terso. Tan perfecto. Sus labios eran gruesos y tan deseables. Quería quedarme de nuevo dormido para que ella me besara mientras yo estaba inconciente. ¡Qué! ¡Zayn no seas tonto, sabes que esto es solo por la apuesta! ¡Vuelve a ser el Zayn de siempre!
-Lamento lo de anoche, cuando te grité -murmuró Scarlett. Apreté su mano entre las mías y sonreí.
- No te preocupes, yo fui un tonto al enojarme de esa forma -admití- me puse celoso.
- Lo sé -reconoció ella.
- ¿Crees en lo que te dije en el baile?
- No lo sé -respondió- es complicado una vez que ya te conozco. Nunca sé cuando eres sincero y tampoco sé lo que quieres que haga.
- No entiendo -susurré.
- ¿Qué pretendías al decirme todo eso? -preguntó- ¿Que corriera a tus brazos y te dijera que yo también te amaba? ¿Qué te besara apasionadamente y te dijera que eras el amor de mi vida? ¿Qué saliera ahora contigo?
- Sí -respondí.
- ¿Sabes que ahora salgo con Johnny? -preguntó y yo bufé. Mordí mis labios y traté de calmarme pues esta sensación extraña de veneno corriendo por mis venas volvía a invadirme.
- No sabía o más bien no lo recordaba -musité. "¿Por qué estás con él si me amas a mi?"-pensé- ¿Cómo harás cuando regresemos a Londres?
- Hem... -me le quedé mirando y ella se sonrojó.
- ¡No! -grité- ¡Tú no te quedarás aquí! -rugí. Ella se me quedó mirando fijamente y yo también a ella.
-¿Qué? -dije una vez que ella atrapó sus labios en una fina sonrisilla.
- Yo no dije que me fuera a quedar... él irá conmigo.
- ¿Él? -dije haciendo un puchero- Bien, que vaya... allá por lo menos puedo permanecer alejado de ustedes y Logan también puede ver lo que haces.
- ¿Por qué metes a Logan en esto? -preguntó ella soltando mis manos.
- Honestamente Scar, ¿no le guardas ningún respeto a lo que tuviste con él? -no sabía qué decirle para que dejara a ese tipo. Lo sé, era un maldito inmaduro pero la verdad es que yo la quería arrancar de él desesperadamente.
- ¿Tanta envidia le tienes a Johnny? -preguntó de la nada.
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