Capítulo Tres

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Un lugar oscuro.

12 de septiembre del 2019. Jueves 11 pm.

Carter Mitch había planeado sus vacaciones un mes entero. Su sobre protectora madre lo había bombardeado con negativas tantos años que el hecho de haber conseguido por primera vez, que lo dejara ir con sus amigos a una excursión debía ser motivo suficiente de festejo.

Pensó que tal vez tuviese que ver con que su cumpleaños estuviese cerca. Los dieciocho no se cumplen todos los días. O quizá simplemente la menopausia ya la esté afectando. Cualquiera sea la causa, él no pensaba desaprovecharla.

El bosque de Newborough siempre ha sido famoso por la zona. Sus innumerables historias de terror tenían al pueblo entretenido siempre en las reuniones familiares y salidas vespertinas. Tenía pensando acampar ahí toda la noche esperando toparse con la mínima actividad paranormal que fuese. Estaba seguro que lo conseguiría. Él y su grupo de frikis obtendrían un video deslumbrante con el que Youtube explotaría en visitas y posteriormente, se volverían ricos. Era un plan magnifico.

El día por fin había llegado. Se embarcaron a lo que sería la aventura de sus vidas. Podrían apostarlo. Pero el mundo estaba lleno de peligros y lo que encontrarían más allá de la oscura noche de Gales, nunca pudieron haberlo predicho.

Mientras sus amigos preparaban la tienda, Carter decidió dar una vuelta por el bosque. Las ramas crujían bajo sus pisadas y los pequeños insectos se encontraban en pleno concierto nocturno. Era naturaleza pura. Divisó un riachuelo a lo lejos alumbrado por la luz de luna. El satélite natural pese a pasar por su fase creciente, tenía el brillo suficiente para darle el toque perfecto al ambiente.

Se acercó hasta la orilla y enjuago su rostro. El agua estaba bastante fría y por un minuto hasta pensó beber un poco pero se detuvo. ¿Y si tuviese bacterias? No podía volver enfermo. Su madre lo asesinaría. Bueno, lo haría de todas formas cuando supiese del pequeño tatuaje que descansaba sobre su pecho. Se estiro la camisa que llevaba puesta y lo observó. Dos serpientes se encontraban entrelazadas entre sí, formando un extraño círculo. 

No recordaba habérselo hecho

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No recordaba habérselo hecho. Pensó que tal vez había sido la semana pasada en aquella fiesta de los Stevens cuando él y su primo decidieron pasarse con el alcohol. Lo había descubierto después de esa noche, de todos modos. Ciertamente, tenía las escenas en blanco de aquella vez y de lo único que se encontraba seguro era del internado al que asistiría si la dichosa marca saliese a la luz.

Dispuesto a volver con sus amigos, retomo el camino que había seguido pero esta vez no escucho sonido alguno.

Posiblemente hasta los insectos tengan una hora para dormir pensó. Aunque sonara estúpido.

Si. Había llegado hasta allí solo, pero el ambiente ahora parecía diferente. Quizá haya ido al bosque en busca de algo terrorífico, pero solo no lo pensaba conseguir y muerto no le serviría el dinero en lo absoluto.

Ignoro el miedo que empezaba a instalarse en su cuerpo y continúo hacia su destino. Era una pena que no fuese lo mismo que él creía, las cosas ya estaban escritas para Carter desde hace siglos.

Apresuro el paso hacia la tienda que había dejado atrás con anterioridad y cuando empezó a ver una fogata a lo lejos pensó que había regresado junto a sus amigos.

Un destello de alegría se hizo notorio en sus ojos, que brillaban más que el fuego que veía. Pero como dije, el mundo era un lugar oscuro y aquella noche sería solo el comienzo de todo.  

Dejavú PAUSADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora