No olvides. Parte 2

13.1K 1.2K 181
                                        

Su mirada estaba entre las personas de blanco frente a él y al hombre en sus brazos. Lan WangJi estaba herido, había estado defendiendo a Wei WuXian de los cultivadores que habían invadido los túmulos funerarios, su hijo estaba escondido en uno de los árboles donde solían jugar a las escondidas, mientras el niño no escuchara a sus papás llamarlo o le diera hambre, entonces se mantendría seguro, sin Wen Qing o Wen Ning el niño no tenía otra opción que esconderse. Los restos del Clan Wen se habían entregado por el bien de su familia y aún así las sectas iban a hacer un asedio contra el temido patriarca Yiling, al enterarse de eso el segundo Jade salió de su secta para ir a encontrarse con su pareja e hijo, para ese entonces Wei Ying aún seguía en shock por la muerte de su querida Shijie. La mujer había muerto por salvar a Wei Ying quién la vio morir, teniendo una última sonrisa de su querida hermana.

—WangJi.

La voz de su tío resonó en el lugar, el segundo Lan aferró aún más a Wei Ying en sus brazos, temiendo que alguien se lo arrancará, temiendo verlo por última vez. Lan WangJi miró con sus ojos dorados a su tío, el hombre estaba con sus típicas ropas blancas, su rostro tenía el ceño fruncido y sostenía su espada, a un lado de él estaba su hermano quién había intentado convencer a todos de detener eso. Lan XiChen quería que todos escucharán la explicación de su hermano pero ninguno de los ancianos lo escucharon.

shushu.

—WangJi sueltalo y regresa a Gusu.

-me quedaré aquí con Wei Ying.

—¡Desobedecer a las reglas no es algo que harías! ¡¿Vas arruinar tu vida por un cultivador demoníaco?! Lan WangJi esto debe terminar ahora.

—Lan.... Zhan....

La suave voz rota de Wei Ying llamó la atención Jade menor, Lan WangJi apartó la vista de su tío para concentrarla a Wei WuXian y así comenzando a pasarle energía con la esperanza de sacarlo de ese trance, anteriormente el cultivador demoníaco regresaba a la realidad durante períodos de tiempo, no obstante de un momento a otro regresaba a un estado como el de ahora. Lan WangJi sabía que no podía dejarlo en ese estado, no cuando todo el mundo iría por su cabeza, además tenía que proteger a su hijo, no podía dejarlos.

¡Tú!... —estaba tan enojado al ver a su sobrino cumplir el mismo error que su padre. Lan QiRen alzó la espada nuevamente para dar comienzo a la segunda ronda. —por haber roto las reglas serás llevado de regreso al Cloud Recesses donde serás castigado de acuerdo a las reglas rotas.

Los ancianos comenzaron a atacar, la cueva se lleno entre música y sonidos metálicos, el olor de la sangre de los cultivadores de la secta Lan invadió el lugar, los gritos de la lucha resonaban. Lan WangJi había luchado con todo lo que tenía sin remordimiento de lastimar a los ancianos de su secta, sin miedo a defender a su persona más amada, intento hablar, intentó con todo su ser decirles que Wei Ying era su esposo, que tenían un hijo pero nadie escuchaba, nadie creía que Lan WangJi, el gran Hanguang'Jun estuviera a favor del patriarca Yiling, para su secta el segundo maestro Lan había sido hechizado y debían liberarlo. Al final, Lan WangJi había caído de rodillas, estaba cansado, su energía espiritual estaba casi al límite, al igual que su energía física, mirando a los ancianos se sintió impotente, sin decir nada miró a su lado, a unos cuantos metros de él. Sus túnicas blancas yacían entre sangre y polvo, de rodillas intentó llegar a su amado pero su cuerpo fallaba y terminó por caer al suelo, su respiración era pesada, su visión estaba nublada tal vez por el cansancio o tal vez por las lágrimas acumuladas, suavemente estirando su mano llegó a la de Wei Ying, los ojos de su amado eran opacos, su tez era tan pálida que reflejaba la situación en la que estaba, el hombre de negro movía los labios hablando a su esposo. Lan WangJi encajó su mano con la ajena y la cerró, la cálida energía espiritual que le quedaba fue transferida a su pareja, sintió como él agarre fue correspondido y una lágrima traicionera había escapado, con el cuerpo herido y cansado miró al hombre en el suelo, repitiendo su nombre una, otra, y otra vez.

Bu WangDonde viven las historias. Descúbrelo ahora