XXIII

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Los tres meses se cumplieron y quedé sin mancha en mi cartilla criminal, durante ese lapso conocí a más personas con las cuales cree un buen lazo entre ellas el abogado Chen y buen chico de nombre Lay, bueno al menos así suelen decirle, ellos dos eran una buena dupla que sin duda quería que se mantuvieran a mi lado por mucho tiempo pues eran una buena amistad, pero eso no es todo mi novia, si digo mi novia por que ya por fin lo es esa es una de las grandes noticias y la segunda es que ella ya recuperado su vista, ahora su sonrisa alumbraba mis días, ella era realmente alegre a cualquiera contagiaba su alegría, no era ni la sombra de lo recordaba en la Universidad.

Llevábamos ya dos meses viviendo juntos, desde que su mamá se había ido a Australia por cuestiones de trabajo, no sé si era muy pronto pero no quiero perder más tiempo en lo que deseo hacer y en mis planes de vida, en los cuales por supuesto (T/n) estaba incluida.

—Lay necesito preguntarte algo.—Hable con algo de nervios.

—Claro, suéltalo ¿Qué es?—Verso totalmente relajado.

—¿Tú cuándo le propusiste matrimonio a tu esposa?—Acote relajado está vez.

—Se lo pedí al año de ser novios ¿Porqué? No me digas qué...—Habló con una sonrisa en rostro, codeandome un poco.

—¿Tanto? Entonces tú crees que sea muy pronto para pedírselo.—Musite con intriga con ojos de cordero a medio matar.

—Vamos hombre, relájate... Mira todos tenemos nuestro tiempo así que no hay un "tanto" ni un "menos", si tú sientes que es el momento no debes dudar en lo que sientes y hacerlo.

—Tengo muchos nervios Lay, ¿Sino acepta? Yo sé lo que quiero pero y si ella no quiere.—Apoye mi mentón sobre el dorso de mi mano después de hablar.

—Pero Park, sé que llevamos poco pero no te había visto tan preocupado, esa chica enserio a de ser especial e importante pero déjame que decirte que uno siempre tiene el 50/50 incluso si ambas partes están muy enamoradas, así que bro... El que no arriesga no gana.—Verso lo último con una sonrisa en su rostro, dándome ligeras palmadas en el hombro.

Luego de las palabras de Lay suspiré aliviado y un poco más relajado, terminamos de beber el café y él se encamino a su casa al igual que yo dónde me esperaba mi tal vez futura esposa, llegué a casa con las manos llenas de lo que más le gustaba a ella.

Cuando entré por la puerta ella me recibió casi que saltando a mi parecía un pequeño koala, lo cuál me hizo sonreír y acto seguido abrazarla llevándola hasta la barra de la cocina, sentada una vez ahí le tome del rostro besando sus labios con lentitud mientras la mano libre se colocaba en su cintura, luego de unos segundos más de aquel beso ella se separó.

—¿Dónde estuviste casi toda la tarde, Chan?—Preguntó con ligero mohín en sus labios, el cuál me causo gracia.

—Estuve con Lay, amor y nada más fueron dos horas, las cuales fueron muy cruciales.—Hable con una risa leve al final.

—¿Qué fue eso tan crucial, Yeol?—Habló haciendo sus ojos desaparecer.

—Eso no te lo puedo decir, es... Digamos que una sopresa.

Luego de charlar, entre risas y juegos, tuvimos una cena muy agradable aún sin estar casados vivir juntos era lo mejor de todo, después de haber terminado de asear la cocina ella me pidió ir a la playa aún el reloj marcando las once y sin chistar acepte de por sí no teníamos nada que hacer en la casa a excepción de dormir, así que nos dirigimos con una pequeña mochila que hicimos a la playa era realmente hermoso la luna se veía imponente y brillaba más que nunca era un escenario maravilloso aún más con la compañía de ella.

Así nos dieron las 2 de la madrugada sin mentir no sentimos las horas pasar, al cabo de unos minutos más regresamos a la casa algo cansados pero satisfechos con gana de tomar una ducha así que le ofrecí bañarse primero de todo lo que llevábamos jamás la había visto desnuda, de un beso no tan casto no pasábamos pero al escucharle decir aquello mis ojos se abrieron como plato creando qué pasará saliva de manera un poco gruesa.

Blind LoveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora