Capítulo 15

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− ¡Me rindo! –dije, tirando el arco.

−A veces pienso que tú quieres que te maten –dice Alex, cruzándose de brazos.

−Que no, joder. ¡Apunto a todos lados menos al corazón!

Había pasado exactamente dos semanas de lo sucedido con Elliot. Todo transcurría con normalidad, en mi trabajo me iba excelente al igual que en el instituto. Con Jackson teníamos una especie de "amistad", aunque algo dentro de mí sentía que yo también le gustaba a él, aunque él lo negara. Después de lo ocurrido Alex insistió en que aprendiera a defenderme de los vampiros con un arco y flechas de madera. Habíamos intentado varias veces y lograba apuntar cerca del corazón, ni siquiera apuntaba cerca de él. Alex había traído un maniquí y en su pecho había hecho un corazón. Durante toda la semana él venía a buscarme para practicar en mis tiempos libres.

−Está bien, tomaremos un descanso –dijo resignado. Le di una sonrisa y me senté en un tronco que se encontraba allí. Nos encontrábamos en el bosque que está enfrente de mi apartamento.

− ¿Te gusta Jackson? –pregunta, rompiendo el silencio que se había formado.

− ¿Por qué lo preguntas?

−Veo la manera en la que lo miras y querida amiga, se nota mucho –se ríe.

−Hm –dije algo nerviosa −. ¿Hace mucho tiempo que vives aquí? –cambié de tema. Él simplemente se rió. Me incomodaba hablar de mis sentimientos con respecto a Jackson.

−No trates de cambiar de tema –dice él −. Por cierto, Jackson me comentó que ya no hay ningún vampiro detrás de ti. Asentí y me paré, mientras que caminábamos para irnos de allí.

− ¿Y tú? Cuéntame algo de ti, siempre hablamos de mí –dije riendo.

Justo antes de que cruzáramos la calle, Alex recibe una llamada. Me hizo seña para que siguiera, asique crucé la calle sin mirar, perdida en mis pensamientos, hasta que escuché un grito de Alex diciendo mi nombre. Miré a mi costado y un auto negro con vidrios polarizados se acerba a mí a una alta velocidad sin intención de parar. El cuerpo de Alex se estrechó contra el mío, tirándome a la acera y golpeándome a un costado de la frente y parte de mi mejilla. Aquel auto se fue rápidamente sin dejar rastro.

Me acerqué a Alex que se tocaba la cabeza con una mano. − ¿Estás bien?

−Yo sí, pero tú no, mírate como te has golpeado. Lo siento, Megan, tuve que empujarte de esa forma, si no te hubiesen matado.

− ¿Estás seguro que Jackson dijo que no hay nadie detrás de mí?

Ayudé a levantarlo y nos dirigimos hacia mi departamento. Podía sentir como la herida en mi mejilla comenzaba a arder. Alex agarró el botiquín de emergencias y comenzó a curarme las heridas, mientras que yo pensaba en lo que había sucedido. ¿Habían intentado atropellarme?

−Hay que hablar de esto con Jackson. Lo que acaba de suceder es grave, Megan −a veces pensaba que no podría vivir mi vida tranquilamente como una chica normal −. Ven aquí –dice Alex, acercándome a él para abrazarme. Lo abracé fuerte, él me besó la frente y nos quedamos así por unos minutos. Si no fuera por él estaría muerta en estos momentos, estoy más que agradecida. Sentía un gran cariño hacia él a pesar de todo. Siempre me demostraba que puedo confiar en él, era como el mejor amigo que nunca tuve.

− ¿Qué te parece si hacemos palomitas y miramos una película?

− ¡Yo elijo la película! –dije, separándome de él −. Tú encárgate de las palomitas –me reí. Asintió y se dirigió a la cocina.

**

La película estaba llegando a su final, había elegido ver Querido John. Alex al principio se quejaba, decía que quería ver una de acción y sentir la adrenalina correr por su cuerpo, estuve un buen rato riéndome por ese comentario.

−No entiendo, ¿se queda con John o no? –se queja Alex −. ¡No pueden dejarla así!

Savannah y John se reencontraron por casualidad y termina ahí, en un abrazo de parte de ambos.

−Por lo que veo te gustó la película –dije, arqueando una ceja.

−He visto mejores –dice −, pero tengo que admitir que estaba buena. ¿Has visto el culazo que tiene Savannah? –dice, mientras apunta a la televisión.

− ¡Eres un pervertido! –golpeé su hombro juguetonamente.

− ¿Qué? ¡Vamos, soy hombre! –se encoje de hombros. Me reí y negué con la cabeza.

Ya eran las 8:00 p.m, las horas pasaban rapidísimo.

− ¿Quieres quedarte a cenar? –pregunté.

−Sí, claro.

− ¿Sabes? En estos días Caroline me estuvo preguntando mucho sobre la carta que me dejó mi nana. Estaba muy insistente en que se la mostrara.

− ¿Y tú le habías contado sobre eso a ella?

−No, jamás le comenté nada a ella sobre eso, ¿cómo podría haberse enterado?

−Pues, no lo sé. Mejor dejemos las preocupaciones para otro día, estamos pasando un buen rato, no lo arruinemos ¿está bien?

Sonreí y me crucé de brazos. − ¿Quién dijo que yo estoy pasando un buen rato?

− ¿No estás pasando un buen rato conmigo? –dice sonriente y juguetón. Negué con la cabeza tratando de evitar reírme −. ¿Ah, no? ¡Ya verás! –se tiró encima mío y comenzó a hacerme cosquillas. Comencé a reírme sin parar, mientras que él seguía haciéndome cosquillas.

− ¡Alex, para, por favor! ¡Que me haré encima! –dije riéndome aún más.

−Repite conmigo: estoy pasándolo genial junto con el guapo de Alex.

− ¡Que no! Que no lo diré.

−No pararé si no lo dices.

−Estoy pasándolo genial junto al guapo de Alex –dije, entre risas mientras me removía en el sofá.

− ¿Perdona? No he oído bien.

Puse los ojos en blanco mientas reía. –Estoy pasándolo genial junto al guapo de Alex.

Paró de hacerme cosquillas. –Qué lástima, seguiré haciéndote cosquillas de todas formas –se encoje de hombros y sigue con lo que hacía.

− ¡Eso es trampa! –dije. Alex iba a responder pero una toz falsa se adelantó. Ambos paramos de reírnos y buscamos con la mirada al que produjo el sonido y, ahí estaba Jackson mirándonos a ambos.

− ¿Interrumpo algo? 

Great Care [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora