42.

763 98 36
                                        

Alguna vez...

¿Miraste el cielo hasta tarde?

.

[—Adrien, tengo miedo —se atrevió a confesar, observando como él se vestía con una chaqueta y sacaba un par de maletas de debajo de la cama —¿Estas seguro de esto?

—claro que sí —se acercó para tomar su mejilla, limpiar la lagrima traicionera que había resbalando de los ojos de su amada —todo saldrá bien —acomodo su cabello y unió sus frentes —me aseguraré de que estén bien.

Antes de que pudiera alejarse, Marinette lo abrazo con fuerza y lo hizo caer en la cama a su lado, se aferro a su pecho así como a su calor, permitió que él jugueteara con sus mechones rebeldes y acariciara su vientre.

—estaremos bien —le susurró con una firmeza casi envolvente y paralizante.

—estaremos bien —repitió con suavidad].

.

—gracias Nathalie —pronunció, la mujer le regalo una sonrisa —prometo que solo serán 3 días.

—me hacen unas vacaciones de tu padre —señaló con gracia —espero que algún día puedas perdonarlo —murmuró.

—cuando pueda perdonar a alguien más —Nathalie entendió que no se refería a Marinette, agitó sus cabellos como cuando era un niños.

—cuando sepas cuál es el verdadero camino a casa —le entregó un pequeño saco de tela —sabrás que hacer con ellas —mencionó para después dirigirse a la mudanza, una vez solo en medio de la acera Adrien abrió el curioso saco, encontrando dentro de este semillas que no lograba reconocer pero que guardo en su bolsillo.

Subió de nuevo al departamento, riendo ante como ese lugar siempre parecía llamarlo de vuelta por más que quisiera dejarlo ir.

—Marinette parece que no puedes dejarme ir —susurró con gracia.

Se mantuvo toda la noche despierto, tratando de adivinar quién había sido el delator, estuvo tentado a llamar a su padre para suplicarle el nombre del culpable, sin embargo no logró hacerlo, a pesar de pensar en estar listo ahora lo ponía en duda, se sentía inútil, como en su adolescencia, un inútil que no logró ver que había puesto en riesgo a la mujer que amaba, apartó los pensamientos.

Se giro para dormir, cuando observó su celular encenderse en una alarma a pesar de ser las 4 de la madrugada, dicha alarma tenía el nombre de Estrellas del cielo.

Se levantó apresurado hacia la ventana, la abrió y miró al cielo, al no tener una gran perspectiva de esta, se envolvió en una cobija y con su celular en la mano derecha, subió a la azotea en donde observó las estrellas brillantes y la luna de gato, con el cielo despejado.

—Algo que siempre me ha gustado de la noche, son las estrellas, pensar en ellas me revuelve el estómago en el buen sentido, porque siempre que estaba contigo era como transportarme a medio del espacio, solo tu y yo —Adrien concordo con ella —también durante las noches te camuflabas con el cielo y dejabas una rosa en mi balcón, en las noches me dabas un beso de despedida, nos acurrucabamos debajo de las cobijas, compartíamos cenas y me llevabas de paseo en tus brazos —susurró —el futuro es tan enigmático pero parecía tener solución en tus brazos.

—mi perspectiva de felicidad eran tus brazos cubriendome, el cielo regalandonos un manto estrellado y una luna rosa, quizás como recuerdo de que los bellos días son pocos y cada uno merece su propia constelación, su propia perspectiva del cielo perfecto.

Alguna vez... [Terminada] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora