XXII

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– mamá sólo me dio un abrazo –

– no hablo del abrazo nena, se atrevió a llamarme señora. Como si fuera una señora canosa y no nena estoy muy, pero muy lejos de ello –

– si mamá, eres una guapura – expresó al darle un beso en la mejilla –

[horas después, cerca de la media noche]

(...) Karlie había dejado la ventana de su habitación abierta, puesto a que Damián no aparecía desde que bajaron del bosque.

Cansada por el ajetreo del día, ella se dispuso a dormir, cuando de la ventana entró una fuerte ráfaga de viento a su habitación

– ¿Eres tu Damián? – preguntaba mirando alrededo... – Damián no me asustes – mencionó al no recibir respuesta –

(...) temerosa al no escuchar respuesta de Damián se acercó lentamente a la ventana.

Mirando fijamente al frente daba pasos cortos, procurando no hacer ruido. Al estar por llegar a la ventana, nuevamente entró un ráfaga de viento que la hizo retroceder. Asustado por ello esta vez decidió correr hacia la ventana y cerrarla lo más pronto posible.

Cerro los ojos, respiro profundo contó hasta tres, y apenas abrirlos corrió directo a cerrar la ventana – lo logré – anunciaba contenta

– ¿Qué lograste? – escucho preguntar a sus espaldas

– deja de asustarme idiota – pronuncio al darse vuelta

– no hice nada –

– ¿Entonces que fue todo eso? –

– ¿Qué cosa?... En cuanto llegue te vi parada ahí sin hacer nada, supuse que estabas pensando así que entre sin hacer ruido. Entonces tú corriste como maniática hacia la ventana –

– ¿Pero por qué tardaste tanto? –

– me quedé en ese lugar esperando a que regresará ese tipo. Hay algo oculto dentro de esa cabaña y ese sujeto es quien debió haber hecho algo para evitar la entrada de demonios allí –

– ¿Podría ser que el oculta un objeto sagrado? –

– tal vez, pero no pude ver nada desde allí afuera. Debido a que tú eres la única que pudo entrar, dime si viste algo extraño –

–... pues, no había nada fuera de lo común. Además no pareciera como si ocultara algo. Si ese fuera el caso, él jamás habría invitado a entrar –

– lo dudo, al ser como tú dices, él no tendría su cabaña cerrada a entes malignos como yo –

– tal vez debe ser muy supersticioso –

– debemos volver y averiguar lo que oculta –

– será otro día porque estoy muy cansada – dijo al meterse en cama –

– de verdad que eres muy floja ¿Dónde está "minino"? –

– se lo llevó Dave –

– ¿Cómo? –

– estaba aquí esperando cuando llegue, entonces se lo llevó – mencionó somnolienta

– ojalá no se lo hubiera llevado – susurro levemente

– si te encariñaste con "minino", le puedo pedir a Dave que te lo preste –

– pensé qué estabas cansada para seguir hablando... -

– lo estoy – afirmó... – pero alguien no se calla para que pueda dormir – mencionó sarcástica –

– ¿Yo? –

Un viaje infinito [borrador] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora