Capitulo 13: El renacer de un sabio

686 67 11
                                        

Como un chispazo doloroso, Naruto recobró el sentido cuando sintió algo cálido que se pasaba sobre su frente. Fue en ese momento en el que recuperó la noción del tiempo y de su persona. Parpadeó un par de veces, tenía el rostro hinchado y su cuerpo parecía pesar toneladas, porque le era muy difícil movilizarse. Respirar era doloroso, su corazón se contraía violentamente, causando un eco en su pecho, así pues escuchaba un pitido que iba y venía en su cabeza, como si sus tímpanos fuesen a estallar o los huesecillos del oído fuesen a destrozarse por una sonda sónica.

Estaba tan mareado y perturbado que creyó iba a morir o al menos le faltaba poco. No obstante, sintió que alguien le tocaba la frente, inmediatamente su cuerpo se tensó y comenzó a vibrar, luego una ola convulsiva llegó desde su estómago, haciendo que regresara lo poco que contenía.

Inmediatamente algo lo ladeó para que no se ahogase con su propio vómito, luego le palmearon la espalda y una risa, sospechosamente conocida lo motivó a buscar al sueño de aquella risa.

—Te has metido en una buena, ¿No es así, Naruto? – el muchacho se limpió la boca y viró para enfrentarse a Jiraiya, el viejo sabio de los sapos y tutor durante algún tiempo de su infancia.

—Ero-senin. – habló y su voz le sonó ajena.

—Presentí que algo mala pasaba contigo, ¿Recuerdas nuestro trato sanguíneo? Protegernos mutuamente y esas cosas. – Jiraiya tomó una vieja calabaza vacía y seca, la cual contenía un elixir desconocido. —Así que te invoqué rápidamente, no imaginé que estarías tan herido. Pareciera que un meteorito te cayó encima. – se burló.

—En realidad, sí. – habló Naruto mientras asumía una posición más cómoda y suspiraba. —¿En dónde estoy? – articuló otra frase corta.

—En el Monte Myoboku, ¿Qué el olor no te lo dijo? – rio Jiraiya.

—¿Cómo llegué?

—Yo te traje. Presentí que tu vida se acababa y utilicé mis medios para traerte en un estado crítico. ¿Enserio te arrolló un meteorito?

—Sí. – Naruto cerró los ojos, todavía cansado.

—¿Me dirás que pasó?

—¿Cuánto tiempo dormí? – ignoró su pregunta. A penas podía apreciar la choza en la que estaba y tenía la sensación de que su cuerpo estaba pegajoso.

—Cerca de un mes. – bebió más. —No respondiste a mi pregunta.

—¿Un mes? – Naruto volvió a ignorarlo. —Ya pasó mucho tiempo.

—Naruto. – el sabio reclamó molesto y el rubio le miró de soslayo, fastidiado.

—Tuve una pelea, con Ootsutsuki Toneri.

—¡¿Qué?! – escupió su sake. —¡¿Ese desgraciado está vivo?!

—Sí. – Naruto no prestó mucha atención al verdadero significado de esas palabras.

—Ya veo, ese malnacido debió odiarte mucho para darte aquella paliza. ¿Es tan poderoso?

—Creo que sí. – cerró sus ojos, no deseaba continuar hablando, quería dormir.

—Naruto, ¿Hay algo más? ¿Algo que no me hayas contado? ¿Tanto te afectó tu derrota?

—Mi enfrentamiento con ese hombre fue oportuno. – dijo, somnoliento.

—¿A qué te refieres?

—Sólo quiero dormir. – cortó la conversación.

—¡Oye, no te atrevas a dormir sin contarte la historia completa! ¡Naruto! – demasiado tarde, el chico no estaba consiente.

DynastyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora