Capitulo XXIII

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Bill respiro frustrado mientras fruncía el ceño y se alejaba de la sala, el elevador se abrió y la hermosa Natasha entro moviendo sus caderas.

— Hola cariño — sonrío la chica mientras se acercaba.

—Hola...— dijo el rubio algo cortante.

—Pareces cansado cielo...—dijo Natasha mientras se acercaba, sentándose en sus piernas y besando sus labios cortamente. —¿Quieres un Martini?

—El mío doble...— dijo Bill mientras suspiraba.

— Ya se está preparando... — dijo ella mientras lo observaba y acariciaba de forma lenta el pecho del rubio. — Porque yo sí, llamare a Will — dijo, como si el de cabello azul; hermano del demonio sobre el que estaba sentada; no fuera nadie de relevancia. — Tengo algo, que te va a encantar...— le dijo y saco una pequeña caja color crema, cuando la abrió, noto una campanita dorada, y la hizo sonar — Will...— la sacudió —¡Will! — le dijo ya un poco más alto. — ¡Will! — exclamo casi chillándole.

El peli azul se acercó y alzo las cejas cuando Natasha sonrió con suficiencia.

—¿Si, diga? — pregunto algo molesto, con sonrisa fingida.

—Dos martinis, y que el del señor Cipher sea doble. — dijo acariciando el cabello de Bill con una sonrisita, besando su cabello, Will miro a su hermano, claramente ofendido. ¿Él ahora era "el criado de la casa"?

—Will, por favor, ya me dio Migraña...— dijo con una mueca mientras señalaba su cabeza, ignorando un poco a la chica que se movía sobre él, Will se alejó sin decir absolutamente nada. — Ya les dije — soltó sin rodeos, y había que ser estúpidos como para no notar que Natasha estaba ansiosa por escuchar eso, y ahora quería saber la reacción de los dulces; sarcasmo; hijos de su prometido.

— ¿En serio? ¿Y...? ¿Qué dijeron? — preguntó ella mientras se acercaba a él, claramente ansiosa.

—¡Se pusieron como locos! ¡Gritaron en holandés! ¡Ni si quiera sabía que hablaran holandés! No sé que tienen...— dijo el rubio algo exaspero.

—Ay, Bill...su reacción es muy natural cielo, creen que papá se casara con una colegiala, yo me preocuparía si hubiera actuado de otra forma — dijo Natasha, mientras acariciaba el pecho del rubio — escucha, ¿Por qué no hablo con ellos? Se que no soy su madre, pero...podría intentarlo. — dijo la mujer con una pequeña sonrisa.

—Creo que están algo sensibles por la noticia...— dijo el demonio algo fastidiado mientras Natasha besaba todo su rostro.

—Por eso creo que es el momento indicado, debemos de romper el hielo...— le dijo la chica pelirroja mientras sonreía. — Abre tu camisa...me gusta mas así, me recuerda al tú rebelde...— le dijo sonriendo.

La chica camino al cuarto de los "niños" primero, paso por el de Hayleen descubriendo que no estaban ahí, así que se dirigió al de los dos chicos, tal vez ahí estuvieran.

Se sintió satisfecha cuando noto que estaban ahí, los tres sentados, mientras On Melancholy Hill sonaba por la habitación y ninguno decía algo.

—Toc, toc, ¿Puedo pasar?

—Claro...

—Ya que...

—La noticia de nuestra boda les cayo en el hígado, ¿No?

—Así es...

—Oigan, no he olvidado lo que es tener su edad...mi primera pareja la tuve a los 11, casi 12 — sonrió — Es una maravillosa edad, sientes que ya eres todo un adulto, pero aun que no lo crean, están a nada de vivir el verdadero amor...— dijo Natasha mientras los miraba. — Ya lo veras Teddy

Juego de gemelosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora