Capítulo 2

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-Señores pasajeros, hemos llegado a destino. -La voz de la azafata resuena en el avión.

Estaba tan cansada con el tema del funeral y demas cosas que me quedé dormida durante todo el viaje. Por fin una nueva vida, nuevos aires.

-Disculpe señorita, tiene que bajarse del avión. -La azafata me sacó de mis pensamientos. Miré a mí alrededor y sólo quedaban cuatro personas dirigiéndose hacia la salida. Asentí con la cabeza y me desabroché el cinturón.

Tomé mis maletas y caminé, pero como soy tan torpe me tropecé con mis propios pies y caí. 

-¡Oh!- exclama a azafata-. ¿Se encuentra bien, señorita?

-Me acabo de caer, casi me doblé un pie, pero supongo que estoy bien. -Respondí lo más sarcástica que pude.

Me levanté frustrada y agarré mis maletas y salí del avión. Me sentía agitada.

Deberías hacer dieta, Megan. Deja de comer tanto helado. Un poco de ejercicio no vendría mal... Hm no, mejor no. ¡Viva la comida!

Comencé a buscar un taxi para irme. Mientras esperaba, por fin un taxi aparece. Le dije la dirección y comenzó a conducir hasta el departamento. El taxista era bastante mayor, se veía que era un buen hombre.

-¿Eres nueva en este pueblo, no?- Me mira por el retrovisor.

-Eh, sí.

-Te llevarás una gran sorpresa con éste pueblo. Aquí hay... -el sonido de un claxon lo interrumpe. ¿A qué iba eso? ¿Qué me quiere decir con eso?

Fruncí el ceño. -Disculpe, ¿qué está tratando de decirme?

-Nada, olvídalo niña. -Sacudió su cabeza en forma de negación. 

Al llegar el vecindario estaba completamente abandonado, sólo había dos casas. La mía y la de al lado, que por cierto estaba abandonada. ¿Qué clase de vecindario eligió Susan para mí? 

Le pagué al taxista y bajé. Entré al departamento y realmente era hermoso. Las murallas de la cocina y el living eran color mostaza. El living tenía un televisor bastante grande, una mesa ratonera en el medio y alrededor un sillón y dos sofás.

Perfecto para una chica como yo, que está soltera, le encanta comer helado mientras ve películas de amor imaginando que es la protagonista. Perfecto.   

Caminé por el largo pasillo y en el medio había una puerta, la cual daba entrada al baño, doblando al fondo del pasillo había dos habitaciones, una era la mía, la cual ya tenía mis cosas. Y la otra era una habitación para huéspedes.

Susan es muy buena eligiendo departamentos, descartando lo del vecindario horrible.

Caminé hacia el living y me crucé de brazos pensando que podría hacer ¿Ir a averiguar sobre algún trabajo o recorrer el pueblo? Opté por la segunda opción. Caminar un rato me haría bien, sentir estos nuevos aires. 

Al estar afuera mire él lugar con más atención y noté que al frente había un bosque. La casa de al lado estaba completamente abandonada, y el patio estaba repleto de botellas de cervezas, colillas de cigarros y hasta envoltorios se preservativos. Creo que tendré que soportar que personas se embriaguen aquí y tengan sexo.

Mientras caminaba pensaba por qué mi nana eligió esta clase de vecindario para mí, habiendo millones y muchos mejor. También se me cruzó lo que había dicho el taxista al traerme. ¿Éste pueblo no es lo que parece? No entendía a qué se refería con eso. 

Tanto pensar hizo que me desconcentrara por dónde iba. Me perdí, genial.

Me giré sobre mis talones para volver por dónde vine, pero lamentablemente me choqué con un cuerpo.

-¿Pero qué tenemos aquí?- Dice examinándome de pies a cabeza-. ¿Te has perdido, bonita?- Toca mi mejilla acariciándola. Rápidamente la alejé con brusquedad.

Tranquila, Megan. Todo estará bien, el Sr. Grey vendrá a salvarte y luego irán al cuarto de juegos. Sólo respira y tranquilízate.

Me di vuelta para seguir caminando por el otro camino y me choqué con otro cuerpo. Mierda.

-¿A donde vas con tanta prisa linda?  

Él que se encontraba detrás de mí comenzó a oler mi cabello y luego empezó a depositar pequeños besos en mi cuello. Lo cual produjo que se me hiciera la piel de gallina.

-Y... yo debo irme. -Tartamudeé.  Intenté salir del medio de ellos dos pero él que se encontraba en frente mío no me dejó. 

-Oh no, no. Tú no te irás. ¿Sabes? Hueles muy bien y tu piel es muy suave, podríamos jugar a un juego. -Dice en mi oído.

Cerré los ojos con fuerza, mi corazón latía mas rápido de lo normal. Tenía miedo y demasiado. No podía creer que fuera mu primer día en éste lugar y ya me pase algo como esto. No era un buen comienzo. 

-Déjenla ahora mismo si no quieren que les dé una buena paliza. Busquen a otra pero con ella no.

Abrí los ojos para saber quién fue la persona que había dicho eso y me encontré con un chico de cabello negro, tenía pequeñas expansiones en sus orejas y su cuerpo estaba cubierto de tatuajes hasta su cuello. Y sus ojos... sus ojos eran un color el cual no podía definir ahora, parecían negros.

Vaya dios griego vino a salvarme.

**
¡Espero que les haya gustado!

Besosx. 

Great Care [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora