Pequeñas historias, pequeños fragmentos que unen a un pequeño detective y un travieso ladrón en distintas situaciones.
Pequeña colección de One-Shots. Se aceptan pedidos para capítulos, algunos estarán conectados otros no.
La sala que exhibía el último sello del emperador se encontraba llena de policías como siempre. Cosa que facilitaba las cosas.
-Ah, inspector, ¿Dónde se mete usted en un momento tan importante? –Pregunto uno de los detectives a cargo de la seguridad.
- ¡Donde quiera que vaya es mi problema! –Respondió con tono agresivo, empuñando su arma, desconcertando a todos.
-Inspector... -Mientras Kaito se encontraba bajo la caja de cristal que exhibía la joya. Cautelosamente sacó su mano para intentar tomarla sin que nadie se diera cuenta.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
- ¿Dónde estará? –Movía su mano de un lado a otrointentando ubicar la joya, hasta finalmente la tomó, llamando la atención delinspector Nakamori. Quien sin dudar disparó contra la estructura, sacando aKaito a la superficie bastante asustado.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
- ¿¡Kaito Kid!? –Nadie se lo esperaba. Ni siquiera el mismo Kid.
-Oh, esto pinta feo –Sin perder el tiempo, activo sus patines y salió disparado. - ¡Bah, este caso... a saltar! –Esquivaba a los policías sin dificultad alguna.
- ¡Que no escape! –Bramó Nakamori. Todo iba bien a pesar de los extraños acontecimientos. Sin pensar siquiera que Shinichi Kudo lo estaba esperando sobre la torre de Tokio, con un muñeco vudú preparado.
- ¡Fuera de mi camino! –Advertía Kid a toda velocidad en sus patines, nadie se movió, pero Kid se las arregló para saltar sobre ellos y emprender huida hacia las escaleras.
- ¿Pero qué demonios están haciendo? –Nakamori intentaba seguirle el paso. -¡Deténganlo, dispare, no importa! –Gritaba.
- ¿Disparar? -Preguntó un oficial desconcertado.
- ¡Pueden! –Confirmó sacando su arma y comenzando a disparar. Kaito esquivó sin problemas, pero su actitud era bastante extraña.
- ¡Qué extraño! ¿Por qué el inspector hoy se comporta como un animal? –Pensaba extrañado.
- ¡Llegó la hora! –Shinichi había clavado una estaca con un martillo de madera sobre el muñeco que tenia de Kaito.
- ¡Bang, bang! –Exclamó el inspector y un fuerte dolor en el pecho hizo sobresaltarse, Kaito se desplomó hacia las escaleras, haciendo creer a todos que le había dado.