Capítulo 5

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-¿Tu crees que me veo bien?- Me pregunta Caroline, mientras se miraba en el espejo de su habitación.

-Estás perfecta, Caroline. 

Elliot estaba esperando hace varios minutos. Ella me vistió a mí, ambas teníamos una falda apretada al cuerpo. Éste estilo no es el mío definitivamente, pero no iría a una fiesta vestida como suelo vestirme.

-Hasta que por fin se dignan de venir- Dice Elliot suspirando una vez que nos ve en la sala.

-¿Vamos?- pregunta Caroline.

-Sí, claro. Creo que esta noche patearé un par de traseros.

Me sonrojé por dicho comentario pero decidí no decir nada al respecto.

Al llegar, todo el instituto estaba repleto de chicos junto con chicas. Algunos bebiendo, otros besándose y demás. Al entrar habían muchas personas, demasiadas. La mayoría de ellas bailando. Habían colocado una barra de bebidas donde estaba el barman.

-¿Quieres algo de tomar?- Me pregunta Elliot por encima de la música.

-Sí, una cerveza. 

Mientras esperaba a que Elliot viniera con la bebida comencé a examinar a cada uno de los que estaban en la pista bailando. Eran demasiados, estoy más que segura que la mitad de ellos no eran de éste instituto. Por alguna razón busqué con la mirada al él chico misterioso que me salvó cuando llegué aquí, pero era demasiado obvio que él no estaría aquí.

-Aquí esta la bebida para la chica más linda de la fiesta. 

Me sonrojé ante su comentario. -Gracias.

-Y bien... cuéntame algo de tu vida.

-¿Mi vida?- suspiré-. Te haré un resumen. Cuando tenía seis años mis padres murieron. Tenía una nana que me cuidaba y hacía los quehaceres de la casa. Ella me adoptó y cuidó de mí hasta hace un mes -me mira sin entender a qué me refería con "hasta hace un mes"-. Ella falleció.

-Debió ser duro... lo siento, no debí preguntar.

-Está bien. ¿Quieres bailar?- Dije tomando de mi lata de cerveza a fondo. Él me mira atento a lo que hacía. Esta noche lo único que quiero hacer es divertirme.

Nos dirigimos entre la multitud que estaba bailando y comenzamos a bailar. Caroline estaba con un chico el cual no sabía quién era. Comenzó a sonar la canción The big bang de Rock Mafia y vinieron muchas más personas a bailar.

Yo bailaba demasiado pegada a Elliot y de alguna forma me hacía sentir bien sacar éste lado de mí, cosa que nunca hice. Digamos que no me defino como ésa clase de chica que suele ir a fiestas y se junta con chicos. Elliot pidió más cerveza y tomamos más, mucho más. Ya estaba comenzando a sentir el efecto del alcohol. Elliot me acerca más a él y me toma de la cintura.

-Quiero besarte. -Susurra en mi oído.

En ese momento no me importaba mucho, ambos nos encontrábamos algo ebrios. Decidí no responderle, pero acerqué mi rostro para también besarlo. Al momento de que nuestros labios se iban a tocar por primera vez, todas las luces y música se apagaron, quedando en la oscuridad. Todos comenzaron a gritar y correr en busca de la salida. Varios de ellos me empujaron haciendo que pierda a Elliot de mi cercanía.

-¡Elliot!- Grité.

Lo que era una fiesta, pasó a ser un caos. 

Caminé sin poder ver en la oscuridad, tratando de encontrar la salida. Maldije en mi interior que justo hoy pasara algo como esto. Las personas seguían corriendo y gritando como locos y yo estaba ahí, dónde sea que fuera. El agarre de una mano en mi brazo me sacó de mis pensamientos.  Comenzó a caminar muy rápido y yo no sabía que quién era, ni hacia dónde íbamos.

-¿Elliot eres tú? ¡No veo nada! ¿Hacia dónde nos dirigimos?

No recibí respuesta. En ése instante supe que no era Elliot quien me llevaba. 

-¡Suéltame, imbécil!- grité.

Los gritos ya no se escuchaban y eso me alarmaba aún más. Sea quién sea que me sujetaba, me colocó contra la pared. No podía ver su rostro, estaba muy oscuro, pero si podía oír su respiración.

-¿Quién eres?

-Tu peor pesadilla.

Al escuchar eso se me hizo la piel de gallina.

-¿Tú eres Megan, verdad?- no le respondí-. Tú eres la niña a la que le mataron los padres. Nosotros no sabíamos que ellos tenían una hija. Tu nana te mantuvo muy bien escondida, eh.

Mis labios no podían articular palabra alguna. ¿Cómo sabía él eso?

La mano de él comenzó acariciar mi cuello. -Que bonito cuello tienes.

Cada vez me asustaba más. Dejó de tocar mi cuello y me golpeó la cabeza provocando que me cayera al suelo. Antes de que cerrara los ojos escuché a alguien golpeando a otra persona, y luego que me llevaban en brazos. Todo se volvió oscuro.

Great Care [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora