13

703 75 120
                                        

Buenas tardes, gente bella! Acá estamos con una nueva entrega de...esta cosa que va tomando rumbo xD comenzamos el segundo gran drama del fanfic, así que espero estén preparados (?)

Como siempre, no me canso de agradecer el gran apoyo que recibo, desde un voto hasta un pequeño comentario siempre ayuda, ni hablar de los extensos xD Muchas gracias!

Sin más, aquí vamos.

--------------------------------------------------

---------------------------------

Sakusa Kiyoomi había podido respirar en paz, finalmente.

Bueno, en realidad no era tan así. Él nunca podría sentirse completamente tranquilo y a gusto mientras aquellas bestias humanas que desconocían el término "espacio personal" y sus implicancias lo rodearan constantemente durante los entrenamientos y los partidos de práctica. Al menos existía la suerte de sólo tener que soportarlos dentro del predio perteneciente al equipo de voley y, si tenía suerte, sólo dentro de la cancha.

Si se apuraba y actuaba con presteza, podía ser el primer miembro en ocupar los baños e higienizarse correctamente mientras los demás "interactuaban", lo que significaba gritos, golpes...y más gritos. Por fortuna para él, aquella actividad solía demandarles bastante tiempo, sobre todo luego de las prácticas. Y ahora, con el campeonato terminado y una temporada que aún no comenzaba oficialmente, podían permitirse relajarse un poco; los días de práctica se habían espaciado y llevaban bastante tiempo libre, por lo que las posibilidades de toparse con ellos se reducía aún más, para alivio de Sakusa.

Hacía una semana, había recibido un mensaje de texto por parte de Hinata; extrañado por la hora del mismo y un tanto preocupado por el cariz que podría tener, lo abrió y leyó con desconfianza para enterarse de que, al menos, uno de los problemas que estaba manejando el equipo se había resuelto satisfactoriamente. Por supuesto, todo había sido a medias, como la mayoría de las cuestiones que manejaban sus compañeros. Hinata finalmente había seguido su consejo y había aclarado los tantos con Miya; Sakusa tendría que haberlo dejado ahí, no contestar aquel maldito mensaje lleno de emoticones de dudoso significado, pero no. Había osado preguntar si, de una vez por todas, todo estaba tranquilo entre ellos.

"Tranquilo" igualmente se refería a "no causar más problemas para el equipo", pero Hinata había malinterpretado sus palabras. Por supuesto, el texto y los emoticones ya no habían alcanzado para que Hinata lograra expresar todo lo que deseaba y, en cambio, habían llegado los audios. Sakusa se tomó su tiempo para oírlos, horas después. Había varios de ellos y su duración superaba los tres minutos. Cada uno. Aún así, el oírlos había valido la pena; Miya la había vuelto a cagar, como siempre, pero las cosas se habían arreglado satisfactoriamente.

Hinata también había aprovechado la oportunidad para comentarle cuestiones personales que a Sakusa le interesaban poco y nada, como la llegada de Tooru Oikawa a Japón. Hinata le había preguntado si lo conocía; claro que lo conocía, se habían topado un par de veces en las nacionales, tanto en secundaria como en la preparatoria. Por supuesto, dentro de su crisis emocional, Hinata había obviado el motivo de su visita; no podía ser posible que aquel otro sujeto integrase un equipo rival, ¿otra cuestión más para preocuparse?

Ya tendría tiempo para averiguarlo. Por el momento, las cosas habían marchado bien. Miya había vuelto a ser el mismo dolor de testículos, Hinata había vuelto a gritar con la misma intensidad, ambos riendo y gritando durante toda la práctica de esa semana. El nivel de tolerancia de Sakusa disminuía por momentos pero, al menos, podía admitir para sus adentros que todo volvía a la normalidad. El equipo jugaba y se coordinaba en un 120%, todos bajo la torre de control que representaba Miya, más egocéntrico e insoportable que de costumbre.

Chacal NegroWhere stories live. Discover now