Capítulo Once

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La pequeña y su guardián.

Año 45d.C - Britannia

La gran tormenta se había apoderado de toda la isla. No había un solo rastro de vida humana por las calles, cualquiera con sentido común no se atrevería a salir con un clima tan catastrófico como el que había decidido instalarse aquel día. Toda la población entera se encontraba segura, cada una dentro de su propia choza. Bueno, toda la población excepto dos niños en particular.

¡Vamos Genevieve! Solo tienes que saltar exclamaba el pequeño de cabello oscuro, intentando que su amiga se atreviera a cruzar el pequeño rio improvisado que había generado la lluvia.

Sabes que no sé nadar, Damon respondía temerosa la niña de ojos café. Sus diminutas manos arrugaban su vestido con fuerza, dejando en evidencia el miedo que sentía.

Y tú sabes que si caes, saltaré a salvarte.

Aquello la había tomado desprevenida. Quizá no había sido la primera vez que él le dijera cosas como esa. Siempre había estado atenta a ella y eso le gustaba, pero aun así nunca dejaba de sorprenderla. Si no hubiese sido por las ráfagas de viento, probablemente él hubiese notado el rubor que subía por las mejillas de ella tras aquellas palabras.

La niña tomo un suspiro bastante profundo y finalmente salto. Su grito se mezclaba con el sonido de las fuertes gotas que caían con rabia contra el suelo. Ni siquiera recordó en qué momento había cerrado los ojos y no se atrevía a abrirlos por si se diese cuenta que había muerto.

Ya deja el drama Genne. Estas a salvo su amigo había aminorado la caída. La sostenía delicadamente sobre sus brazos como si en cualquier momento ella se fuese a romper.

Genevieve abrió lentamente los ojos y vio el rostro de Damon bastante cerca. Demasiado. Si el salto suicida no la había paralizado por completo, observar a su amigo desde una distancia tan corta en efecto la había dejado en shock.

Los soldados no tardarán en llegar. Debemos apresurarnos. carraspeo ella, en un intento de reconfortarse.

Esa mañana habían decidido escapar del pueblo. Sus deseos de explorar no podrían ser detenidos jamás, ni siquiera por una catástrofe climática. Las clases de magia de ella y las clases de combate de él, nunca les daba el tiempo suficiente para desarrollar su niñez como cualquiera. Tenían responsabilidades y no podían ignorarlas. Pero en un día así, donde todos se tomaban un descanso, no podían desaprovechar la oportunidad.

Cuando me convierta en capitán, podré escoltarte a donde sea y no tendrás que preocuparte por nada. Podremos explorar con gusto.

Creo que sueñas demasiado, Damon.

Ya verás que sí. Yo te protegeré Genevieve.

Aquello más allá de todo, sonaba a una promesa. Ella podía sentirlo y no dudaba en ningún momento que él lo cumpliría. Le sonrió con delicadeza y volvió a ponerse de pie lentamente. Debían apresurarse si querían llegar más lejos. Pero ya era demasiado tarde.

¡USTEDES DOS! ¡QUEDENSE DONDE ESTÁN! gritaba un hombre a lo lejos seguido de un sequito de soldados.

Damon tomo la mano de su amiga y corrieron en dirección contraria lo más rápido que podían. Si esos hombres llegasen a alcanzarlos su pequeño plan se había ido a la borda. No tenían ni idea que efectivamente su plan ya había llegado a su fin.

¿A dónde creen que van? un hombre fornido los esperaba del otro lado, cerrándoles el paso. Estaban acorralados. A menos que a uno de ellos le creciera un par de alas en ese instante, ya no podrían salvarse.

Tío Caleb ¿Qué haces aquí? el pequeño retrocedió por instinto. Que el capitán se haya tomado la molestia de salir a buscarlos solo significaba que el castigo que tendrían sería realmente serio.

Genevieve se mantenía en silencio. Sabía que no podía ir contra las palabras de Caleb, porque solo les traería más problemas.

Lo esperaba de Damon pero no de usted, princesa. ¿Qué es esta irresponsabilidad?

Ella agacho la mirada. Comportarse con etiqueta todo el tiempo era un martirio, pero algún día la responsabilidad de todo el pueblo caería sobre sus hombros y no podía tomarlo a la ligera.

Princesa Genevieve, acompáñenos uno de los soldados tomo su brazo y ella ni siquiera se esforzó en zafarse. Evitaba voltear hacia su amigo, puesto que ya había dejado caer unas cuantas lagrimas y por más que estas se mezclen con la lluvia sabia de sobremanera que él las notaria.

El niño sin embargo intentaba salirse del agarre de su tío, quien lo sujetaba con ambas manos mientras esperaba que la niña se perdiera de vista y una vez que eso sucedió sacudió a su sobrino y lo lanzo al suelo.

Escúchame Damon, jamás te convertirás en capitán si sigues comportándote como un rebelde. le dijo con total fastidio. Su trabajo no consistía en ser un simple niñero. No era la primera vez que lo enviaban a solucionar travesuras como esa y ya estaba cansándose.

Caleb no entendía como dos niños podían causar tantos problemas. Si por él fuese prohibiría todo tipo de diversión y los mandaría al calabozo sin cenar cada vez que rompían las reglas. Pero de momento solo podía ser una simple fantasía.

En ese instante, escucho los lamentos de Damon y su enojo aumento con creces.

Eres patético. LEVÁNTATE ¿¿Así piensas convertirte en un capitán?? Me das pena.

Damon intento dejar de llorar. Volvió a fijar su vista hacia donde ella se había marchado. Su tío tenía razón en un punto. Necesitaba ser más responsable si quería cumplir su objetivo algún día y para lograrlo necesitaba dejar de distraerse. Y ella era su mayor distracción.

Sacudió su camisa llena de barro y dejó que el agua que caía, sacara el resto. Había tomado una decisión. Dejaría los juegos y haría realidad su sueño, así podría estar con ella sin que nadie se entrometiera nunca más.

—Nos vemos luego, su majestad. — susurro finalmente para sí mismo más que para ella. Y volvió al pueblo acompañado de su tío.

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Un capítulo corto, pero capítulo al fin. 🤪❤

El próximo será contado desde la perspectiva de Daian. 😲😲💥💥

¡Nos vemos en la prox actualización!

By: Koala_teeth

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