Jack estaba enloqueciendo, faltaba una semana para el cumpleaños de Elsa y no tenía la menor idea de que regalarle.
Estaba en su casa con su mejor amigo Hiccup, quien intentaba darle ideas.
Ambos estaban sentados en el sillón jugando una guerra de pulgares
- Una mascota
- No ya tiene una lagartija azúl.
- Ropa
Hiccup ganó la primera ronda.
- Es muy quisquillosa con su ropa, cuando va de compras tarda horas y solo salé con unas cuantas cosas.
- ¿Te ha obligado a ir con ella de compras?
- No, cuando aún no seguíamos se me ocurrió seguirla me pidió que me fuera porque me iba a aburrir pero yo como el tarado que soy me quedé.
- Accesorios.
- Tal vez
Jack ganó la segunda ronda.
- Algo electrónico
- No es fan de la tecnología
- ¡Oh que la chihuahua! ¡Entonces qué le gusta!
Por su desesperación Hiccup soltó su mano de la guerra de pulgares.
- Yo obviamente, pero no sé que darle.
Hiccup bufó.
- Regálale un peluche de ti o algo así, ¿No tiene pasatiempos acaso?
Jack empezó a recordar, en una de sus citas de hace poco habían ido a patinar y los patines de se rompieron.
Ya sabía que regalarle.
- Ven vamos-
- ¿A dónde?- Hiccup agarró su chamarra y empezó a seguir a su amigo.
- Al centro comercial.
- ¿Por qué tengo que ir yo?
- Porque yo no tengo auto y tú sí, ahora mueve tu trasero y llévame al centro comercial.
Al llegar Jack escogió unos patines para hielo celestes, le encantarían a Elsa.
Una vez más estaba en los vestidores alias su oficina, cuándo tres de los jugadores del equipo se acercaron a él.
- ¿Pasó algo muchachos?
- Sí, escuchamos de las porristas que la señorita Arrendell estará de cumpleaños el viernes, ¿Ya tiene su regalo?- habló el mismo jugador que se encargó de dar la clase de cómo ligar la vez anterior.
- ¿A caso se van a meter en todos los pasos de mi relación?
- No en todos, pero este es importante.
Jack rodó los ojos.
- Sí ya lo tengo.
- ¿Qué es?- preguntó ahora otro de los jugadores.
- Unos patines nuevos, le gusta patinar.
- Muy bien, muy bien, ¿Nada más?
- ¿Cuánto dinero gastan ustedes en regalos?- habló Jack impresionado, ellos eran los mayores de la escuela y tenían dieciocho años, él a esa edad apenas y llevaba dinero para su pasaje.
- Ese no es el punto, si le gusta patinar puede que alguien más le regale algo relacionado restándole encanto a su regalo, tiene que darle otra cosa aunque no sea muy costosa pero que tenga algo relacionado con ustedes dos para que nadie más pueda compararse con su regalo- ¿De dónde diablos salieron estos chicos? Se preguntó Jack.
Pero tenían razón, no sabía si ella ya se había comprado otros patines o sí alguien más sabía de su falta de ellos.
Se puso a pensar, recordó que una vez le dijo que quería usar uno de esos signos de pertenecía y que lo intentó con sus amigas y algunos de sus ex pero que siempre los perdían y eso la desilusionada mucho. Jack podía llegar a perder la cabeza de no ser por qué la tenía pegada al cuerpo pero eso iba a cambiar con esto.
- ¿Y bien?
- No tengo que decirles que es, ahora chu a sus clases.
Ahora tenía que comprar otra cosa.
****
Nota: en el capítulo anterior hice un pequeño homenaje a la película "El secreto de Adeline"
ESTÁS LEYENDO
Solo Otra Historia Jelsa
Randompequeños fragmentos de la vida amorosa de estos dos. No esperes algo profundo porque no lo vas a encontrar, esto es solo para pasar el rato.
