Esta era la tercera vuelta que le daba a la luna. Sus patas ya estaban cansadas y su enorme tamaño y velocidad daban la ilusión de un anillo de polvo estelar alrededor del astro nocturno. Naruto rugió enardecido cuando estuvo a punto de comenzar la cuarta vuelta, su cuerpo se contrajo en una gigante bola de masa incandescente y así, tal y como empezaba a dar la siguiente vuelta, su cuerpo gigantesco y de nueve colas, emitía llamas llenas de angustia y desesperación.
Presa de la desesperación, arrojó una bijuu-dama al aire y la esfera de energía termino por explotar junto a un cometa que pasaba casualmente alrededor. Golpeó con sus puños el suelo lunar y exclamó funesto mientras se sentaba sobre sus cuartos traseros. Ahí estaba Toneri, sentado en un montículo de arena, dolorido y apaleado, sin atreverse a moverse siquiera, pues Naruto le había dejado muy en claro su nivel de ira en estos momentos. Miró en silencio al enardecido y triste, dejó salir un suspiro lleno de fatiga y cerró sus ojos que ya habían perdido el color característico del Tenseigan. Ahora que no tenía ese poder activo, difícilmente le ganaría al molesto youkai.
—¡Hinata! – gritó Naruto, ahora con su voz humana, pues había disminuido su tamaño. —Espero que esté bien, que nuestro hijo nazca sano. – apretó sus puños hasta dejarlos blancos, se volteó a Toneri y caminó imponente, el semidiós creyó que le volvería a golpear, pero en lugar de esto se sentó a su lado y se llevó las manos alrededor de las orejas, como si quisiera pensar o le doliera la cabeza.
Por un instante nadie dijo nada, pero quien rompió el silencio fue Naruto, al girarse a su adversario y respirar profundamente para recuperar su cordura no hacerlo pedazos.
—¿Qué fue lo que te hizo mi abuelo para que decidieras vengarte con tanto ahínco? – era una pregunta sencilla pero dolorosa.
—¿Realmente quieres hablar de eso? – Toneri le miró incrédulo.
—No tengo más que hacer contigo. Creo que ya te he golpeado lo suficiente. – hizo una mueca que no supo reconocer.
—Hace mucho tiempo… - dijo el albino para su sorpresa, quien no parecía querer profundizar en el pasado. —Kurama era conocido como un monstruo feroz y catastrófico. Su poder era inmenso e incluso, algunos desdichados, lo consideraron un dios. – miró a Naruto, quien no parecía reaccionar ante su comentario. —Era un ser agresivo, maquiavélico y tosco, pero, algunos más, decían que era una persona digna de confianza si se lograba implementar un buen vínculo con él. Mi padre, en esa época, decidió hacer un trato con Kurama, ambos se convertirían en aliados para establecer una alianza digna de temor. Así fue por un tiempo, pero un día, Kurama nos traicionó. Los lazos con nosotros se rompieron, su actitud cambió mi padre nunca me lo dijo, pero él decidió renunciar a todo por una persona… tu madre. – miró a Naruto haciéndole entender que no era algo tan ligero como suponía. —Kurama tuvo una hija y esa niña causó un desinterés enorme por parte del zorro. Mi padre intentó razonar con él, pero el zorro no quiso hacerle caso. Las razones terminaron mal, pues se desató una pelea que continuaría por décadas… hasta involucrarme a mí.
—¿Qué pasó?
—Kurama mató a la mujer que amaba para vengarse de mi padre, lo mató y le arrebató la vida a mi esposa, quien estaba con él.
—¿Por qué? – Naruto no comprendía.
—¿Por qué preguntas? – rio con ironía. —Porque era un monstruo, por eso. Ella no tenía la culpa de este conflicto, sé que pudo perdonarle la vida, ella incluso rogó y ese maldito… la eliminó sin ninguna clase de escrúpulo. – Toneri apretó los labios. —Estaba embarazada, esperaba a nuestro hijo. – Naruto cerró los ojos un momento y comprendió. Era exactamente la misma clase de ira que había experimentado al saber que Hinata estaba en peligro por su culpa. —Cuando llegue al lugar de los hechos, mi padre estaba al borde de la muerte y murió tras contarme todo, luego… la vi a ella, quien yacía fría en el suelo. Kurama me arrebató a mi familia, ¿Por qué matar a una mujer inocente? ¿Por qué destruir a mi rota familia aún más? Ella no tenía nada que ver en eso, ¿Por qué? Cada día me preguntaba lo mismo. Hasta que decidí hacerle frente. Desgraciadamente no pude derrotar a Kurama, era poderoso, aunque me doliera admitirlo. Cuando él murió, quise llevar mi venganza a su hija y… heme aquí. Tu madre y tu padre pelearon fervientemente para protegerte… para proteger a su familia. – miró con odio a Naruto. —¿Lo entiendes ahora?
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Dynasty
Fiksi PenggemarSpoiler : Cuando un demonio desea a una mujer no descansará hasta tenerla, es simple pero cierto. Pero, ¿Acaso esos ojos rojos que la visitaban cada noche querían decir que...? Hinata miró su vientre y después acarició el pelaje del zorro. En una di...
