Capítulo 10

7K 897 102
                                        

—¿Qué se supone que vamos a hacer con todos esos bebés? — pregunta mi madre casi al borde de la locura.

—Escucha, mamá, sé lo loco que esto parece, pero si no quieres hacerme el favor de conservarlos aquí por ser mi madre, tendrás que hacerlo por disposición de Dios.

Entro a la habitación donde dejé a todos los niños, y veo a Kate junto con Jason y Brian.

Están como locos de un lado a otro, mientras todos los niños arrasan con todo lo que pueden comerse.

—Volviste — denota Kate mirándome.

—Lo siento... — me disculpo entrando y cerrando la puerta detrás de mí.

—Esto es una locura, Lía, no... no puedo con todos — dice tomando un frasco vacío que flotaba en el aire —, ¿todos hacen eso? ¿Todos mueven cosas?

—Bien, cálmate. Siento que tuvieras que hacer esto, pero era necesario.

—¿Todos son como Angelus? — pregunta Jason con uno de los niños en los brazos. Ambos se ven tranquilos. Como si Jason no se estresara como ellos y el bebé fuera calmado.

—Así es, pero son más chicos que él... unos meses nada más.

—¿Qué vas a hacer con todos estos niños? — pregunta Brian.

—Sólo tenía que encontrarlos, ahora... no sé muy bien. Luzbel ha ido con papá a avisarle sobre ellos. Pero, de igual manera no se quedarán por mucho aquí.

—¿Y Angelus? — pregunta Kate.

—Se irá conmigo pronto.

La noticia parece no caerles muy bien, pues me miran los tres.

—¿Te lo llevarás? — pregunta de nuevo —, arriba... ¿con ustedes?

—Así es. Angelus... — comienzo sin saber muy bien cómo decirles esto sin que se sientan mal. Y él aparece frente a mí entonces, extendiendo los brazos par que le cargue —. Angelus es mi hijo a ojos de papá. Mío y de Luzbel. Ambos decidimos hacernos cargo de él, hacernos cargo formalmente, es mi hijo, y cuanto terminemos de arreglar todo lo pendiente aquí, él irá con nosotros.

—¿Sólo te lo llevarás y ya?

—Escucha. Yo sé que posiblemente les parece un poco egoísta de mi parte, se han encariñado con él, y lo comprendo bien. Pero él no puede quedarse aquí, de verdad no puede. Aunque yo quisiera dejarlo con ustedes hice un trato con papá, y no puedo sólo no cumplirlo porque ustedes se molesten. Además, eso no sería conveniente, ya se los dije. Uriel lo quiere, y éste es el lugar más vulnerable para el niño. Si va con nosotros, Uriel simplemente no podría recuperarlo.

—Lía tiene razón, Kate — interviene Jason con su típica serenidad —, no sólo es peligroso para él, lo sería para todos. Ninguno podría protegerlo de Uriel.

—Bien, es cierto — acepta —, ¿prometes venir a vernos?

—Obviamente, vendré siempre que pueda.

—Está bien... ¿ahora qué hacemos?

—No tengo idea... — confieso —, sólo esperaremos a Luzbel.

—De acuerdo.

—No debe tardar tanto.

—Espero que no, esto es bastante difícil.

—Los niños no se ven muy bien... — observa Jason.

—No lo están. Acabamos de sacarlos de un lugar que lleva meses abandonando. Son solo niños, no sé cómo han subsistido tanto tiempo solos.

Edén Donde viven las historias. Descúbrelo ahora